'Operación Espada de Honor'

Rumbo que van a seguir las autoridades para enfrentar la amenaza de la guerrilla.

El punto de partida fue la información hallada en los computadores de los jefes guerrilleros capturados o abatidos en los últimos años. Esta documentación fue procesada con un software de última tecnología, dejando como resultado un inventario de lo que hoy son las Farc, cómo se mueven en las distintas regiones del país y hacia dónde apuntan sus planes. Así nació la ‘Operación Espada de Honor’ que será la nueva estrategia de las Fuerzas Armadas para encarar a la organización comandada por Timochenko.

Según conoció El Espectador, si bien las Farc mantienen sus objetivos como organización, en cada zona de Colombia se mueven de manera diferente, aprovechando la economía de cada lugar y tratando de apropiarse de los negocios lícitos. Siguen siendo 67 frentes en el país, pero, de acuerdo con los altos mandos de las Fuerzas Armadas, únicamente en 15 de ellos se mantienen las líneas estratégicas trazadas por el secretariado. Los demás son más volubles, inconexos y permeables a cruzar acuerdos con bandas criminales o el narcotráfico.

Los análisis de la información contenida en los computadores de Raúl Reyes, Mono Jojoy, Iván Ríos, Carlos Antonio Lozada y otros mandos medios de la organización ilegal han permitido concluir que el 92,8% de las acciones subversivas se ha concentrado en 10 áreas del país. Con base en esta evidencia, el propósito del Estado es reducir la capacidad de las Farc en un 50% en los próximos dos años, dejando atrás el triunfalismo de la idea del “fin del fin de la guerra”, de moda en otros tiempos y que resultó contraproducente porque creó falsas expectativas.

En tal sentido, aunque las Fuerzas Armadas tienen claro que militarmente para las Farc siguen siendo prioritarias las acciones de los bloques Oriental y Sur, y por eso se debe sostener la ofensiva contra estos frentes de guerra, ya hay otras regiones que requieren de una atención especial. Se trata del Catatumbo, en zona limítrofe con Venezuela; el departamento de Arauca, en la misma región, y los departamentos de Cauca, Valle y Nariño, donde se ha recrudecido la acción violenta de la guerrilla.

En ese orden de ideas, como tareas particulares se piensa monitorear especialmente al departamento del Vichada, para ponerle coto al tráfico aéreo con fines de narcotráfico. Por eso, el objetivo es que la Fuerza Aérea pueda patrullar constantemente una vasta zona del suroriente del país. Con la misma metodología, la inteligencia de la Armada será fundamental en todo el Pacífico sur para evitar que por esta vía las bandas criminales y la guerrilla, en alianzas de supervivencia, continúen exportando droga a Centroamérica.

Pero además de los planes puramente militares, las Fuerzas Armadas creen que la política de seguridad democrática, que aportó notables éxitos durante la primera década del siglo XXI y que básicamente estuvo orientada a recuperar para el Estado territorios donde la guerrilla había logrado cierta hegemonía, necesita un nuevo aire. Ahora busca ganarse a la gente en las áreas de conflicto. En palabras de un alto mando: “Tomarse la población civil y conquistar el corazón de los colombianos”.

Esta nueva estrategia, bautizada como ‘Operación Espada de Honor’, surge también de evaluar la manera como la guerrilla ha articulado sus distintos frentes o bloques y desplegado sus estructuras urbanas y de milicias en medio de la población civil. Las Fuerzas Armadas no van a dejar de seguirles la pista a los jefes y, por el contrario, se van a intensificar los operativos de alto valor estratégico. Pero la consigna es que, al mismo tiempo, sea la gente del común la que se sienta respaldada por el Estado en aquellas áreas donde la guerrilla ha tratado de asentarse.

Precisamente, en este replanteamiento ya existe una evidencia que al mismo tiempo constituye un reto: las Farc están intentando repoblar las llanuras del Caquetá, especialmente en la tradicional retaguardia del Yarí, y eso explica la férrea oposición que se advierte en esta zona del país a la aplicación de la Ley de Restitución de Tierras. Es el viejo sueño subversivo de constituir una república independiente, en una zona que otrora fue la matriz de su imperio ilegal. En este escenario, además de la ofensiva militar se requiere un acompañamiento a la población civil.

Sin embargo, un objetivo de esta naturaleza no puede garantizar su eficacia si no viene apoyado por tareas de inteligencia. En este campo también hay novedades en el frente de batalla. La idea es crear un sistema de inteligencia único para combatir a las Farc y a las organizaciones delincuenciales. Un centro de fusión que recoja los datos aportados por todas las fuerzas, para procesarlos en un solo escenario y poder seguirle la pista a la logística y operatividad de los violentos.

Un ejemplo claro de hacia dónde apuntan las tareas de inteligencia es la forma como se quiere encarar el desafío que hoy plantean las llamadas bandas criminales. Tradicionalmente, éstas eran un objetivo de alto impacto de la Policía, y en segundo lugar de la Armada. El propósito ahora es que el Ejército también se sume a esta ofensiva y así se pueda trazar una labor conjunta que las prive de sus apoyos logísticos y permita descubrir cómo tejen sus alianzas con la guerrilla y, aún más, con la dirigencia política local.

En síntesis, a sus 18 meses de mandato, el presidente Santos, su ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y toda la cúpula militar ya tienen claro en qué dirección quieren enfocar la estrategia de seguridad y de defensa de la sociedad y del Estado: ganarse a la población civil y al mismo tiempo desarticular a los violentos en aquellos puntos que les sirven de enlace para su supervivencia. Es decir, cortando sus nexos con la legalidad y conociendo a fondo sus movimientos.

La prueba se dio esta semana con el operativo en el que fue dado de baja alias Dúmar, quien según los altos mandos era el enlace entre los bloques Sur y Oriental de las Farc, y manejaba discretamente toda la logística necesaria para la guerrilla. Después de los llamados ‘Plan Patriota’ o ‘Consolidación’, ahora el turno es para la ‘Operación Espada de Honor’, con mucha información para compartir, acciones de alto valor estratégico y la conquista de la confianza de la base popular en los rincones más apartados del territorio nacional.

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2012-02-18T01:00:24-05:00

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2013-11-06T11:27:00-05:00

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Redacción Judicial

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