Barack Obama, cuesta abajo

La difícil situación económica, la pérdida de popularidad y la posible derrota electoral le complican la vida al presidente de EE.UU.

“No nos comparen con el Todopoderoso. Se quejan del plan de reforma a la salud o de que la guerra en Irak está en vías de terminar, pero la de Afganistán no. Dicen que no se hacen más cosas, que el desempleo crece, que la economía... ¡Despierten muchachos, esto no es un ejercicio académico!”, les dijo Barack Obama a sus aliados del Partido Demócrata, el lunes en medio de un acto político en Filadelfia (Pensilvania).

Sus palabras, que distan mucho de las del presidente conciliador  que llegó hace más de año y medio a la Casa Blanca, son, según blogs políticos de Washington, un llamado desesperado que hace Obama sobre el alcance de sus poderes. El mandatario estadounidense tiene claro que se avecina una debacle electoral para su partido el próximo 2 de noviembre, cuando se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 37 gobernaciones. “Su figura está empequeñecida, sus rivales agigantados, el panorama económico lastrado. A seis semanas de los comicios, Obama se muestra incapaz de evitar que su partido pierda la mayoría en ambas Cámaras”, explicó Virginia Volk, analista política.

Lejana se antoja el aura de popularidad y esperanza que se cifraba esa mañana de frío y escarcha del 20 de enero de 2009, cuando Obama llegó a la presidencia, con casi 70% de favorabilidad. Hoy, su popularidad ronda el 45% y amenaza con descender todavía más. Para evitar que el golpe electoral sea tan duro, Obama decidió enfrentar a los votantes decepcionados. Aumentó sus apariciones públicas, empezó una gira por varios estados del país y realiza reuniones diarias con mujeres y estudiantes para escuchar sus quejas: “Estoy exhausta de defenderlo, de defender su gobierno. Estoy realmente decepcionada de adónde hemos ido a parar”, le dijo una mujer. “Usted creó un movimiento inspirador durante su campaña, pero esa inspiración se está muriendo”, se quejó otro joven.

A pesar de que no lo hace con los mismos bríos, Obama les promete defender su causa electoral y trabajar sin desmayo. Pero a estas alturas, la causa parece perdida. “Sus argumentos para revertir la situación son insuficientes, no describe sus puntos de vista, no tiene grandes ideas ni iniciativa”, escribió Mickey Kaus, columnista de Slate.

Este miércoles el presidente viajó a una casa de familia en los suburbios de Washington para demostrar las bondades de una reforma de salud, que entra en vigor este jueves, seis meses después de su promulgación. Los efectos de su acto están por verse, pues los republicanos ya tomaron ventaja y desde hace meses adoptaron el tema sanitario como su caballito de batalla. Según una encuesta de The New York Times y CBS, el 49,3% de los estadounidenses se opone a esta reforma.

Respaldado por el rechazo popular y la arremetida del Tea Party, el Partido Republicano presentará este jueves en Washington un programa radical de gobierno, que incluye la revocación o paralización de la reforma sanitaria y la congelación en el Congreso de todos los gastos para cualquier otro proyecto de Barack Obama. Es decir, un plan para anular al mandatario. La iniciativa está inspirada en el Contrato con América, elaborado por Newt Gingrich en 1994 y que sirvió para devolver el Congreso a manos republicanas.

En una reciente asamblea anual de analistas políticos, celebrada en Washington, varios invitados coincidieron en comparar la presidencia de Barack Obama con la de Jimmy Carter. Walter Mondale, vicepresidente de Carter, le dijo a The New Yorker que “la molestia de los votantes en 1970 se volvió contra nosotros, como le está pasando a Obama. El presidente comenzó a perder confianza en su habilidad para mover al público y los demócratas están viendo que esto mismo le está pasando a Obama”.

