Los Zafra Pardo quieren una condena ejemplar

Detalles del caso del abogado que en estado de embriaguez arrolló a un grupo de personas, segando la vida de Zoila Rosa Pardo de Zafra.

A sus 53 años, Zoila Rosa Pardo de Zafra era feliz, muy feliz. Aún más, tras haber superado, a mediados de 2005 el reto más difícil de su vida: un cáncer de seno que por momentos la minó y que prefirió capotear ordenándole a su médico que la sometiera a una mastectomía que “me quitara el mal que tengo encima”, decía sin ningún dramatismo, lo que dibujaba su duro carácter de mujer santandereana.

Después, el destino la premió con el nacimiento de su nieta Juanita, a quien ayudaba a cuidar con devoción. Sus hijos nunca olvidarán lo protectora que fue con ellos hasta el fin de su existencia, que fue abruptamente cortada hace una semana, poco antes de las 11 de la noche del fatídico viernes 20 de agosto.

Ese día, un conductor ebrio la arrolló en la Autopista Norte con calle 150 de Bogotá. El rostro de Zoila Rosa quedó pegado al pavimento y su cuerpo quedó sobre las piernas de su hija Érika, una destacada psicóloga que a esa hora, junto con su cuñada Diana Patricia, estaban a punto de firmar un acuerdo con Daniel Klug, un joven de 17 años que minutos antes de la tragedia colisionó con el vehículo en el que Zoila Rosa se movilizaba con su nuera Diana Patricia, y quien también fue embestido por el automóvil del conductor ebrio. Al cierre de esta edición, Daniel seguía en cuidados intensivos de la Clínica del Country, con pronóstico médico reservado.

Refiriéndose al choque con Daniel, Zoila Rosa les decía a su hija y a su nuera: “Una sale de la casa y nunca sabe si vuelve”, para enseguida celebrar afirmando: “Afortunadamente no nos pasó nada”. Sin embargo, minutos después, Fernando Abello España, quien en estado de ebriedad conducía su vehículo, borró esas palabras.

 “Cuando estábamos a punto de arreglar lo del primer accidente, el papá de Daniel alcanzó a gritar ‘cuidado’. Mi mamá y yo alcanzamos a girar hacia el norte, porque estábamos dándole la espalda a la vía. Lo que recuerdo es cuando el carro les pegó a las motos de la Policía y cuando mi mamá me abrazó. Sólo veía colores negros y caí sentada en el separador de Transmilenio. La parte delantera de una moto quedó sobre el cuerpo de mi madre”, relata Érika, quien en medio de las lágrimas dice que entonces empezó a gritarle a su mamá, quien nunca respondió a sus súplicas.

La familia Zafra Pardo no desconoce que el abogado que causó el accidente vive hoy su propio drama, y aunque recibió el beneficio de la casa por cárcel (en una cuestionada decisión de una jueza), él y su familia también afrontan un momento difícil por lo inevitable: irá a una cárcel donde pagará  varios años de cárcel.

Lo que ahora está en discusión entre expertos penalistas es un tecnicismo consistente en si Abello será castigado como responsable de homicidio culposo (caso en el cual se dirá que nunca pretendió  hacer daño) o por homicidio doloso (es decir, que tuvo voluntad de hacer daño, teniendo en cuenta su estado de ebriedad), circunstancia que en estos procesos agrava le pena a imponer.

Sin embargo, el jurista Luis Eduardo Leiva, quien representa los intereses de los dolientes de Zoila Rosa, expone su teoría, en la cual es posible buscar un término medio, al reconocer que no es lo mismo un delincuente que mata a tiros a su víctima, que una persona embriagada que causa un accidente de tránsito.

