Colombia y la Cumbre

La Cumbre de las Américas se lleva a cabo este fin de semana en Trinidad y Tobago y, como es costumbre, nadie sabe con exactitud cuál va a ser la posición del gobierno colombiano en los temas que se discutirán. Una vez más, la política exterior colombiana se decide e implementa a puerta cerrada.

Analistas y periodistas se quedan a la espera de reportar después del suceso y las preguntas de siempre se quedan flotando en el aire: ¿cuál es el contenido de la agenda colombiana en la Cumbre?, ¿qué tipo de objetivos se van a buscar?, ¿qué criterios se pueden utilizar para evaluar si la gestión en este encuentro es un éxito o un fracaso? En otras palabras, ¿cómo se va a tratar de impulsar el interés nacional colombiano en dicho foro?

Nadie puede contestar estas preguntas cuando el proceso de preparación para estos intercambios internacionales es todo un misterio. Sólo podemos seguirle el rastro a la escasa información y tratar de descifrar las pistas que se le escapan al gobierno. Las señales son confusas.

  Para citar sólo un ejemplo, sigue sin quedar claro cuál será nuestra posición frente al tema del regreso de Cuba al sistema interamericano. En Brasil, durante la visita del presidente Álvaro Uribe, Lula da Silva aseguró que Colombia estaba de acuerdo en la reincorporación de Cuba a la OEA. Pero el mandatario colombiano respondió con algo de ambigüedad que “el presidente Lula es un gran líder regional, los respetamos profundamente, pero sobre ese tema (Cuba) nada puedo anticipar”. Si el presidente Uribe no puede anticipar cuál será la posición de su gobierno en este asunto, ¿quién puede?, ¿o será más bien que dicha posición aún no ha sido definida? ¿o no quiere hacerse pública?

También se supo, porque el canciller Bermúdez así lo reveló, que Colombia buscó de manera infructuosa una reunión bilateral con el presidente Obama. No sabemos exactamente para qué. pero como aquí se sabe más de la agenda y los intereses estadounidenses en la Cumbre que de los colombianos, era de esperar que dicha reunión no tuviera lugar. El presidente Obama quiere reuniones con los bloques regionales y no bilaterales; y también se sabe que no quiere hablar de libre comercio en esta ocasión.

Y mientras aquí en Colombia seguimos tratando de adivinarle las intenciones internacionales al gobierno de turno, países como Brasil y México enfilan sus muy potentes diplomacias para afinar sus liderazgos regionales y sacar el mayor provecho posible de la Cumbre. Hasta el mismo Chávez ya empezó a promover la posición de su país y de sus aliados en el Alba (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) para llegar más fuerte a la negociación. Ojalá que Colombia no se esté quedando atrás y que éste sólo sea un problema de falta de información.

* Profesora e investigadora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes.

últimas noticias