Golpe de camaleón al corazón de las Farc

EN UN OPERATIVO IMPECABLE fueron rescatados el general Mendieta, el coronel Murillo y el sargento Delgado.

Como en la ‘Operación Jaque’, las autoridades infiltraron el corazón de las Farc, lograron poner a salvo a los uniformados y pusieron de fiesta al país. 

Dos años después de la emblemática ‘Operación Jaque’, que trajo de vuelta a la vida a 15 canjeables en poder de las Farc que llevaban años pudriéndose en la selva, en desarrollo de un plan milimétrico, casi que calcado, las Fuerzas Militares reeditaron su éxito al liberar al general Luis Herlindo Mendieta, al coronel Enrique Murillo —plagiados el 1° de noviembre de 1998 en la sangrienta toma de Mitú (Vaupés)— y al sargento Arbey Delgado. La noticia, confirmada por el presidente Uribe pasada la 1:00 de la tarde de este domingo, fue ampliada por el ministro de Defensa, Gabriel Silvia Luján, en compañía de la cúpula militar. “Les llegó la hora a las Farc. Exigimos que liberen a los secuestrados o si no vamos a ir por ellos, como lo hicimos hoy”, expresó.

Silva señaló que era un día glorioso para el país, que la denominada ‘Operación Camaleón’ permitió la libertad de “tres héroes de la patria”, que la seguridad democrática es el camino correcto para enfrentar el narcoterrorismo de las Farc y que “nuestros secuestrados no están solos”. Añadió que la acción demuestra la alta moral de las tropas, que en ningún momento estuvieron en riesgo las vidas de los plagiados ni hubo muertos y que 300 valientes hombres ejecutaron un operativo perfecto que, sin embargo, deja un interrogante: la suerte del coronel William Donato Gómez, de quien dijo el Ministro se espera esté escondido entre la manigua y pueda ser hallado por las Fuerzas Militares. “Tenemos la inmensa esperanza de encontrarlo pronto”, dijo Silva.

Argumentando razones de Estado, el Ministro se rehusó a dar detalles de la operación, porque sería ”contarle al enemigo todo lo que sabemos, que es muchísimo, más de lo que la gente se imagina”. El Espectador, no obstante, tuvo acceso a las minucias de una estrategia militar que parece calcada a la de la ‘Operación Jaque’. Nuevamente este frente de batalla lo ganó el gobierno Uribe, que insistió en el rescate militar de los plagiados, aun cuando sus familias se resistían y clamaban un acuerdo humanitario. Tras el éxito de ‘Jaque’, la guerrilla anunció que extremaría sus reservas para evitar una nueva infiltración. Pero no acababa Alfonso Cano de afirmar que a toda costa blindaría a las Farc hace 23 meses, cuando el mando militar ya diseñaba nuevos operativos, revisaba coordenadas de campamentos en Guaviare y trazaba tácticas para vulnerar a las Farc.

Fue así como hombres de inteligencia de la Policía y de la Armada fueron corrompiendo los controles de seguridad del frente séptimo de las Farc; con mapas en mano precisaron todos los pasos de los comandantes guerrilleros en cercanías a Calamar (Guaviare), rastreaban itinerarios y rutinas, y poco a poco fueron acercándose al objetivo. En las barbas del frente de guerra, que durante décadas ha mantenido en cautiverio a decenas de uniformados y políticos, las autoridades fueron poniendo sus fichas y ganando espacio en la guerrilla. Oficiales de inteligencia empezaron a descubrir enlaces de personas que suministraban medicinas, comida, ropa y equipos de tecnología al frente séptimo  y asumieron esas labores. En sus fauces volvieron a reeditar la ‘Operación Jaque’.

