Arranca pelea por lo regional

El ex presidente Uribe anunció su intención de participar en la construcción de la agenda del Gobierno en el Congreso de la República.

Falta todavía más de un año para las elecciones loca les y regionales que marcarán la reconfiguración del mapa político nacional y el regreso del ex presidente Álvaro Uribe —después de mes y medio por fuera del país—, recomendándoles a sus seguidores que vayan pensando en el asunto, anunciando que “oportunamente” entrará a trabajar en todas las regiones y ‘tirando línea’ para uno y otro lado, calentó el ambiente, puso dichosos a unos y amargó a otros.

Este miércoles, el Centro de Estudios Superiores de la Policía (Cespo), sitio de residencia del ex mandatario en Bogotá desde que dejó la Casa de Nariño, vivió el desfile de funcionarios, ex funcionarios, congresistas y políticos, buscando dialogar con el ex mandatario. Mientras tanto, en los mentideros políticos comenzaban a hacerse conjeturas sobre el significado del regreso de Uribe y algunos le auguraban negros nubarrones a la publicitada unidad nacional de Santos.

Porque aunque el mismo Uribe, durante el acto de homenaje al ex ministro de Transporte Andrés Uriel Gallego, el martes en la noche, haya tenido palabras generosas para el hoy Presidente, señalando que “aquí hay una sola política, que es la de contribuir al éxito que la patria necesita, la del gobierno del presidente Santos”, también es cierto que las declaraciones entregadas este miércoles a varios medios radiales por su ex asesor José Obdulio Gaviria tienen incómodo y molesto a más de uno, incluso de los llamados uribistas ‘purasangre’.

Gaviria dijo, entre otras cosas, que en la jerarquía del uribismo Santos es segundo; que de cara a los comicios de octubre de 2011 la alianza será entre el Partido de la U y el conservatismo, porque Cambio Radical y al Partido Liberal no representan la esencia del pensamiento uribista, y propuso que Uribe asuma la presidencia de la U, porque lo más conveniente es que el hombre que construyó la doctrina esté al frente de la colectividad.

Sin embargo, el presidente del Congreso, senador Armando Benedetti —uno de los que se reunieron este miércoles con el ex mandatario—, les salió este miércoles al paso a sus palabras y negó que su regreso signifique un torpedo para el proyecto de unidad nacional de Santos, aunque reconoció que Uribe llega pisando duro y no sólo con la firme intención de defender su legado, sino también de influir en la agenda del nuevo gobierno en el Legislativo.

Y haciendo referencia a José Obdulio Gaviria, Benedetti señaló que hay personas que se hacen llamar “escuderos” del legado uribista que nadie les ha dejado cuidando. “Esos tipos se las tiran de que están cuidando ese legado y empiezan a crear problemas. Pero no tienen ninguna representación política, no se representan ni a ellos mismos ni a su familia y todo el día se la pasan dando opiniones”, declaró.

Ahora, lo que sí confirmaron el presidente del Congreso y el mismo presidente del Partido de la U, senador Juan Lozano, es el objetivo de Uribe de participar activamente en la construcción de la agenda legislativa. “El ex presidente nos anunció apoyo total a Juan Manuel Santos y apoyo constructivo a los proyectos de la agenda, con posibilidad de mejorar las propuesta de ley de tierras y ley de víctimas”, reveló Lozano.

Al ser interrogado sobre si esa injerencia podría afectar el trámite de dos iniciativas que son consideradas claves para la administración de Juan Manuel Santos, Benedetti enfatizó que se trata de proyectos que no son secreto de Estado y que se pueden hablar con los ministros y con mucha gente. “Creo que entre Uribe y Santos hay confluencias que se dieron cuando el segundo era el Ministro de Defensa y después el candidato de la seguridad democrática. Todo lo demás son fantasmas”, concluyó.

El Espectador conoció que en varias de las reuniones sostenidas este miércoles por el ex presidente Álvaro Uribe en Bogotá, además de sus inquietudes por los proyectos de ley de restitución de tierras y ley de víctimas, el tema electoral fue punto central de las conversaciones. En este sentido, habría insistido en la necesidad de ganar las alcaldías de Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y otras de la Costa Caribe, considerando alianzas con otros movimientos, menos con el Polo Democrático.

En el caso de la Alcaldía de Bogotá —opción que definitivamente está descartada para él—, Uribe enfatizó en que el uribismo debe tener, en lo posible, candidato único y habría indagado por la carta que se vislumbra en Cambio Radical, el concejal Carlos Fernando Galán. Incluso, hubo un momento tenso cuando quiso que le contaran por la alianza existente entre la U y la administración de Samuel Moreno.

Es claro, Álvaro Uribe volvió con la intención de mantenerse vigente en el escenario político. Falta ver el impacto en la mesa de unidad nacional e incluso la puja que se podría generar por su apoyo. “El Partido Conservador fue leal y un soporte vital para su gobierno, por eso creemos que debería haber un sano equilibrio frente al apoyo de la U y nosotros”, señaló el senador conservador Efraín Cepeda.

Los liberales, mientras tanto, miran los toros desde la barrera. “Nosotros no hacemos parte de ninguna coalición política para las elecciones del año entrante. El Partido tendrá su propia estrategia, con candidatos propios o en coalición cuando sea necesario, incluso con movimientos como el Polo o los verdes. No tenemos nada que ver en esas disputas internas del uribismo”, aclaró el senador Juan Fernando Cristo.

Hay quienes creen que en lo regional la política tiene una dinámica diferente y Uribe no la tendrá fácil. “La U no tiene gran presencia regional como otras colectividades y por eso es importante que el ex presidente nos ayude a sacar adelante las alcaldías y gobernaciones”, señaló el senador Juan Carlos Vélez. De cualquier manera, por ahora el ex mandatario seguirá entre Colombia y el exterior y sólo en enero regresará para dedicarse definitivamente a recorridos regionales, buscando a los futuros lideres del uribismo.

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