La encrucijada del Ministro

El jueves de esta semana debe adjudicar una millonaria licitación de $69.000 millones que le dejó su antecesor y que ha sido objeto de serios reparos por parte de varias empresas. Otros cinco problemas debe resolver de manera urgente.

Sólo dos días después de saborear las mieles de su posesión como ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Diego Molano Vega empezó a degustar los apremios.  Casi que de un plumazo, sin tener suficiente información, amortiguando la ansiedad de varias empresas y producto de una herencia que le dejó su antecesor, debía adjudicar de inmediato una licitación por $69.000 millones.

En el Ministerio tienen claro que no se quiere mirar el asunto con el espejo retrovisor, pero ante la apremiante situación las alarmas se prendieron. No obstante, Molano para apagar el incendio lanzó un SOS a los organismos de control. Pese a ello, hoy lo único cierto es que este jueves debe entregar el jugoso negocio que busca contratar la operación del programa “Gobierno en Línea”, el soporte de la conexión a internet entre los ciudadanos y las diferentes entidades oficiales.

Una historia contractual con curiosos antecedentes y que forma parte de una cadena de importantes negocios en el sector público que, en varios casos, y sin explicación suficiente, se adjudicaron o se intentaron entregar en los últimos 15 días del gobierno Uribe Vélez. Y el Ministerio de Tecnologías no fue la excepción.

El proceso se inició el pasado 27 de abril con la publicación del proyecto del pliego de condiciones. Luego de 14 actividades entre apertura, audiencias, presentación de propuestas y observaciones, todo quedó listo para que el 6 de agosto, un día antes de terminar el segundo período presidencial, se adjudicara.

Precisamente ese día, con un asunto tan atractivo, se presentaron como participantes en el proceso tres empresas reconocidas en el ámbito informático. La Unión Temporal BT Latam-Unisys, Une Epm Telecomunicaciones y la Unión Temporal Synapsis-Global Crossing.

Esa mañana del 6 de agosto, hacia las 11, todo estaba dispuesto para entregar el negocio. Pero todo cambió cuando los asistentes a la audiencia se empezaron a sacar chispas. El ambiente se crispó y el primer dardo que se lanzó fue una solicitud de rechazar una de las propuestas. El segundo fueron los reparos a un escrito con observaciones que suspendieron el proceso por más de una hora.

La reanudación de la audiencia evidenció que el proceso estaba más caliente aún. Los interesados sacaron la espuela. Denunciaron incumplimiento en la entrega de documentos, certificaciones no veraces, violación del principio de transparencia, falta de análisis de la información, favorecimiento a uno de los proponentes e incluso se solicitó que se declarara desierto el proceso.

Ante las graves denuncias y caras destempladas, ese día los funcionarios encargados no tuvieron más remedio que suspender la audiencia de adjudicación. Entonces se determinó que se reanudaría el 10 de agosto, con una dificultad, para esa fecha, ya sería el segundo día formal de trabajo del nuevo ministro de Tecnologías, Diego Molano Vega.

Con semejante chicharrón en las manos, el Ministro acudió a la Procuraduría ese mismo día. El procurador delegado César Augusto Duarte le tiró un salvavidas y sugirió suspender el proceso para analizar las observaciones y denuncias. No sin antes recomendarle que: “Cuando se solicite el acompañamiento preventivo debe ser desde el inicio”.

El viernes, el saliente secretario general del Ministerio Carlos José Bitar anunció a los proponentes la prórroga de la suspensión de la audiencia de adjudicación, que se hará este jueves 26 de agosto: “Teniendo en cuenta las reuniones y mesas de trabajo adelantadas con la oficina Anticorrupción y la Procuraduría”.

Al comenzar su gestión un funcionario técnico y especializado en el sector, con cerca de 15 años de experiencia en el sector público y privado como Molano, no la tiene nada fácil. Adjudique o no esta licitación para escoger al operador del programa “Gobierno en Línea” tendrá su primer problema. Pero sin duda vienen otros líos más complicados y urgentes que lo pondrán a prueba.

Aunque sus antecesores no lo hicieron mal, tiene cinco tareas urgentes que seguramente le sacarán más de una cana. Cerca de 300 empresas del sector están en problemas porque por decisión judicial no pueden utilizar el espectro que antes autorizaba el Ministerio. La suerte del tercer canal es incierta y aún no tiene claro qué hacer frente a la decisión del Consejo de Estado. No encuentra candidato fuerte para RTVC. Tiene que entregar un satélite muy cuestionado y debe ser cuidadoso y declararse impedido a la hora de tomar decisiones que afecten a la empresa Telefónica y sus filiales, en donde trabajó varios años hasta su designación como ministro. También tendrá que sacar adelante el proyecto de ley que, junto con el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, radicó en el Congreso y que busca  eliminar la Comisión Nacional de Televisión, a la que considera un ente “costoso y paquidérmico”, que perdió la independencia con la que fue concebido.

Sobre todos estos temas evita hablar oficialmente, sabe que cualquier palabra puede volver agridulce el sabroso momento profesional que vive con sólo dos semanas en el cargo.