El grado de infiltración fue tal que los uniformados llegaron a los campamentos en donde estaban retenidos Mendieta, Murillo, Delgado y otros agentes de la Fuerza Pública. Con paciencia se tragaron el sapo de ver a sus compañeros en cautiverio y sin poder advertirles nada. En cambio sí ubicaron inteligencia electrónica en los parajes más perdidos de la selva del Guaviare para monitorear los movimientos de los secuestrados y la guerrilla. El cerco empezó a estrecharse, y la información que llegaba al Ministerio de Defensa y al despacho presidencial era cada vez más precisa. Tenía que serlo porque el Gobierno tenía temores fundados de que las Farc no les permitirían un éxito similar al de ‘Jaque’.

Con prudencia extrema, los datos aportados semanalmente por los oficiales infiltrados de la Armada y la Policía eran procesados por el comandante de la Fuerza de Tarea Omega de las Fuerzas Militares, general Javier Flórez, y a su vez transmitidos al alto mando militar. Durante meses los infiltrados se entrenaron en técnicas para usar el mismo lenguaje guerrillero —no les fue muy difícil, pues el grado de infiltración y de estudio del frente séptimo de las Farc era bien extenso— y a fuerza de paciencia penetraron sus sistemas de seguridad: copiaron sus nuevas claves de comunicaciones internas y las frecuencias, modificadas por las Farc tras la ‘Operación Jaque’. Todo el tiempo fueron escuchados los pasos estratégicos de la guerrilla.

Hace una semana los infiltrados lograron convencer a las Farc de mover a los secuestrados. Se buscaba que la incursión militar de la Fuerza de Tarea Omega no fuera riesgosa. “Los teníamos tan infiltrados que hubo un momento en que en el campamento había más miembros de la Fuerza Pública que guerrilleros”, le dijo a este diario un alto oficial de inteligencia. La orden llegó, y al filo del mediodía de este domingo sólo había felicidad en los pasillos del Ministerio de Defensa. La libertad de Mendieta, Murillo y Delgado era una realidad. El presidente Uribe, en el consejo comunal en Quibdó, dio la buena nueva y el país estalló de júbilo. “Se está combatiendo, es una operación muy difícil que llevamos desde hace meses, nos habían matado un sargento, pero ya están el general Mendieta y el coronel Murillo a salvo y seguimos combatiendo allá para rescatar a los otros”, dijo el Jefe de Estado en medio de una prolongada ovación.

María Teresa de Mendieta apenas pudo contener la emoción de la noticia para referir entusiasmada: “Soy la mujer más feliz del mundo, yo no sabía, estoy feliz, no sé qué hacer, voy a festejar el cumpleaños con él, gracias a Dios, cuánto hemos esperado este momento, mi Dios escuchó nuestras oraciones”. La emoción fue doble, pues el oficial de la Policía Luis Herlindo Mendieta cumplió este domingo 53 años de vida, 12 de los cuales estuvo en cautiverio. Los últimos seis años en particular fueron un infierno, estuvo a punto de morir en no pocas ocasiones por las enfermedades de la selva que lo fueron aplacando a destiempos, mientras una cadena a su cuello le recordaba el ominoso destino que padecía. En una carta, de diciembre de 2007, le dijo a su familia que gracias a sus oraciones creía que seguía con vida, pero que estuvo al borde de la miseria humana. “Me tocaba arrastrarme por el barro para mis necesidades”, narró entonces.

Pero, tenaz, el oficial ripostó añadiendo: “No es el dolor físico el que me detiene ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno”. Por su parte, Robertina Sánchez, madre del coronel Enrique Murillo, manifestó una felicidad que le robaron las lágrimas por poco tiempo, agradeció al presidente Uribe por el impecable rescate y quedó atenta a las instrucciones de las autoridades para reunirse con el hijo que le fue arrancado por las balas de la violencia un 1° de noviembre hace 12 años. El país político se pronunció, muchos dirigentes y analistas protagonizaron con declaraciones y reivindicaron la apuesta de Uribe del rescate militar sí o sí que, en esta ocasión, fue un éxito redondo.

