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hace 2 horas

Este jueves, 25 años del asesinato de Rodrigo Lara Bonilla

También el ministro Enrique Low Murtra fue asesinado, hace 18 años. Ambos crímenes quedaron impunes.

El 30 de abril de 1984 fue asesinado en Bogotá el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla. Su muerte constituyó la declaratoria de guerra del cartel de Medellín al Estado y la sociedad colombiana. Desde entonces, el país vive un enfrentamiento inconcluso contra el narcotráfico. El jueves se cumplen 25 años de ese primer magnicidio que partió en dos la historia contemporánea de Colombia, pero más que verdades o conclusiones de lo sucedido, lo que imperan son los vacíos que dejó el lastre de la impunidad.

Igualmente un 30 de abril, pero de 1991, es decir, hace 18 años, también fue asesinado en Bogotá el ministro de Justicia Enrique Low Murtra. Como Lara Bonilla, murió acribillado por los sicarios del cartel de Medellín, a quienes enfrentó promoviendo su extradición o persiguiendo sus capitales ilícitos. Cuando Low Murtra cayó abatido, el capo Pablo Escobar Gaviria estaba ad portas de entregarse a la justicia y protagonizar el escandaloso episodio de la cárcel de La Catedral, en Envigado, donde siguió delinquiendo a sus anchas.

Entre los dos magnicidios ocurridos el último día de abril, Colombia vivió una época tormentosa. Decenas de asesinatos políticos, de crímenes de policías en estado de indefensión, de carros bombas que segaron la vida de centenares de inocentes ciudadanos. Una sangrienta cronología de violencia orientada por el cartel de Medellín, o su fachada política de los extraditables, que dejó inadvertidas secuelas y enlaces en el mundo del narcotráfico que, dos décadas después, sigue siendo protagonista en el mundo clandestino de la droga.

Pero un día de diciembre de 1993 fue abatido en la capital antioqueña Pablo Escobar Gaviria y, como si no fuera necesario seguir investigando a su organización delictiva, la justicia optó por concentrarse en otros carteles de la droga. Vino el escándalo del 8.000, después el desorbitado auge del paramilitarismo o de la guerrilla, pero nunca quedó una conclusión procesal y para la historia de quiénes hicieron parte de esa máquina del terror que se llamó el cartel de Medellín y que no eran únicamente el capo de capos y sus secuaces.

Estas inquietudes históricas y judiciales llevaron al senador Juan Manuel Galán, hijo del asesinado caudillo liberal Luis Carlos Galán, a proponerle al Congreso y por extensión a la sociedad colombiana la creación de una comisión de la verdad que se encargue de entregarles a las nuevas generaciones de colombianos una explicación convincente de lo que pasó en Colombia durante la segunda mitad de los años 80 y la primera de los 90, y de qué manera el proyecto criminal de Pablo Escobar fue también un proyecto político.

“No es una propuesta con ánimo revanchista, es que el país tiene derecho a saber la verdad y establecer qué sucedió con el desafío del cartel de Medellín y su proyecto político en los años 80. Mi propuesta nace en el Congreso y por ello mis colegas son los primeros invitados a integrarla, pero a través de audiencias públicas, extiendo la invitación a todas aquellas personas que quieran aportar información sobre lo que realmente ocurrió en esa época aciaga para el país”, aclaró el senador Juan Manuel Galán.

Interrogado sobre los alcances jurídicos de su propuesta, el congresista aclaró que más allá de la forma como se están tipificando los crímenes de lesa humanidad y su carácter de no prescripción, por ahora lo importante es que el país vuelva sus ojos a este capítulo de la historia con demasiadas víctimas. “Hay jóvenes que no saben quién fue Guillermo Cano, Carlos Mauro Hoyos, Carlos Valencia García o el mismo Luis Carlos Galán. Es una obligación ética recordarlos y hacer memoria”, puntualizó.

La propuesta del senador Juan Manuel Galán se une a las de decenas de investigadores, organizaciones no gubernamentales o defensores de derechos humanos que sienten ese mismo vacío histórico. ¿Por qué el Estado no investigó hasta la saciedad los tentáculos del cartel de Medellín? Por lo pronto, hoy 30 de abril, la sociedad colombiana rememora a dos mártires de la justicia: Rodrigo Lara Bonilla y Enrique Low Murtra, quienes con diferencia de siete años, fueron asesinados en la misma fecha. Colombia aún no ha dimensionado la trascendencia de su sacrificio.