"Ni rendición ni entrega": Farc

‘Iván Márquez’ y ‘Jesús Santrich’, primeros negociadores. Jefes de la guerrilla dicen no tener secuestrados ni estar metidos en narcotráfico. Santos confirma que renunciaron a los plagios pero ong hablan de 170 casos.

Los miembros de las Farc en la rueda de prensa ayer en La Habana: ‘Rodrigo Granda’, ‘Mauricio Jaramillo’, ‘Andrés París’, ‘Hermes Aguilar’ y ‘Sandra Ramírez’. / EFE
Los miembros de las Farc en la rueda de prensa ayer en La Habana: ‘Rodrigo Granda’, ‘Mauricio Jaramillo’, ‘Andrés París’, ‘Hermes Aguilar’ y ‘Sandra Ramírez’. / EFE

Que no tienen ningún secuestrado en su poder ni nada que ver con el narcotráfico; que una vez sentados en la mesa de diálogo, plantearán un cese al fuego bilateral; que están en contra de la extradición y por ello insistirán en el regreso de Simón Trinidad; que no tuvieron nada que ver en el atentado contra el exministro Fernando Londoño y que no llegan a este proceso a firmar su rendición y entrega, sino a trabajar con honestidad y seriedad en el propósito de acordar una agenda de discusión, “con miras a la concertación de un acuerdo que ponga fin al largo conflicto social”.

Esas fueron las principales premisas expuestas ayer por Timochenko, el máximo líder de las Farc, en un video difundido en el marco de una rueda de prensa realizada en el Palacio de Convenciones de La Habana (Cuba), en la que se dieron a conocer los nombres de dos de sus negociadores: Luciano Marín Arango, más conocido como Iván Márquez, y Seusis Pausivas Hernández, alias Jesús Santrich. “Nunca hemos estado más fuertes y unidos. Se equivocan por completo quienes intentan leer debilidad en nuestro incansable accionar de la paz”, aseguró Timochenko, afirmando además que las Farc se sientan “de igual a igual” a hablar de paz con el gobierno Santos.

En la rueda de prensa estuvieron Mauricio Jaramillo o El Médico; Rodrigo Granda, , Marcos Calarcá; Andrés París, Hermes Aguilar, y Sandra Ramírez, viuda de Tirofijo, quienes en sus respuestas a los periodistas, entre otras cosas, afirmaron que según los datos suministrados por todos los frentes de la organización guerrillera, hoy no tienen ningún secuestrado. “Eso sería violatorio de los mandatos internos de las Farc”, señaló Granda.

A su vez, Marcos Calarcá aseguró que no tienen nada que ver con el narcotráfico, que éste es un negocio del “capitalismo descompuesto que se ha dado en Colombia” y que para resolver el problema “se tiene que reconocer la pobreza en el campo y la producción de otras cosas que permitan al campesino vivir dignamente de su trabajo”. Los voceros de las Farc pusieron sobre la mesa la posibilidad de llegar al desarme, siempre y cuando los diálogos avancen por buen camino y las condiciones se den. Y sobre un acuerdo final de paz, Rodrigo Granda concluyó: “No se puede poner un tiempo fatal para la paz. Vamos a tratar de agilizar todo”.

Es claro que la guerrilla, de entrada, trata de mostrarse fuerte de cara a la negociación. Al menos así lo interpretan analistas como Vicente Torrijos, quien cree que el presidente Santos quedó entre la espada y la pared con la solicitud de que Simón Trinidad haga parte del equipo negociador. “La carga simbólica de esa solicitud es el equivalente a la silla vacía de Tirofijo en el Caguán (...) y si hablamos de errores del pasado, recuerdo que uno de los inamovibles del presidente era que las Farc no volvieran a secuestrar o a tener secuestrados y ahora afirman que no tienen personas retenidas. ¿Entonces todo el país está equivocado? Las Farc comenzaron midiéndole el aceite”.

Para Juan Carlos Vélez, senador del Partido de la U y hombre afín a los lineamientos del expresidente Álvaro Uribe —acérrimo opositor a los diálogos de paz con las Farc— cuando un acuerdo comienza cojo, no termina bien y hay temas en los que las dos partes no han sido lo suficientemente claras: “No se puede pensar en hablar con mentiras. ¿Quién puede creer que las Farc no tienen secuestrados o que no están relacionadas con el narcotráfico? Y no lo digo yo, lo dice la fundación País Libre y las autoridades del mundo, incluyendo el Departamento de Estado de Estados Unidos. En su primer discurso y salen con ese poco de mentiras, yo no creo que eso tenga futuro”.

Posturas críticas y válidas. Como lo son también las de quienes ven el futuro con más optimismo. Camilo González, presidente de , advierte que con lo de ayer, la guerrilla está cumpliendo con los pasos previstos de la agenda y la preparación de la mesa, a lo que se había comprometido. “Hay controversia cuando dicen que no tienen secuestrados, pero eso también es un mensaje claro ante el país y el mundo de que están reafirmando su compromiso de repudiar el secuestro. Sobre el narcotráfico, lo importante es que se aborde el tema en la agenda de modo que quede claramente establecido que se van a cumplir compromisos”, indicó.

Clara Rojas, la exrehén de las Farc y directora de País Libre, calificó como “descorazonador” el primer mensaje de la guerrilla: “Ellos deberían asumir una actitud más generosa, conciliadora y sincera. Nosotros tenemos una base de datos que habla de 170 secuestrados al 30 de julio. No pueden decir eso, estamos también hablando de más de 3.000 desaparecidos sobre los cuales entonces no vamos a tener respuesta. Claro, es necesario empezar a depurar datos, pero de ahí a que digan que no tienen secuestrados, hay una gran duda”.

Pero además, Rojas reveló que aunque los máximos líderes subversivos han ordenado no más secuestros, sus jefes de frentes no están cumpliendo porque en la fundación tienen información de nuevos secuestros o, peor aún, “gente que paga la extorsión y no le devuelven a su ser querido”. Ayer mismo, el presidente Juan Manuel Santos —en entrevista para Noticias RCN— expresó que los servicios de inteligencia advierten que por parte de las Farc no ha habido en las últimas semanas ningún secuestro. “Habrá que creerles (...) y si existen secuestrados, exigiremos la liberación inmediata”, agregó.

En la noche, tras una reunión en Tolemaida con los altos mandos militares y de Policía —en la que les explicó el alcance de los acuerdos con las Farc— el jefe de Estado volvió a insistir en que no habrá cese de hostilidades y que a ello sólo se llegará cuando se logren acuerdos concretos de paz. Previamente, Santos había dicho que la intención del Gobierno es dar pasos seguros, consciente de que es más difícil hacer la paz que hacer la guerra. Y también había respondido estratégicamente a las dudas por los conceptos de los voceros de la guerrilla: “Cuando lleguemos a la mesa es cuando realmente se verá si hay la verdadera voluntad, y yo espero que así sea”.

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