El ministro Silva informó que por seguridad sólo hasta este lunes serán trasladados los rescatados a Bogotá para el reencuentro con sus familias y señaló que en ceremonia pública “pondremos los soles al general, al coronel y rendiremos todos los honores al sargento”. El interrogante ahora es la suerte de William Donato Gómez. Al parecer logró huir del teatro de operaciones, pero nada se sabe distinto a que permanece con vida. Se espera que hacia las 11 de la mañana de este lunes los ex rehenes vuelvan a acariciar a los suyos. Libertad, un sustantivo que por años apenas musitaron entre dientes en sus oraciones, hoy es una realidad.

Las cadenas del secuestro del general Mendienta y el coronel Murillo

1998

1° de noviembre

A las 4:30 de la mañana, 1.500 guerrilleros de las Farc se tomaron Mitú, la capital del departamento de Vaupés. 37 personas murieron y 61 miembros de la Fuerza Pública, secuestrados. Entre ellos se encontraban el coronel Luis Herlindo Mendieta y el capitán Enrique Murillo.

2003

25 de agosto

El canal RCN divulgó pruebas de supervivencia del ex gobernador del Meta Alan Jara, los ex congresistas Gloria Polanco, Orlando Beltrán y Consuelo González de Perdomo, así como de varios soldados y policías secuestrados, entre ellos el coronel Luis Herlindo Mendieta (foto).

2007

18 de junio

La noticia del asesinato de los 11 diputados del Valle estremeció al país, especialmente a los familiares de los uniformados y políticos que siguen en poder de las Farc. María Teresa Paredes, esposa del entonces coronel Luis Herlindo Mendieta, fue una de las primeras en reaccionar rogando a la guerrilla que liberara a todos los secuestrados.

2007

6 de julio

María Teresa Paredes, esposa del entonces coronel Luis Herlindo Mendieta, hizo un llamado público a la guerrilla de las Farc para que enviaran pruebas de supervivencia de su marido, de quien no sabía nada desde hacía cinco años. “Con la muerte de los diputados del Valle nos quedan muchas dudas sobre su estado de salud, necesitamos verlo y escucharlo”, aseguró en varias emisoras de radio.

2008

10 de enero

La ex congresista Consuelo González de Perdomo fue liberada por las Farc trayendo consigo las pruebas de supervivencia de ocho secuestrados, entre las que se encontraba una carta del entonces coronel Luis Herlindo Mendieta, de quien su familia no tenía noticias desde 2002. En la misiva, el uniformado habla de su delicado estado de salud.

2008

Noviembre

El Congreso de la República aprobó un proyecto de ley, presentado por la representante a la Cámara por el Partido de la U Lucero Cortés, mediante el cual se conceden los ascensos de 26 miembros del Ejército y de la Policía que se encuentran secuestrados por las Farc.

2009

11 de mayo

En una emotiva ceremonia, en la Escuela de Cadetes Francisco de Paula Santander, en Bogotá, presidida por el presidente Álvaro Uribe, el coronel de la Policía Luis Herlindo Mendieta fue ascendido al grado de general, junto con el mayor Enrique Murillo, quien fue ascendido al rango de coronel.

 2009

31 de agosto

La senadora Piedad Córdoba reveló pruebas de vida de nueve uniformados secuestrados por las Farc. Entre ellos del general Luis Herlindo Mendieta y del coronel Enrique Murillo.

2010

10 de junio

El ministro de Defensa, Gabriel Silva, anunció a la opinión pública que las Fuerzas Militares conocían la ubicación exacta de varios de los secuestrados por la guerrilla de las Farc. Sin dar muchos detalles, el Ministro señaló: “Tenemos secuestrados detectados”.

 2010

13 de junio

El general Luis Mendieta cumplió 53 años de vida. En la madrugada de este domingo, a través de los programas radiales ‘Las Voces del Secuestro’ y ‘La Noche de Libertad’, sus familiares y amigos le cantaron el feliz cumpleaños y le enviaron mensajes de aliento y de alegría en medio del dolor que significa estar privado de la libertad.