“Se supone que este sería un día tranquilo”

Los rostros de los afectados, incluyendo a los periodistas de Caracol y EFE.

Ocho horas después del estruendo infernal que estremeció unas cinco cuadras a la redonda del edificio en el que funcionan Caracol Radio y la agencia de noticias EFE, el sector seguía en conmoción. Bajo una insistente llovizna, que duró toda la mañana, vecinos, trabajadores de la zona y curiosos continuaban al pie de las cintas amarillas que prohibían el paso, atentos a cualquier novedad. “¿Es verdad que podría haber otra bomba?”, se les escuchaba a un grupo de señores elegantes. “Esto lo hicieron contra el nuevo Presidente”, murmuraba una muchacha más allá.

Todos coinciden en varios puntos: el temor a que se repita, el anhelo de que capturen a los culpables, la inquietud por lo que perdieron. María Esther Gutiérrez, ama de casa que reside justo detrás de la reconocida cadena radial, recuerda temblando el momento exacto de la explosión: “Pensé que era un terremoto o algo que caía del cielo sobre mi apartamento”. Su memoria es un lugar común. “Yo dije, Dios mío, este es el gran temblor que están anunciando hace rato en la capital”, cuenta Carlos Andrés, el hijo de la señora.

La carrera 7ª con calle 67 es un sector elementalmente comercial, lleno de bancos, restaurantes, tiendas y negocios de internet, la mayoría de los cuales resultaron con sus cristales rotos. El jueves en la mañana el ruido de los vidrios cayendo se confundía con el de helicópteros sobrevolando el sitio y algunos miembros de la autoridad gritando sus órdenes. “Imagínese. Poner esas ventanas me costó $12 millones. Fue un esfuerzo. Ahora no sé qué va a pasar”, se queja la pastusa Lola Villarreal, dueña de un restaurante de comida típica nariñense.

El desasosiego invadió igualmente las salas de redacción de Caracol Radio y EFE. La periodista Érika Fontalvo, de la cadena radial, había llegado, como siempre, a las 4:30 a.m. a su oficina. Organizó un reporte de temas para su jefe, Darío Arizmendi, y lo imprimió. Todo normal. “Se supone que este sería un día tranquilo”, cuenta. A las 5:27, justo cuando se disponían a dar inicio a la emisión, explotó la bomba. Silencio en la mesa. El techo comenzó a despedazarse, las cortinas se cerraron. Alguien sugirió que se prepararan para la siguiente explosión. Al siguiente segundo estaban al aire. “No sabíamos qué estaba pasando, pero nunca consideramos retirarnos”, prosigue Fontalvo, quien este jueves trabajó con sus compañeros en medio de vidrios rotos, grandes medidas de seguridad y algo de temor.

La oficina más afectada en el piso 8 de Caracol Radio fue la de Jordi Finazzi, el director de musicales. Con el escritorio sacudido, sin vidrios y llena de pequeños escombros, parecía visitada por un gran huracán.

En la torre C del edificio, en los dos pisos donde funciona EFE, no había nadie. Y aunque las instalaciones no sufrieron daño alguno, los 50 empleados (divididos en delegación de EFE en Colombia y Mesa de Edición de América) pudieron entrar a laborar hasta pasadas las 9 a.m. “Tuvimos inconvenientes en el acceso, pero debemos contar con unos cristales muy resistentes, porque acá no pasó nada”, dice Álex Cubero, periodista catalán.

Las víctimas del atentado

Al cierre de esta edición, las autoridades reportaban que el atentado con carro bomba ocurrido este jueves frente al edificio en el que funcionan Caracol Radio y la agencia de noticias EFE dejó 36 lesionados que tuvieron que ser valorados por los médicos. De éstos, siete fueron hospitalizados debido a la magnitud de sus heridas.

- Miriam Forero, de 31 años, herida en la cara y los ojos, fue trasladada a la clínica Palermo.

- Miguel Parra, de 47 años, herido en un muslo, fue trasladado al hospital San Ignacio.

- Arleth Hernández sufrió una hemorragia en las vías digestivas y fue trasladada al hospital San José Infantil.

- Blanca Lilia González, de 31 años, se trasladó por sus propios medios a la clínica Colsubsidio.

- Ruth Beltrán López, de 49 años, sufrió una crisis emocional y se trasladó a la clínica Colsubsidio.

- Érika Montenegro, de 32 años, sufrió un trauma en el tórax y fue trasladada al hospital San José Infantil.

- Fernando Jáuregui, de 59 años, herido en el cuero cabelludo, fue trasladado a Méderi.

Cinco ambulancias fueron utilizadas para trasladar a los lesionados a los distintos centros asistenciales, según reportó la Alcaldía.