“Es mejor que Zelaya no venga”

El canciller de Honduras, Enrique Ortez, dice que no devolverán el cargo al presidente depuesto.

En las calles de Tegucigalpa se respira tensión. Seguidores del derrocado presidente, Manuel Zelaya, y promotores del gobierno de facto de Roberto Micheletti se enfrentan en las calles a gritos: “¡Quítate perro golpista!”, dicen unos. “¡Abajo cerdos chavistas!”, responden los otros. Las manifestaciones a favor y en contra de Zelaya suceden a diario en diferentes puntos del país, pero lo que temen diversos sectores es que este sábado cuando el presidente derrocado llegue a Honduras  estalle una ola de violencia en todo el país.

Tomás Andino, diputado del Partido Unificación Democrática (PUD), aseguró a los corresponsales extranjeros en Tegucigalpa: “El país está muy polarizado, Zelaya tiene en contra a todas las instituciones, a la clase media y al sector empresarial. Y por otro lado, sus seguidores son un movimiento popular organizado, sobre todo campesinos del interior del país, sindicatos y trabajadores pobres que están dispuestos a todo por defenderlo”.

El propio canciller, Felipe Enrique Ortez, advirtió que la llegada del mandatario depuesto es muy arriesgada: “El regreso de Manuel Zelaya como presidente de Honduras no es negociable y si quiere eso, mejor que no venga”.

Nelson García Lobo, catedrático de la Universidad Católica de Honduras, le dijo a este diario que la detención de Zelaya es inminente y eso desencadenará choques entre las Fuerzas Armadas y los manifestantes. “Ha habido algunas recomendaciones de personajes como el presidente Óscar Arias a Zelaya, para que no venga al país. Sin embargo, él va a desistir en este objetivo”. Y agregó: “El anuncio de la llegada de Manuel Zelaya ha creado una tensión muy fuerte en todos los sectores del pueblo hondureño”.

Rafael Correa, presidente de Ecuador y quien acompañará a Zelaya a su regreso, crispó aún más los ánimos al afirmar: “El gobierno interino designado en Honduras tiene las horas contadas. No temo morir por defender la democracia latinoamericana”.

 El presidente de facto, Roberto Micheletti aseguró estar dispuesto a celebrar elecciones anticipadas para salir de la crisis, pero advirtió que el anunciado retorno de Zelaya podría provocar un derramamiento de sangre en Honduras. “Por la paz y la calma del país yo preferiría que no entrara. Yo no quiero que se derrame ninguna gota de sangre”, advirtió.

Para Lobo, la solución a la crisis es un diálogo internacional, donde “participen instancias como la ONU y la OEA, además de premios Nobel de Paz como Arias, Pérez Esquivel, Menchú”. Otra opción sería un presidente, que no sea Zelaya ni Micheletti, que termine el período presidencial actual y convoque a elecciones.

Larry Birns, director del COHA (Consejo por asuntos del Hemisferio Occidental) con sede en Washington, advierte que la única solución es el regreso de Zelaya a su cargo y el llamado a elecciones.

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