“‘Alfonso Cano’ está pasando apuros”

Para el Ministro de Defensa, el carro bomba de esta semana en Bogotá es un prueba de que no se debe bajar la guardia y que hay que seguir arreciando en la lucha contra el terrorismo.

Desde sus primeros años en la política, el hoy ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, se inmiscuyó en los temas de seguridad. En la década del 80 y de la mano de Luis Carlos Galán enfrentaron el desafío del narcotráfico. Luego, hacia finales de los 90, ya en el Congreso de la República, advirtió sobre el rumbo equivocado del proceso de paz del gobierno Pastrana en el Caguán.

“Es una persona que sabe buscar consensos, pero que también sabe ser firme cuando se necesita”, lo definió el presidente Juan Manuel Santos al momento de designarlo al frente de una cartera que durante los últimos ocho años fue bastión fundamental para la política de seguridad democrática implementada por el ex presidente Álvaro Uribe y que ahora Rivera busca consolidar, convencido de que no se debe bajar la guardia, que aún falta para terminar la tarea y que prueba de ello es el atentado del jueves pasado en Bogotá, frente al edificio donde funciona Caracol Radio y la agencia Efe.

¿Cuál cree que es la sensación de la gente luego del atentado terrorista del pasado jueves?

Es un campanazo de alerta para que no haya triunfalismos. Lo que pasó demuestra que todavía estamos en la etapa de consolidación y aquí, de alguna manera, hay dos Colombias: la que ha sufrido los avatares de la guerra y valora enormemente la presencia de la Fuerza Pública para que los blinde de las bandas criminales; y la que en la medida que van mejorando los estándares de seguridad, termina bajando la guardia y pensando que los actos terroristas son cosa del pasado. Pero todavía no hemos terminado la tarea y nos tenemos que aplicar en los próximos meses para que los logros de la seguridad democrática se vuelvan irreversibles.

¿Había demasiado triunfalismo?

Definitivamente sí. Cuando hicimos en Anapoima la primera reunión del nuevo gabinete con el presidente Santos, hablé de la lucha contra los grupos terroristas, fundamentalmente las Farc y el Eln, y contra las bandas criminales, de los temas de seguridad ciudadana y de la defensa del país. Y cuando hablé de las guerrillas, dije que había dos grandes riesgos políticos. El primero es el triunfalismo y el segundo las propuestas de paz que lo único que pretenden es enfrentar el ímpetu de la Fuerza Pública.

¿Qué hipótesis se manejan sobre el atentado? ¿Fueron las Farc o, como dicen algunos, grupos radicales de extrema derecha?

Todas las hipótesis están sobre la mesa y no descartamos ninguna. Lo que para nosotros es obvio es que estos actos terroristas siempre tienen una intencionalidad política. Pero no vamos a responder con presunciones o especulaciones. La primera víctima en una circunstancia tan compleja de seguridad, como la que atraviesa Colombia, siempre es la verdad y, por lo tanto, hay que buscar que las autoridades, basadas en evidencias, nos digan a los colombianos qué fue lo que ocurrió y quiénes estaban detrás de este atentado.

¿Es cierto que hay grabaciones de comandantes guerrilleros ordenando atacar en Bogotá?

La intención de la guerrilla siempre es atacar y no han hecho más daño no porque no hayan querido, sino porque no han podido. Acabamos de asistir a la transición presidencial más tranquila en varias décadas en el país. Estamos protegidos por las Fuerzas Militares y de Policía más profesionales, sofisticadas y curtidas en enfrentar esta clase de desafíos en todo el continente. De hecho, en las últimas semanas han sido incautados cientos de kilos de explosivos, lo que demuestra que el propósito de los terroristas frente a la posesión presidencial era darle la despedida a un gobierno o la bienvenida al otro. Eso lo sabían las agencias de inteligencia.

¿Ustedes tenían información de que podía ocurrir algo?

Si no tuviéramos información las autoridades no habrían logrado la desactivación del artefacto en Neiva. Cuando hablo de incautaciones es que las autoridades tuvieron información y actuaron. Pero sobre el episodio del jueves obviamente no sabíamos nada. Hubo, sin embargo, un plan muy riguroso en Bogotá que nos permitió tener una transición presidencial tranquila, en la Plaza de Bolívar y con delegaciones de distintas partes del mundo. Eso hiere y desafía a los grupos terroristas. Lo que quiero es dar un parte con tranquilidad y de confianza, sin triunfalismo.

¿Cuál puede ser la intención de ese atentado?

El terrorismo lo que busca es eliminar la confianza, doblegar a la sociedad con el terror, conquistar todos los titulares de prensa y capturar la agenda pública. Por eso la respuesta debe ser darle tranquilidad a la gente y que la vida siga hacia delante. Mire que la respuesta del Gobierno fue atender a las víctimas, respaldar las investigaciones y proteger la escena del delito. No nos apresuramos con especulaciones y mantuvimos la agenda.

