Bandas criminales operan en 347 municipios

De acuerdo con el informe, se destaca la fuerza y expansión de dos grupos específicos: 'Los Rastrojos' y 'Los Urabeños'. La situación más crítica es en Antioquia, Bolívar, Chocó, Sucre y Valle.

Pese al esfuerzo contundente de la Fuerza Pública por contrarrestar el silencioso avance de las bandas criminales (bacrim) en el país, no es mucho el terreno que se ha ganado. El panorama que revela un informe del Instituto de Estudios para la Paz (Indepaz) sobre la influencia y penetración de estos grupos delincuenciales no es esperanzador. De los 32 departamentos de Colombia, Amazonas y Vaupés son los únicos que se salvan de este fenómeno, que día a día preocupa más a los organismos de seguridad. El resto del país soporta su amenaza.

Lo que empezó como pequeños grupos en territorios específicos donde se procesaba coca, se fue transformando en verdaderas maquinarias de guerra, aupadas por las mafias del narcotráfico, con injerencia en el poder local, vía intimidación o vía infiltración en el Estado. Hoy se sabe que las bacrim operan en la tercera parte de los municipios de Colombia. Una radiografía que fue expandiéndose a medida que una porción considerable de desmovilizados del paramilitarismo volvieron a sus andanzas, destrabaron sus conexiones ilegales y recuperaron su presencia militar.

La expansión de bandas como ‘Los Rastrojos’, ‘Los Paisas’ y otras que delinquen en el sur del país, en los últimos cuatro años ha sido notoria. En 2008 tenían presencia en 259 poblaciones. En 2009, en 278. Actualmente estas organizaciones, con cabecillas identificados y rutas de narcotráfico en la lupa de las autoridades, registran actividades en 347 municipios de los 1.102 del territorio nacional. En un año, según Indepaz, el Estado pudo expulsar a estas bandas de apenas 13 municipios.

La recomposición de las bacrim, añade el informe, tiene tres razones fundamentales: la continuidad de remanentes de grupos paramilitares que se desmovilizaron, su reagrupamiento alrededor de mandos medios que no se desarmaron y el crecimiento de grupos ilegales creados por narcotraficantes. Recuerda Indepaz que los propios exjefes de las autodefensas, en sus versiones a Justicia y Paz, han testificado que, paralelo a la desmovilización, los bloques conservaron unidades armadas, redes de logística para proteger sus negocios y las relaciones con políticos, que fueron decisivas en las elecciones en 2006.

Sin embargo, con la extradición a los Estados Unidos de 15 excomandantes ‘paras’, en mayo de 2008, las estructuras que los mandos medios seguían controlando desde prisión fueron reacomodando sus fichas, ampliando el norte de sus operaciones, extendiendo sus tentáculos y poder y dando vida a las famosas bacrim como ‘Los Rastrojos’, ‘Los Urabeños’, ‘Los Paisas’, ‘Erpac’, ‘Águilas Negras’ y otras organizaciones. En síntesis, una radiografía que tienen muy clara las autoridades, pero que hasta ahora ha sido imposible de erradicar, en buena medida por el grado de penetración que tienen en el poder local.

En medio del panorama de presencia de bandas criminales organizadas se destaca la fuerza y la expansión de dos grupos específicos: ‘Los Rastrojos’ y ‘Los Urabeños’. El primero tiene presencia en 207 municipios, mientras el segundo en 181 (ver infografía). En muchos de estos territorios coinciden por rutas o presencia, lo que ha recrudecido el conflicto por el dominio de la zona. Sobre todo en departamentos como Antioquia, Valle o Nariño.

A estos grupos los siguen en la lista las ‘Águilas Negras’, con presencia en 88 municipios, protagonista de desapariciones en Nariño y su aparición en Arauca; ‘Los Paisas’, con presencia en 87 municipios y con gran actividad en la frontera con Venezuela y el Eje Cafetero; y el ‘Erpac’, comandado hasta diciembre del año pasado por Pedro Oliveiro Guerrero, alias Cuchillo, abatido por la Policía. Este grupo ilegal, según Indepaz, con fuerte presencia en los Llanos Orientales y un plan por llegar a la costa Caribe, tiene presencia en 36 municipios.

En una escala menor aparece la ‘Oficina de Envigado’, la organización que pese a la extradición de su máximo comandante, Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, y de la entrega a Estados Unidos de su sucesor Carlos Mario Aguilar, sigue manteniendo sus redes de operaciones en Antioquia. No obstante, ha venido perdiendo terreno, concluye el documento. En igual declive figuran las bandas La Cordillera y el Cacique Pipintá, en el Eje Cafetero, o Renacer, Alta Guajira y Los Machos, que se han dedicado a hacer alianzas para mantenerse en vigencia.

Los departamentos más críticos por esta presencia ilegal son Antioquia, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Chocó, Sucre y Valle, donde hacen fuerte presencia ‘Los Rastrojos’, ‘Los Paisas’ y ‘Los Urabeños’. “Llama la atención la recomposición de estos grupos precisamente en las áreas donde fueron fuertes las autodefensas y el bloque central Bolívar y en donde el gobierno, desde la anterior administración, viene hablando de los mayores avances en consolidación territorial. Otras zonas de alto riesgo en 2011 son Arauca, Guaviare, Meta y Vichada. La mayoría de sus municipios registran eventos de paramilitarismo”, dice el estudio.

Se nota una dinámica en su expansión, con una estrategia clara: copar toda la costa Pacífica, la Caribe o las fronteras. De ahí que la mayor actividad delincuencial se dé en poblaciones de estas regiones, para dominar los corredores que facilitan su negocio del tráfico de drogas. A este fenómeno se enfrentan las autoridades. La Policía y las Fuerzas Militares continúan desarrollando operativos para frenar esta expansión desmedida de las bacrim. Las alertas ya se lanzaron.

Las zonas de mayor riesgo

Un ejemplo de cómo está distribuido el mapa del conflicto muestra que las Farc y las bandas criminales tienen sus zonas establecidas. Mientras la guerrilla hace presencia fuerte en Arauca, Guaviare, Caquetá, Norte del Cauca y Putumayo, las bacrim están en la costa Caribe, Antioquia y el Eje Cafetero. Sin embargo, tienen similar presencia en zonas de movilidad como por ejemplo Buenaventura, el Pacífico caucano o el nariñense.

El informe fue elaborado con datos de la Policía, el Ejército y la Armada Nacional; el Observatorio de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República, Defensoría del Pueblo, MAPP/OEA, informes varios de ONG, seguimiento a medios de comunicación nacionales y regionales y trabajo de campo propio de Indepaz.

››En el 2008 las bandas criminales tenían presencia en 259 poblaciones. En 2009, la cifra subió a 278, y en el 2010, a 360. Actualmente registran actividades en 347 municipios de los 1.102 del territorio nacional.