Polvorín político por caso DAS

Mientras el país conoce el alcance de las chuzadas, nuevo mininterior busca tender puentes con la justicia.

La bola de nieve del espionaje del DAS a la Corte Suprema de Justicia no detiene su curso, el país exige responsables y la justicia no sale del estupor. Las grabaciones sobre candentes sesiones reservadas de la Sala Plena —dadas a conocer por El Espectador este domingo y por la FM este lunes— generaron nuevos rechazos, señalamientos y denuncias. El presidente (e) del alto tribunal, Jaime Arrubla, dijo molesto: “Si eso le hacen a la Corte, ¿qué no harán con la gente del común?”.

A su turno el designado ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, advirtió que “no hay lugar a estar interviniendo a los magistrados o interferir de esa manera los asuntos de una alta corte”, lamentó las ‘chuzadas’ y seguimientos —de los cuales él mismo ha sido víctima— y vaticinó que a partir del 7 de agosto las relaciones del gobierno Santos con el Poder Judicial “serán las mejores”. Al término de una reunión con el presidente y el vicepresidente de la Corte Constitucional, Mauricio González y Juan Carlos Henao, Vargas Lleras sostuvo que se buscarán consensos con las altas cortes para hacer una profunda reforma a la justicia.

Dirigentes políticos, periodistas y abogados deploraron las interceptaciones a la Corte Suprema, los micrófonos ocultos, los perfiles que se hicieron de los magistrados en los que se reseñaba en detalle su vida íntima o se revisaban las bolsas de basura de sus casas y las prácticas de desprestigio para poner en evidencia una supuesta infiltración del narcotráfico en la Corte encarnado en dos nombres: los polémicos Giorgio Sale y Ascencio Reyes. El presidente de la Corte, Jaime Arrubla, manifestó su indignación por estas revelaciones y pidió celeridad en las investigaciones.

 El Espectador dio a conocer candentes discusiones reservadas de la Corte, obtenidas ilegalmente por el DAS. En una de ellas, por ejemplo, un magistrado se queja de que se están filtrando informaciones a los medios y propone poner al descubierto a la fuente que está entregando la información. “Yo creo que los mismos medios de comunicación, ahora que ellos reclaman (que están siendo chiviados), deberían contribuir para poner al descubierto al autor o el origen de estas situaciones”, resaltó. Uno más se quejó de un borrador para reformar a la justicia que lo que busca es “sencillamente legitimar la terminación de la Corte Suprema y especialmente la Sala Penal”. A lo que contesta otro colega: “Lo que se pretende es medirnos el ambiente o meternos el dedo a la boca hasta ahorcarnos”.

En una sesión del 17 de julio de 2008 se habló sobre algunas expresiones del Jefe de Estado que tenían muy molesta a la Corte, pues la relacionaba con una presunta infiltración de ilegales, algunos problemas sobre la Ley de Justicia y Paz y críticas porque la corporación estaba siendo percibida por la opinión pública como una talanquera al Presidente. Otro magistrado dijo que eso lo que mostraba era que la Corte se había convertido en una especie de baluarte “que garantiza la democracia” y, en esencia, se discutió sobre los costos políticos de confrontar con el Jefe de Estado. Un magistrado ripostó, entonces, que no se podía convertir a la Corte “en un instrumento político”, ni ubicarla en el flanco de la oposición al Gobierno.

En otras salas reservadas, como la del 9 de octubre de 2007 o la del 10 de julio de 2008, se trataron temas en relación con investigaciones de la parapolítica, el asedio que ya sentían del DAS, el caso Tasmania, que el magistrado Yesid Ramírez mostró sus sospechas sobre el presidente Uribe y conjeturó que sus enfrentamientos le habían causado amenazas. También se habló sobre el caso de la yidispolítica, una eventual demanda al Presidente y los casos de farcpolítica o la investigación en contra de Mario Uribe. En últimas el DAS escuchó todo, hizo una radiografía de todo cuanto ocurrió adentro de la Corte y dispuso estrategias para que ésta fuera desprestigiada. Los alcances del espionaje siguen conociéndose. Se comenta que existen más grabaciones y otras evidencias en contra del DAS.

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