La Casa Blanca le atribuye todas las culpas a la crisis económica heredada de la presidencia de George Bush y confía en que, cuando la cifra del desempleo  –9,6%– mejore, lo hará también la valoración del presidente. Otros dedos acusadores señalan a su equipo de colaboradores. “La única que se destaca es Hillary Clinton. Los malos resultados económicos permiten deducir que su equipo para esta materia no estaba al nivel de las dificultades”, explicó Volk. Si se confirma que Rahm Emanuel, jefe de Gabinete de la Casa Blanca y el hombre clave en la estrategia económica de Obama, renuncia en octubre, el presidente estadounidense sufriría la estocada final.

Pero todavía hay quienes tienen esperanza. Según Adam Isacson, del Centro de Política Internacional, en los próximos días el presidente recuperará el terreno perdido. “La economía está socavando el apoyo a Obama, pero los republicanos no gozan de gran apoyo tampoco”, aseguró.

“Este es sólo un mal momento y las elecciones serán una lección. Tras ellas, Obama deberá tomar nota y rearmarse”, escribió David Broder en The Washington Post. “Eso es, después de todo, lo que se espera de un gran político”.

Las vacaciones de los Obama

Otra de las razones por las que la popularidad del Presidente estadounidense se ha visto afectada son sus vacaciones y las de su familia. A pesar de que normalmente son cortas, son frecuentes, seis en lo que va corrido del año, y los destinos escogidos son costosos. Este aspecto siempre ha sido polémico, debido a la recesión económica que vivió el país recientemente.

Por ejemplo, el último descanso de la familia Obama fue en el pueblo Chilmark, ubicado en la isla de Martha’s Vineyard, Massachussets, que hace dos años fue escogido como el más caro del país y donde, según el agente inmobiliario Tom Wallace, de Wallace and Company Sotheby's International Realty, el alquiler de una casa cuesta más de 75.000 dólares semanales.

Otro de los escándalos fueron las últimas vacaciones de su esposa Michelle y su hija Sasha en Marbella, España. En su visita a la Costa del Sol, la primera dama reservó alrededor de 60 habitaciones en el exclusivo Hotel Villapaddierna, donde cada noche cuesta cerca de 2.500 dólares.


Fechas críticas


2010

Marzo

La aprobación del proyecto de reforma a la salud, una de las propuestas bandera de la campaña de Barack Obama, fue asumida como un gran logro por el gobierno. Sin embargo, las críticas del frente republicano no se hicieron esperar, tildando al Presidente de socialista. Según las encuestas, el 49% de los estadounidenses no estuvo de acuerdo con la reforma.

2010

Abril

La explosión del pozo petrolero operado por la British Petroleum en el Golfo de México hizo ver muy mal la determinación de Obama. Ninguno de los plazos otorgados a la empresa para contener la fuga fue cumplido, mientras la población aguardaba por fuertes sanciones. El derrame se detuvo por completo este mes. Se vertieron en el mar casi cinco millones de barriles de crudo.

2010

Junio

El presidente Obama destituyó al general Stanley McChrystal, comandante de las tropas en Afganistán, después de que en una entrevista con la revista ‘Rolling Stone’ ridiculizara el papel del Gobierno en la guerra contra los talibanes. McChrystal se refirió irónicamente al vicepresidente Joe Biden y desnudó la mala administración que desde Washington se le dio  al conflicto.

2010

Julio

Fue promulgada la reforma financiera con la que Obama pretendió paliar los efectos de la crisis económica a pesar de la férrea oposición del Partido Republicano. Los cuestionamientos por la ausencia de empleo y la decisión de invertir una importante suma del presupuesto en la reforma a la salud se agudizaron.

2010

Agosto

El retiro de las tropas de combate de Irak después de más de siete años de guerra ratificó la disposición del Presidente a cumplir con lo prometido en Oriente Medio. En ese sentido, y teniendo en cuenta que la salida de Afganistán está proyectada para el próximo año, el general James Conway afirmó que llevar al cabo el retiro sería un error y una motivación para los talibanes.

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