Colombia y Venezuela: volver a empezar

Hoja de ruta fue trazada con base en un diálogo transparente, directo y respetuoso.

Colombia y Venezuela le dieron el martes vuelta a la página de  la crisis en las relaciones bilaterales y, de la mano de los presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez, acordaron comenzar a escribir un nuevo capítulo hacia la normalización de los vínculos diplomáticos y comerciales. Tras un encuentro privado cara a cara, que se prolongó por cuatro horas, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta —en la que también participaron el secretario general de la Unasur, Néstor Kirchner, y los cancilleres de ambos países, María Ángela Holguín y Nicolás Maduro, respectivamente—, los dos mandatarios anunciaron este nuevo rumbo con base en un diálogo “transparente y directo, privilegiando la vía diplomática”.

El presidente Santos, quien incluso reconoció sus diferencias ideológicas que le han separado de su homólogo venezolano, consideró que el resultado de las conversaciones fue “muy positivo” y se declaró identificado con Chávez en “la necesidad básica de anteponer el bienestar de nuestros pueblos” y “construir una relación que sea perdurable en el tiempo”. De paso, en sus declaraciones ante la prensa sobre las conclusiones del encuentro, el Jefe de Estado colombiano anunció que tiene en mente designar a José Fernando Bautista —ex ministro de Comunicaciones y ex presidente del Banco Agrario— como embajador en Caracas, mientras que Chávez ratificó a Gustavo Márquez en Bogotá.

El mandatario venezolano, por su parte, tras insistir en que Colombia y Venezuela son pueblos hermanos y que la Revolución Bolivariana no constituye ninguna amenaza, enfatizó que su gobierno “ni apoya, ni permite, ni permitirá presencia de guerrilla, ni terrorismo, ni narcotráfico en territorio venezolano”, recordando, sin embargo, que la penetración de grupos armados ilegales en su país no es un tema nuevo.

“Yo le pido que me crea, como yo le creo a él (...) hemos patrullado, no hemos conseguido ningún campamento guerrillero, pero también es cierto que las tropas venezolanas en más de una ocasión se han enfrentado a la guerrilla colombiana, tenemos nuestros muertos también (...) con todos esos fenómenos tenemos que lidiar en las fronteras, pero que no se nos siga acusando de que nosotros los propiciamos o que nosotros los apoyamos”, agregó.

Y retomando palabras del Libertador Simón Bolívar —en una clara alusión al gobierno de Álvaro Uribe y sus denuncias sobre la presencia guerrillera en territorio venezolano—, Chávez le hizo también un llamado a Santos para “vencer los demonios”, advirtiendo que es imprescindible el no permitir “que mañana los chismes, los informes, las coordenadas y no sé cuántas más cosas nos permitan volver a pelear otra vez”.

Ya en lo que tiene que ver concretamente con la hoja de ruta para el restablecimiento total de las relaciones diplomáticas y comerciales, Santos y Chávez suscribieron una “declaración de principios” para garantizar la permanencia y estabilidad de la relación bilateral, cumpliendo con el derecho internacional y aplicando los postulados de no injerencia en los asuntos internos y de respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados.

En este sentido, se acordó la creación de cinco comisiones de trabajo para el pago de la deuda y reimpulso de las relaciones comerciales; para trabajar un acuerdo de complementación económica entre ambos países; para desarrollar un plan de trabajo de inversión social en la zona de frontera, una cuarta para el desarrollo conjunto de obras de infraestructura y, finalmente, una comisión de seguridad.

Asimismo, se pactó un “mecanismo de cooperación” a nivel de ministros de relaciones exteriores —que estará acompañado de la Unasur—, con el fin de diseñar una estrategia conjunta que aborde las problemáticas de frontera en materia social, económica y de seguridad, buscando prevenir la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley. En este sentido, se decidió coordinar las actividades de los dos países para aumentar la presencia de ambos Estados en la zona fronteriza.

A una pregunta sobre si en la reunión se habría analizado el tema de las bases militares estadounidenses en Colombia —punto de discordia entre las dos naciones el inmediato pasado—, tanto Santos como Chávez le bajaron el tono e insistieron en dejar de lado el espejo retrovisor.

“Decidimos doblar la página y mirar hacia el futuro. Por eso, cualquier situación que se haya presentado en el pasado no la vamos a utilizar para construir o destruir nuestras relaciones (...) estamos comenzando de cero, relanzando la relación en un ambiente franco y sincero”, respondió el mandatario colombiano. Por su parte, Chávez afirmó que Colombia “es un país soberano” para firmar convenios de cualquier tipo —“económicos, sociales o militares con cualquier país del mundo”—, siempre y cuando “ninguno afecte” la soberanía o se pueda convertir en una amenaza de otro.

El Jefe de Estado venezolano también fue inquirido sobre la demanda interpuesta por el abogado Jaime Granados en su contra ante la Corte Penal Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos —por sus presuntas violaciones a los derechos humanos y nexos con las guerrillas de las Farc y el Eln—, a lo que respondió que le parecía “un chiste” del cual no podía sino reírse.

Para Chávez, la reunión con Santos es una “bendición” para Suramérica, y la Unasur debe convertirse en un espacio privilegiado no sólo para solucionar conflictos, sino para conformar la gran potencia suramericana en materia comercial, de complementación económica, de lucha contra la pobreza, con métodos propios y soberanos, en el combate “contra el terrorismo, el narcotráfico, la criminalidad, la delincuencia y los grupos ilegales de cualquier tipo”.

No obstante, aunque Santos reconoció la importancia de Unasur, aclaró que ella no será la única instancia para definir algunos aspectos clave en el ámbito regional, al tiempo que llamó la atención sobre la cantidad de cumbres de todo tipo que hay en la agenda para los próximos meses, por lo que pidió reducirlas porque con ese panorama “no habrá tiempo para gobernar internamente”.

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