“Aquí podemos estar hablando de un dolo eventual en el que se debe tener en cuenta que quien causa el daño pudo prever lo que pasaría y, en esas circunstancias, haber evitado la tragedia”, explica Leiva, quien añade que “no estamos buscando una justicia vengativa, la del ojo por ojo y diente por diente, pero sí buscamos que el culpable del homicidio responda, porque no tenemos otra posibilidad. Eso sí, respetándole el debido proceso a que tiene derecho”.

El hijo de Zoila Rosa, William, quien el 6 de septiembre cumplirá 30 años de edad, dice del abogado Abello que “siento lástima por él, ojalá haya sido buena gente antes de esta tragedia y aunque debe ser difícil para él, la pena no puede ser blanda”, con lo que está de acuerdo su hermana Érika. “No puede ser que él (Abello) haya matado a mi mamá y en un año recupere su libertad, su vida, y no pasó nada”.

William, quien es ingeniero industrial, recuerda que en la audiencia de imputación de cargos le decía a ese abogado: “Míreme, míreme, y la fiscal me reprendió, aunque yo no buscaba hacerle nada malo. Cuando al fin me miró, me dejó desarmado porque transmitió algo muy fuerte y me dieron ganas de llorar y abrazarlo. No supe qué decirle. Ojalá no esté buscando que le tengamos lástima”.

Laura, hija menor de Zoila Rosa y estudiante de tercer semestre de derecho,  dice que como homenaje a su madre se vinculará a la Fundación Servicio Jurídico Popular para desde allí participar en la noble misión de ayudar a las personas de escasos recursos que busquen apoyo para solucionar sus problemas jurídicos.   

El abogado Leiva insistió en que en este caso el tema económico pasa a un segundo plano, “porque no hay dinero que pueda recuperar a esta gran mujer”.

Bajo ese valioso argumento se abre paso una audaz propuesta de la familia Zafra Pardo, que el abogado Leiva explica afirmando que “quisiéramos que cualquier acuerdo pasara por la obligatoriedad de iniciar una campaña a través de medios masivos de comunicación en la que incluso participara el infractor al lado de las víctimas, para decirle a este país que no podemos seguir derramando sangre, quitando la vida por la dolorosa mezcla del alcohol y la gasolina, esa es una idea”.

Leiva dice que hasta este jueves no había podido reunirse con el abogado de Abello para dialogar con el ánimo de proponerle la campaña, que se financiaría parcialmente con los dineros que se obtengan con la reparación que Abello debe pagarle a la familia Zafra y, por qué no, con recursos públicos y privados.

Lo que parece seguro es que William y su numerosa familia ya no se reunirán el 6 de septiembre para celebrar su cumpleaños número 30. Un encuentro en el que participarían más de  cien miembros de los Zafra Pado, lo que tenía feliz a Zoila Rosa, quien tampoco gozó de su carro Spark cero kilómetros que un día antes de su deceso había negociado en un concesionario.


Insólito caso en Villavicencio

El 5 de octubre de 2008 el abogado Juan Carlos Hurtado atropelló en Villavicencio al  motociclista Luis Alfredo Gutiérrez y al taxista Hilder Betancourt, luego de lo cual argumentó que al volante del Chevrolet Blazer agresor (de placas BTG 828) no estaba él, sino su acompañante, quien resultó ser menor de edad, sin licencia de conducción y también estaba borracho, según dictamen de Medicina Legal firmado por la doctora Diana Jiménez.  Año y medio después, Gutiérrez sigue sin recuperarse de las lesiones en la cara que le dejó el accidente, perdió su motocicleta y aún no hay avances en el proceso (radicado en la Fiscalía Primera Local con el número 5000-16000-567 2008-01-393).   Otros casos que ilustran el peligro de mezclar alcohol con velocidad son: 

Bogotá

A 18 años de cárcel fue condenado el piloto Rodolfo Sánchez Rincón que, después de haberse tomado unos tragos, causó la muerte de dos personas en el norte de Bogotá en un accidente de tránsito. El suceso se presentó el 22 de agosto de 2007 pero sólo hasta esta semana se dictó la primera condena ejemplar contra un conductor bajo los efectos del alcohol.