Hay quienes ven en esa reacción del gobierno Santos, de no salir a señalar a las Farc, una distancia con el gobierno Uribe...

Quiero recordar una frase del presidente Santos cuando dijo que la unidad nacional se construye mirando hacia delante y que sólo miraremos hacia atrás para hacer ejercicios de gratitud o resaltar virtudes que merezcan ser puestas como ejemplo.

Según la Anncol, este atentado proviene de sectores mafiosos que buscan desestabilizar el acercamiento con Venezuela...

Anncol son las Farc y las Farc nos atacan con secuestro, minas antipersona, actos terroristas, emboscadas, reclutando menores de edad y con videos y comunicados. Hay que recibir esos pronunciamientos como parte de su estrategia de combinar todas las formas de lucha, de desinformación y de propaganda. No vamos a convertir a las Farc en validadores de información en Colombia.

Cuando habla de propuestas de paz que buscan frenar el ímpetu de la Fuerza Pública, ¿se refiere a aquellas organizaciones civiles o congresistas que hablan de la necesidad de buscar el diálogo?

Me refiero a que las Farc, cuando lanzan propuestas de paz como la que hicieron hace algunos días, están tratando de tener un respiro militar y frenar los esfuerzos de la Fuerza Pública. Pero el Gobierno no es ingenuo para caer en esa trampa, como pudo haber ocurrido en el pasado, cuando las Farc abusaron de la ansiedad de paz de los colombianos. Y cuando usted tiene la firme convicción de que la violencia y el terrorismo son medios legítimos, pues no hay nada de qué hablar. No nos podemos dejar distraer del propósito de combatir toda forma de delito y amenaza terrorista, y de seguir mirando hacia delante y construir prosperidad.

Siendo así, ¿esta entrevista se podría titular: ‘Jamás me sentaría a hablar con Alfonso Cano’?

Colombia jamás va a dialogar con terroristas. Esa lección ya la aprendimos y me atrevería a decir que el mundo civilizado de hoy jamás negociará con terroristas. Ahora, en el pasado ha habido episodios de terrorismo en otras partes del mundo que han terminado después de muchos años en diálogo, pero siempre esos ex terroristas renegaron públicamente de esas actividades y hasta ejercieron acciones militares para condenar los reductos extremistas.

O sea, ¿con ‘Alfonso Cano’ no hay diálogo?

Con todo aquel que recurra al terrorismo no hay diálogo.

¿Se equivocan entonces quienes vieron en el discurso de posesión del presidente Santos una posibilidad de acercamientos, cuando dijo que la puerta del diálogo no estaba cerrada con llave?

Es que les gusta leer sólo lo que les interesa, porque si se lee el discurso completo, el presidente Santos dijo que para dialogar tienen que dejar la violencia, renegar de la vida armada, abandonar el terrorismo y soltar los secuestrados. Las directrices son claras, este gobierno no se va por las ramas, no hay vacilaciones ni ambigüedades ni zonas grises. La primera orden a nuestras tropas es arreciar, arreciar y arreciar. No habrá en esto una simple línea de continuidad, sino que vamos a intensificar lo que se venía haciendo. Y la segunda directriz es política, y se trata de la desautorización a toda intervención inconsulta, caprichosa y espontánea, de esas que están apareciendo en Colombia y en el exterior. Aquí el único que tiene la llave es el presidente Juan Manuel Santos y tengan la seguridad de que la única manera de considerar la opción es que haya hechos muy contundentes e inequívocos de paz, no simples palabritas.


¿Qué hacer cuando en esa persecución la guerrilla se pasa las fronteras? ¿Se habló de eso con el presidente Chávez?

Quiero ser prudente en el tema de política exterior y decir que desde la perspectiva de seguridad y defensa tenemos la plena convicción de que esas preocupaciones gravitan como prioridad número uno en la agenda de política exterior que está liderando el Presidente con la Canciller. Es claro que aquí tiene que haber una política especial en las fronteras para garantizar que podamos contener estratégicamente a esos actores de violencia, pero es evidente que con unas fronteras tan grandes y porosas es indispensable que haya elementos de cooperación internacional.

¿Los vecinos sí entienden eso?

Yo sí creo que hay un proceso de evolución y reflexión. El papel de la comunidad internacional ha sido importante y la firmeza en las convicciones y las buenas maneras nos van a permitir mejorar.

Hace poco corrió el rumor de que estaban a punto de llegarle a ‘Alfonso Cano’, ¿qué pasó?

Hay muchas especulaciones y lo único cierto es que nuestras Fuerzas Militares y de Policía están a la ofensiva y que les hemos dicho que tienen que ir más lejos y que cuentan con el respaldo del Gobierno para hacerlo.

¿Qué significa el departamento del Cauca en la guerra contra las Farc, donde usted estuvo con el Presidente el viernes pasado?

