Preparados para lo peor

El país vive su primer éxodo nuclear desde el ataque con bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki.cntrales de Tokai, Fukushima y Onagawa: en estado de alarma por su elevado nivel de radiactividad.

“Es el peor momento después de la II Guerra Mundial”, aseguró al borde de las lágrimas el primer ministro de Japón, Naoto Kan, mientras los organismos de seguridad trataban de evitar una nueva catástrofe en el país. Luego del terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter y el posterior tsunami, once de los 55 reactores nucleares existentes en el país sufren averías de mayor o menor relevancia, según revelaron autoridades. Pero la alerta máxima se concentra en tres plantas de energía nuclear: Fukushima, Onagawa y Tokai, en donde están fallando los sistemas de refrigeración.

Según informó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se detectaron altos niveles de radiactividad en el exterior de Tokai y Onagawa. Sin embargo, la Tohoku Electric Power Company, empresa que maneja estas plantas, asegura que los reactores están bajo control y la radiactividad detectada proviene de las fugas en la central de Fukushima, en donde las autoridades dan por hecho que tanto el reactor Nº 1 como el Nº 3 ya entraron en un proceso de fusión del núcleo, es decir que habríam comenzado a liberar gases radiactivos. En el núcleo de un reactor nuclear existen más de 60 contaminantes radiactivos:  el cesio es uno de los más peligrosos y es el que se ha encontrado en el ambiente.

Naoto Kan explicó que lo más importante, mientras intentan enfriar los reactores en problemas, es que el contenedor metálico que los contiene estén en buenas condiciones para evitar una fuga descontrolada de radiactividad como sucedió en Chernobil en 1986.

En ello trabajan cerca de cien técnicos que día y noche bombean agua de mar sobre los contenedores metálicos. El país vive su primer éxodo nuclear desde el ataque con bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki y se prepara para lo peor. Cerca de 200.000 habitantes fueron evacuados de Fukushima y todos están siendo tratados con medicamentos como el yodo, que disminuiría la absorción de radiación.

Los niveles de radiactividad ya han superado el límite de seguridad en los alrededores de la planta nuclear y, según informes oficiales, 200 personas están bajo observación. El país se encuentra en el nivel de emergencia cuatro de los siete posibles y los técnicos no descartan que se produzcan nuevas explosiones.

Aunque el perímetro de seguridad es de 20 kilómetros, controles policiales impiden acercarse a menos de 30 kilómetros. Tiendas y edificios públicos se encuentran cerrados y las poblaciones de la zona comienzan a sufrir problemas de abastecimiento de comida y agua. El gobierno les recomendó a los habitantes de la zona no salir de su casa, usar mascarillas, no tomar agua de la llave y evitar consumir productos locales.

“Hay pánico, no queremos salir a la calle, los japoneses nos dicen que no hay que confiar en las informaciones que está dando el gobierno. Hay cadenas de mensajes de texto muy alarmistas que dicen que puede haber lluvia contaminada en todo el país y dicen que una gota nos expondría a un cáncer o enfermedades terribles...”, cuenta Sandra Martínez, una colombiana que vive en Tokio.

Para ver infografía de la emergencia nuclear en Japón, cli aquí

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