Once años de desencuentros

Este martes, cumbre presidencial entre los presidentes Hugo Chávez y Juan Manuel Santos.

En los últimos 11 años, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha roto relaciones con Colombia cuatro veces. Más de 20, según cuentas de analistas venezolanos, ha amenazado al país con sanciones comerciales; en dos ha anunciado la movilización de tropas hacia la frontera; casi a diario arremete contra la relación entre Washington y Bogotá, y ya todos perdieron la cuenta de las ocasiones en que ha insultado al presidente de turno.

Aunque históricamente la frontera colombo-venezolana ha sido una de las más conflictivas —en agosto 1987 los dos países estuvieron a punto de ir a la guerra por la presencia de una corbeta en el golfo de Venezuela y en 1994 la muerte de nueve infantes de Marina venezolanos en un puesto de control fronterizo en el que estuvo involucrado el Eln, pusieron las relaciones en su peor momento—, desde el 2 de febrero de 1999, cuando Chávez llegó al poder, los momentos de inestabilidad se hicieron más frecuentes con el tema de las Farc como trasfondo.

Desde 1998, en la presidencia de Andrés Pastrana, Chávez ha sido señalado de simpatizar con los grupos guerrilleros colombianos. Registros de prensa de 2002 revelaron informes según los cuales las Farc tenían como objetivos a los ganaderos de Apure, Táchira y Zulia y daban cuenta de las declaraciones del mandatario a favor de las Farc. En marzo de 1999 Pastrana llamó a su embajador en Caracas al conocer la invitación a las Farc a un evento oficial en Caracas.

Con la llegada de Uribe a la Presidencia aumentaron los enfrentamientos, pero también las reconciliaciones. El reconocimiento en Colombia del gobierno golpista de Pedro Carmona fue el primer roce entre los dos mandatarios, que se limó en una reunión en marzo de 2003. Sin embargo, el peor momento se presentó en enero de 2005, tras la captura en Venezuela de Rodrigo Granda, el llamado Canciller de las Farc. Entonces, Hugo Chávez retiró a su embajador y congeló las relaciones comerciales. Granda fue detenido por agentes colombianos en territorio venezolano sin permiso del gobierno Chávez.

En noviembre de 2007 el presidente Álvaro Uribe suspendió, sin previo aviso, la mediación que realizaba Chávez para la liberación de los secuestrados en manos de las Farc. Esto provocó un fuerte enfado del presidente venezolano, quien calificó a Uribe de “cobarde y mentiroso”.

El 2 de marzo de 2008, tras el ataque al campamento de Raúl Reyes, en Ecuador, Hugo Chávez ordenó el envío de tanques hacia la frontera con Colombia y solicitó el retiro del personal de la embajada venezolana en Bogotá. Y el pasado 22 de julio decidió romper relaciones por cuarta vez por la denuncia presentada por el embajador colombiano ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, sobre la presencia de cabecillas de las Farc en Venezuela.

Ahora el turno para lidiar con el presidente del vecino país le corresponde al presidente Juan Manuel Santos, quien en el pasado ha tenido serios enfrentamientos con él también por cuenta de las Farc. Luego del ataque contra el campamento de Raúl Reyes en Ecuador, el mandatario venezolano aseguró que “Santos era una amenaza”. En marzo de 2009 Chávez volvió a arremeter: “Santos no es sólo un enemigo de Venezuela, sino de Latinoamérica, ya que representa la extrema derecha de Colombia y Estados Unidos que pretende convertir al país vecino en el Israel de América Latina”. Durante la reciente campaña presidencial lo acusó de querer ocasionar una guerra en la región.

Acostumbrados a los vaivenes del presidente Chávez —durante la presidencia de Uribe fueron frecuentes los agravios mezclados con ofrecimientos de paz, concordia y diálogo—, ahora el gobernante quiere dialogar con el presidente Juan Manuel Santos. Dice que está dispuesto a pasar la página y lo demostrará este martes en la reunión binacional en Santa Marta, en donde según fuentes diplomáticas del vecino país se anunciará el restablecimiento de las relaciones.

Pero como desde hace varios años, el tema de las Farc volverá a ser central durante el encuentro. A pesar de los continuos pedidos desde Bogotá para que no se involucre en temas internos, Chávez vendrá con la propuesta de “la mesa de paz”, un supuesto plan de paz con la guerrilla en donde participarían otros mandatarios latinoamericanos. “La guerrilla es un problema, por eso voy a insistir en el camino de la paz y espero que lo entiendan, sin inmiscuirme en asuntos internos voy a insistir en esto”, expresó Chávez el domingo en la noche.

Para analistas de ambos países, hasta que el tema de la guerrilla se aclare y se aborde a fondo con propuestas de control y seguridad en la frontera, las relaciones entre los dos países seguirán al vaivén de los cambios de humor de Chávez. “Mientras no se deje claro el tema de las Farc, no va a pasar nada. En dos semanas, Chávez volverá a las mismas, esa es su dinámica”, explicó Ricardo Páez, analista venezolano.

El ex ministro de Relaciones Exteriores Simón Alberto Consalvi, en un comentario en la red social Twitter, recomendó: “La agenda Santos-Chávez tiene un punto previo: las Farc en Venezuela. Si no agarran el toro por los cachos, el torro los agarrará a ellos”, señaló.

Según trascendió, durante la reunión de cancilleres quedó establecida una agenda para el encuentro de el martes y en ella está contemplado el tema de la presencia de guerrilleros en territorio venezolano. Para el historiador Álvaro Tirado Mejía, se espera un anuncio sobre este tema. “Ahora es el momento de hablar y es positivo que se despejen todos los interrogantes entre los dos países. El presidente Santos fue muy claro durante su posesión: ofreció buena amistad y relaciones con los vecinos, pero también les exigió cooperación para afrontar la subversión. El mensaje era para el presidente Chávez”.