Es una de las zonas donde estamos librando la vanguardia de esta lucha. En la actualidad es el frente de batalla y tiene circunstancias muy particulares por la topografía, las bandas criminales y la delincuencia común, todo ello alimentado por el combustible del narcotráfico. Es una zona compleja, como en el pasado lo fue Urabá o los Montes de María, pero la buena experiencia de lo que ha ocurrido en esas regiones nos permite ser optimistas.

¿Es cierto que ‘Alfonso Cano’ está por esa zona?

Es cierto que anda por allí rondando, pero está pasando apuros. Ya no tienen descanso y confío que con la colaboración de la ciudadanía, y la dedicación y mística de nuestros militares y policías, vamos a seguir teniendo buenos resultados.

La de Santos fue la ‘Operación Jaque’, ¿la suya va a ser la ‘Jaque Mate’?

Sólo Dios sabe, pero vamos a trabajar con consagración, entusiasmo y en equipo. Creo en un liderazgo basado en servir y no impositivo o autoritario.

En la cooperación de los Estados Unidos, ¿si son necesarias las siete bases militares?

Colombia tiene una larga tradición de buenas relaciones con Estados Unidos en esta materia, además de gratitud. Muchos países nos daban palmaditas en la espalda cuando sufríamos los más feroces ataques del narcoterrorismo y ellos nos dieron apoyo directo importante, no sólo en dinero sino apoyo técnico, cooperación judicial y respaldo político. El tema se enmarca dentro de ese proceso y quienes saben de seguridad y defensa entienden que el apoyo internacional es clave para enfrentar la amenaza del narcotráfico y el terrorismo.

¿Y ese fue el argumento que se le expuso a Chávez?

Esa es una pregunta para el presidente Santos.

¿Por qué existe la sensación que la seguridad anda bien en lo rural, pero mal en lo urbano?

He dispuesto que me faciliten información. No quiero todavía comprar esa teoría sin revisar las cifras de criminalidad en Colombia a la luz de estándares internacionales. Por ejemplo, el general Naranjo me decía que el hurto de carros en Bogotá es el más bajo de todas las capitales de países del hemisferio. Sin embargo, debo enfatizar que una de las prioridades del presidente Santos es la seguridad ciudadana y va a haber una nueva política en ese sentido que comprometerá esfuerzos de nuestras autoridades de policía y militares, pero también a varios ministerios y entidades del Estado. Naturalmente, esa política de seguridad ciudadana debe comprender colaboración armónica con otras ramas del poder público, especialmente la Judicial.

¿En qué sentido exactamente?

Es un tema especialmente crítico, sobre todo cuando se ven los índices de capturas y luego los de excarcelación. Por ejemplo, revisando la situación del Cauca, más del 80% de los capturados en delitos como el porte de estupefacientes o el porte ilegal de armas son excarcelados. No quiero hacer de esto una consigna crítica frente a la justicia y quiero reunirme con el Fiscal y el Consejo de la Judicatura. Puede que haya problemas de capacitación en los operadores judiciales que están tipificando inadecuadamente las conductas. Es que el porte ilegal de armas puede estar vinculado con terrorismo. Podría haber también factores de inseguridad de fiscales y jueces, y de pronto hay que establecer un mecanismo especial de protección para ellos. Lo que pienso es que no estamos siendo coordinados en protegerlos y darles los instrumentos necesarios para que ellos puedan tomar con valor sus decisiones, sintiendo que no se están jugando la vida.

¿Qué hacer con esa papa caliente en que se convirtió el DAS?

El presidente Santos ratificó al director del DAS, Felipe Muñoz, y creo que es acertado. Hay un proyecto de ley de facultades en el Congreso para la reestructuración del Estado y es posible que en ese marco el Gobierno pueda completar las ideas que tiene en esa materia. El DAS es una institución de inteligencia que depende de la Presidencia, no del Ministerio de Defensa, y cuando llegue el momento de debatir sobre su futuro, presentaremos nuestras ideas y opiniones.

¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que las Fuerzas Militares superen ese estigma negativo de los falsos positivos?

Hasta cuando conozcamos la verdad judicial y estamos reclamando que sea pronta. El Gobierno tiene la firme determinación de apoyar presupuestalmente a la Fiscalía y a la justicia para que tome decisiones prontas en esa materia. El compromiso con los derechos humanos es total. Estamos convencidos de que la paz la vamos a conquistar con fuerzas militares y de policía profesionales y transparentes.

¿Y el tema de las ‘chuzadas’?

Aplicando cabalmente la Ley de Inteligencia, un instrumento aprobado por el Congreso recientemente. Allí se establecen protocolos y medidas que estamos empezando a aplicar para garantizar que la información sea absolutamente transparente y dirigida a los objetivos a que se debe dirigir la inteligencia. Y vamos a coordinar los esfuerzos de manera conjunta entre todas las agencias que tienen que ver con este tema en el Estado. No pueden haber ruedas sueltas ni celos.

¿Usted será un ministro de cuatro u ocho años?

Lo único que puedo decir es que soy ministro hoy y sólo Dios sabe si seré ministro mañana.