El crimen de un sindicalista uribista

Luis Germán Restrepo, asesinado en Medellín, defendía los TLC y era parte del Centro de Pensamiento Primero Colombia.

El asesinato en Medellín, el pasado jueves, de Luis Germán Restrepo Maldonado, tesorero de la Confederación General del Trabajo (CGT) en Antioquia, presidente del Sindicato de la Compañía de Empaques y miembro activo del Centro de Pensamiento Primero Colombia —creado para difundir las ideas del ex presidente Álvaro Uribe y presidido por el ex asesor de la Casa de Nariño José Obdulio Gaviria—, sería el primero de un supuesto “plan pistola” denunciado por uribistas ‘purasangre’, el cual, según dicen, busca acallar con las balas a quienes ahora defienden el legado del ex primer mandatario.

La investigación, que avanza en una fiscalía de la capital antioqueña, será asumida en los próximos días por un fiscal de Derechos Humanos. Y aunque las autoridades dicen desconocer de una estrategia criminal en contra de personalidades uribistas, fue el columnista Ernesto Yamhure quien advirtió de la puesta en marcha de dicho “plan pistola”, mientras que Fernando Alameda, director ejecutivo de Primero Colombia, denunció que la semana pasada fue asesinado un líder de las comunidades negras en Apartadó, crítico del padre Javier Giraldo, reconocido defensor de Derechos Humanos.

“Esta persona se había opuesto a las percepciones de esa tal ONG del cura Giraldo, de la cual tenemos muchas pruebas para afirmar que es auxiliadora de la guerrilla. Si uno hila delgado, podría afirmar que el carrobomba en Caracol Radio es una manera de generar ruido para bajarle el volumen a los asesinatos de esos dos líderes que se oponían a esa denominada izquierda. Yo sí creo que existe un plan para acabarnos y tengo la preocupación de que esto no es ideado por los bandidos en la selva, ya que ellos sólo tienen tiempo de escondérsele al Ejército, sino creado desde una organización no tan oscura y bien montada”, le dijo Alameda a El Espectador.

Restrepo Maldonado no era un sindicalista cualquiera. No sólo desestimaba que hubiera una campaña de exterminio contra el sindicalismo en Colombia, como lo afirmó el pasado mes de noviembre durante la celebración de los 55 años de Sintraempaques —en un evento al que asistió el entonces presidente Uribe—, sino que respaldaba los tratados de libre comercio con Europa y Estados Unidos. Un sindicalista uribista, como lo tildaron algunos, lo cual causaba roncha dentro de la organización obrera.

Según Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, hubo quienes se dedicaron a publicar pasquines en contra de Luis Germán Restrepo Maldonado: “Sectores terroristas que creen que las ideas se matan asesinando a quienes las defienden”, resaltó y añadió que ya se comunicó con el ministro Germán Vargas Lleras para hacer una solicitud especial: que haya prontos resultados en la investigación y que no se diga de nuevo que este atentado contra el sindicalismo tenía un trasfondo de tipo personal.

El Ministerio de Protección Social también condenó el hecho y recordó que hay una recompensa de $10 millones para quien aporte información sobre los autores materiales e intelectuales del crimen de Restrepo Maldonado, un hombre que durante cuatro décadas sirvió al sindicalismo antioqueño y que, en palabras del ex presidente Uribe, era “un obrero de la fraternidad y un ejemplo de líder”. En la trasescena del asesinato queda latente el interrogante de un uribismo que dice sentirse amenazado: ¿en realidad hay un “plan pistola”?

Incluso Yamhure, quien también forma parte del Centro de Pensamiento Primero Colombia, denunció sospechas sobre su escolta y advirtió que es inconcebible “que en momentos cuando el terrorismo atenta con explosivos contra la libertad de prensa haya miembros del esquema de seguridad que sospechosamente no se presenten en su trabajo”. A renglón seguido, dijo que hace poco fue descubierto un plan de atentado en la emisora Radio Súper, donde también trabaja.

Mientras las autoridades develan quién está detrás del supuesto “plan pistola” contra los uribistas y del crimen del sindicalista, suena paradójico lo que Luis Germán Restrepo Maldonado expresó en noviembre del año pasado: “No hay una campaña de exterminio contra el sindicalismo como se afirma perversamente (...) se cita todos los días un número de 2.700 sindicalistas asesinados en los últimos 25 años, y se omite que en ese mismo período los homicidios en Colombia fueron de más de 530 mil. Si los sindicalistas han sido entre el 2 y el 3% de la población, los que han asesinado no representan ni siquiera medio punto porcentual de homicidios”.