Bucaramanga

El 10 de abril, en la capital santandereana, Fabián Rolando Méndez, ex funcionario de la Alcaldía de esa ciudad,  atropelló a dos niñas y a una mujer bajo los efectos del alcohol. Aunque el implicado intentó huir de las autoridades, se entregó varios días después, siendo recluido en un centro penitenciario. Según las autoridades de tránsito, el ex funcionario fue sometido a un proceso de investigación puesto que habría estado implicado en otros accidentes bajo el mismo estado. Sin embargo, en una decisión controvertida, el hombre fue dejado en libertad días después.

También en Bucaramanga se registró un accidente por el mismo motivo el pasado 24 de agosto en el barrio Antonia Santos, cuando un conductor en estado de embriaguez,  impactó otro vehículo causando heridas a seis personas entre las que se encontraban un niño de siete años y un bebe de un mes.

Valledupar

En la madrugada del 20 de junio dos jóvenes de quince años  perdieron la vida en un accidente de tránsito en Valledupar, cuando el conductor del vehículo en el que se desplazaban, bajo los efectos del alcohol, hizo caso omiso a una señal de tránsito  y terminó impactando otro automotor.

Según el Fondo de Prevención Vial, en lo que va corrido del año, se han presentado 352 accidentes por conductores en estado de embriaguez, dejando como resultado de 30 personas fallecidas y 675 con diferentes lesiones. La policía de carreteras reportó 20.394 conductores encontrados en estado de embriaguez en todo el país durante el año. El resultado de lesionados en todo el país por conducir bajo efectos de alcohol es de 1179 heridos, 219 fallecidos en un total de 917 accidentes registrados. Sólo en Cali se reportaron 172 de estos.

Otros países

Manejar borracho es un crimen en todos los estados de EE.UU. Los que violen la ley enfrentan la cárcel, pérdida de la licencia de conducir y multas, así como la confiscación inmediata del vehículo. Los infractores son enviados a programas de desintoxicación y deben prestar servicios sociales.

En El Salvador, un conductor ebrio puede ser condenado a pena de muerte ante un pelotón de fusilamiento. Chile estableció en sus leyes que el solo hecho de conducir bajo los efectos del alcohol acarrea penas de prisión. El conductor ebrio es acusado de intento de homicidio.

En Francia se estableció que si alguien es encontrado con más de 0,8 gramos de alcohol por litro de sangre irá a la cárcel. Si hay un accidente se castiga con prisión al conductor y al dueño del establecimiento en donde se emborrachó “por permitirle manejar en estado de embriaguez”.

En España el castigo lo determina el juez, pero la ley estipula que al conductor se le retire la licencia entre 1 y 4 años, pague una multa de hasta 100.000 euros y vaya a la cárcel.

Congreso y Concejo toman medidas

La seguidilla de accidentes de tránsito por culpa del alcohol revivió el interés por establecer controles más efectivos que prevengan tragedias.

Las congresistas Gloria Stella Díaz y Alexandra Moreno, entre otros, impulsan en el Legislativo un proyecto de ley para eliminar los subrogados penales, es decir, los beneficios para reducción de la condena, en los casos de homicidio y lesiones personales culposas. Tratándose de accidentes de tránsito, la disposición afectaría a quienes conduzcan ebrios, en contravía o con exceso de velocidad.

En Bogotá, el Concejo discutirá la próxima semana el proyecto de acuerdo de la cabildante Ángela Benedetti para restringir el consumo de bebidas embriagantes, estupefacientes o sustancias psicotrópicas o tóxicas en los vehículos particulares, escenarios que aún no están contemplados en el Código de Policía de la ciudad. La iniciativa, que tiene ponencia positiva para primer debate, desató polémica porque en su artículo segundo establece también que será obligación transportar las bebidas alcohólicas en el baúl de los carros, así estén selladas.

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