“No hemos ganado todavía”

El Mandatario pidió apoyo a la Cruz Roja para construir tranquilidad y evitar desplazamientos.

En un discurso centrado en lo económico, en el que destacó la palabra “confianza” como guía de la acción gubernamental; hizo un balance en temas como reinserción, desplazados, política social e infraestructura; reconoció que la seguridad aún no es un asunto consolidado; dejó por fuera el tema de la paz; defendió el acuerdo con Estados Unidos para la utilización de bases militares colombianas, puso por momentos el espejo retrovisor y otra vez dejó un ambiente de incertidumbre en torno a sus aspiraciones políticas futuras, el presidente Álvaro Uribe instaló este lunes las sesiones ordinarias del Congreso de la República para el período 2009-2010.

“El servicio a Colombia no es un trabajo de cálculo político. En una de sus epístolas, el Apóstol nos dice: ‘Si el sonido que emite la trompeta es incierto y débil, ¿quién acudirá al campo de batalla?’”, aseguró el Primer Mandatario en su intervención ante el Legislativo, después de haberse referido al Estado de opinión en que se ha convertido Colombia, fase superior, según él, del Estado de Derecho. “Estado de opinión es la muralla que ataja el desbordamiento de cualquier poder; el equilibrio entre el obligatorio cumplimiento de las sentencias de los jueces y la libertad de controvertirlas; y la fuente del principio de debate a las decisiones legislativas sin penalizarlas”, dijo.

En el tema de la seguridad —eje de su mandato—, el presidente Uribe señaló que aún no se está en un punto irreversible y advirtió que el consenso sobre tal imperativo es aparente y todavía no se logra “un genuino comprometimiento de las diferentes tendencias políticas”. En este sentido, defendió la posición de su gobierno de no comprometerse en “cuantías impagables” a las víctimas y “no nivelar agentes del Estado con terroristas”. Asimismo, solicitó apoyo para policías y soldados, “por cuya solidez y confianza se demanda la actitud firme del Presidente, los ministros y comandantes para denunciar las falsas acusaciones, con las cuales algunos juegan al fracaso de la seguridad”.

En lo económico, el Jefe de Estado reconoció que la crisis ha frenado la dinámica de crecimiento que el país había logrado, por lo que se verá obligado a aumentar el endeudamiento y el déficit fiscal, “siempre con el cuidado de no regresar a tendencias de grave riesgo”. Uribe dijo que le propondrá al Congreso un ajuste tributario, sin afectar la esencia de los estímulos a la inversión aprobados en los últimos años y pidió un nuevo esfuerzo, “transitorio” a los sectores más pudientes del país en la financiación de la seguridad con el impuesto al patrimonio. “La confianza inversionista requiere seguridad física y jurídica, determinación política para estimularla, buen manejo de la economía y capacidad de introducir ajustes en cada momento”.

Enfatizando que “la justicia es independiente y autónoma”, el Primer Mandatario indicó que la nueva legislatura trae afanes en reformas a la justicia, para su descongestión, los recursos del arancel judicial y el tratamiento de las pequeñas causas con el propósito de superar la impunidad. Igualmente, insistió en la necesidad de la penalización de la dosis personal de droga y se opuso a la posibilidad de una contrarreforma laboral, la cual “acarrearía dificultades a millones de empleos en los servicios como hospitales, hoteles y otros, que trabajan 24 horas, dominicales y festivos”.

En cuanto al acuerdo para que Estados Unidos pueda utilizar bases militares colombianas, el Presidente sostuvo que el objetivo es la lucha contra las drogas, la delincuencia organizada transnacional, el terrorismo y la proliferación de armas. Aclaró que dicho acuerdo será regido por principios como “la igualdad soberana, la integridad territorial y la no intervención en asuntos internos de otros Estados” y que para respetar los principios de jurisdicción nacional sobre personal militar y soberanía del territorio, “se estudia un procedimiento para que la inmunidad no sea impunidad”. “El acuerdo es para fortalecer bases militares colombianas no para abrir bases norteamericanas. El acuerdo es para recuperar el derecho de los colombianos a vivir tranquilos”, explicó.

En la parte final de su discurso, defendiendo precisamente la ayuda estadounidenses, Uribe advirtió que aún existen “riesgos y amenazas que todavía nos acechan para dejar atrás esta violencia que ha afectado a tantas generaciones” y que “los violentos practican terrorismo y sangre en Colombia e intentan hacer política en el extranjero. Asesinan y pretenden interferir las relaciones exteriores del país”. “El terrorismo debe quedar notificado de que para nosotros la seguridad no es una opción sino un imperativo. El terrorismo debe quedar notificado de que el abandono de la violencia, el narcotráfico, el secuestro, la negociación de buena fe y el sometimiento a la ley, no es una posibilidad a criterio y capricho de los terroristas, sino una exigencia del pueblo”, concluyó.