El destape de 'Gordolindo'

Contó que las autodefensas enviaron 80 mil kilos de coca a Estados Unidos.

Francisco Javier Zuluaga Lindo, alias Gordolindo, el extraditado ‘narco’ purasangre que terminó colado en la desmovilización de las autodefensas, comenzó a destapar desde una cárcel en Estados Unidos las verdades que le constan sobre las relaciones entre el grupo armado al margen de la ley, empresarios y la compleja máquina criminal con la que los paramilitares se abrieron paso a sangre y fuego en el país.

Gordolindo comenzó por reconocer que la Casa Castaño lo reclutó para manejar las finanzas, enlaces y contactos con traficantes de estupefacientes con los que mantenía estrecha relación Vicente Castaño Gil, alias El Profe. Muy a pesar de que la mayoría de los ex comandantes ‘paras’ negaron en Colombia sus nexos con las mafias, Gordolindo aportó detalles y confesó que Vicente Castaño, consciente de que los jefes de frentes y bloques tenían tantas tareas por cumplir, le pidió que se dedicara exclusivamente a coordinar el tráfico de drogas.

Así, contó que las autodefensas enviaron 80 mil kilos de cocaína a Estados Unidos. En su relato recordó que conoció en esas vueltas a los hermanos Carlos y Vicente Castaño, a Ramiro Cuco Vanoy, a Diego Murillo, Don Berna, y otros capos más, en virtud de sus actividades como ganadero y criador de caballos. En la organización era a Vicente a quien rendía cuentas. Su función era manejar los egresos y ganancias de cargamentos y embarques. Vicente direccionó siempre a quién se debía pagar o qué hacer con el dinero, muchas veces usado para sostener los bloques o comprar grandes extensiones de tierra.

Gordolindo recordó el episodio de la llegada al país de 8.000 fusiles búlgaros para las autodefensas, negociados, según él, por los empresarios Nicolás Bergonzoli, alias Don Julián, y otro de apellido Agredo. Aunque dijo desconocer las circunstancias en que esas armas entraron al país, sostuvo que es poco probable que hubieran ingresado de una sola vez sin que ninguna autoridad se hubiera percatado. O sin que, cuando menos, hubiera complicidad.

En la versión entregada a la Unidad de Justicia y Paz los pasados 25, 26 y 27 de octubre en una cárcel de la Florida, aseguró que el narcotraficante Micky Ramírez fue objeto de un secuestro por parte de las autodefensas porque se había apropiado de unos dineros que les pertenecían a ‘Los Pepes’ (Perseguidos por Pablo Escobar). Gordolindo relató que Micky fue dejado en libertad luego de la mediación del ex senador Miguel de la Espriella y de un político de apellido Lara, investigado durante el Proceso 8.000. La mediación se hizo en una especie de ‘misión humanitaria’ ante Don Berna, entonces inspector de las autodefensas, para que se le respetara la vida de Ramírez.

En su declaración, conocida por El Espectador, Francisco Javier Zuluaga dijo que en Chocó hacían presencia el bloque Élmer Cárdenas y los ex jefes paramilitares Rodrigo Zapata y Jorge Iván Laverde, El Iguano. Aunque la Fiscalía ha documentado 147 homicidios en Quibdó, entre 1998 y 1999, a raíz de las declaraciones de Gordolindo, El Iguano se comprometió a esclarecer otros 300 homicidios perpetrados por sus hombres en la capital chocoana. Ese departamento en particular era manejado por Vicente Castaño, en especial la región de San José del Palmar, objeto de una fuerte disputa con la guerrilla por ser un corredor estratégico para el tráfico de drogas.

Una vez las autodefensas lograron sacar a los reductos subversivos, la zona quedó en manos de Don Berna hasta que, ya en tiempos del proceso de desmovilización, fue detenido por las autoridades sindicado del crimen de un líder político en Córdoba. En ese momento, sostuvo ante un fiscal Gordolindo, Vicente Castaño le dio la orden de pagar las nóminas de los ‘paras’ que quedaron a la deriva tras la captura de Berna. Seguidamente añadió que tuvo que desmovilizarse con el bloque Pacífico porque Hébert Veloza, alias H.H., no dejó que lo hiciera con el bloque Calima, argumentando que iban a extraditar a todos los jefes paramilitares por sus nexos con la mafia.

Por último, advirtió que en la próxima versión que dará en diciembre entregará los nombres de empresarios que simpatizaron con las autodefensas en el Valle. Por ahora, anunció la entrega de la hacienda San Pedro, de cerca de 500 hectáreas, en inmediaciones de Montería, avaluada en cerca de $5 mil millones, para la reparación de víctimas. Sostuvo que ese es uno de los bienes que compraron los paramilitares como producto del narcotráfico y que para adquirirlo tuvo que contar con el aval de Don Berna, quien manejaba esa zona. Gordolindo apenas dio puntadas sobre lo que sabe del narcotráfico y sus enredos con las autodefensas. La justicia espera que sus verdades aclaren muchos episodios de la violencia de las últimas dos décadas en Colombia.

 

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