Uribe obtiene respaldo a la soberanía

Gobiernos de Chile y Paraguay expresaron respeto a las decisiones internas de Colombia.

En el segundo día de su gira por siete países suramericanos, en el que visitó Chile, Argentina y Paraguay, el presidente Álvaro Uribe escuchó voces de respeto a la soberanía del país en su decisión de realizar un acuerdo militar con Estados Unidos para el uso de sus bases militares, y a la vez de rechazo por parte de algunos manifestantes que en Santiago de Chile, justo cuando se entrevistaba con la presidenta Michelle Bachelet en el Palacio de la Moneda, se reunieron en las afueras para protestar contra dicho acuerdo, lo que obligó a la intervención de la policía con saldo de 15 personas detenidas.

“La presidenta ha reiterado que Chile respeta la soberanía, el interés nacional y las decisiones políticas de cada país en este continente y en este caso particularmente de Colombia”, dijo el canciller del país austral, Mariano Fernández, al término del encuentro Uribe-Bachelet. Fernández agregó que los países tienen distintos acuerdos militares “y nosotros somos partidarios de respetar todos estos acuerdos y en todo caso tenemos distintos foros y tribunas donde conversar de manera civilizada, democrática y adecuada”.

Por su parte, el presidente Uribe mantuvo la consigna de la “gira muda” —es decir, pocas declaraciones ante los medios de comunicación— y antes de partir hacia Argentina para reunirse con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sólo expresó que había tenido “un diálogo bien importante”. Sin embargo, fuentes cercanas al gobierno chileno reconocieron que Bachelet le habría aclarado al jefe de Estado que foros como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) pueden tratar temas como la presencia militar de Estados Unidos en Colombia.

Como se sabe, el próximo 10 de agosto la Unasur realizará su tercera cumbre en Quito (Ecuador), con el tema de la presencia militar estadounidense en el país en la agenda, cita a la que ni el presidente Uribe ni el canciller Jaime Bermúdez asistirán, a pesar de la solicitud de los mismos Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, y Michelle Bachelet, para que se rindiera allí un informe al respecto. Para el Gobierno Nacional, dicho escenario “no es el propicio para debatir una decisión soberana que va en pro de luchar contra el narcotráfico y no tiene nada que ver con agredir a países vecinos”.

Ya en Argentina, tras su encuentro con la presidenta Cristina Fernández, el jefe de Estado agradeció el “espacio de diálogo” y se limitó a decir que fue una reunión “amplia, donde se trataron una serie de temas bien importantes”. Previamente, fuentes diplomáticas argentinas habían señalado que su gobierno tenía “una postura contraria a la instalación de bases de potencias extranjeras en América Latina” y que ese era “un postulado tradicional e histórico”. La reunión se llevó a cabo mientras un pequeño grupo de activistas de izquierda se manifestaba en contra del Gobierno colombiano y de la “intervención imperialista” de Estados Unidos en Latinoamérica.

En las primeras horas de la noche, el presidente Uribe y el canciller Bermúdez llegaron a Asunción (Paraguay) para hablar con el presidente de ese país, Fernando Lugo, quien de antemano había expresado que “cada país es soberano” para admitir o no la presencia de militares extranjeros en su territorio. La gira concluirá hoy en Uruguay y Brasil, donde el jefe de Estado se entrevistará con los presidentes Tabaré Vázquez y Lula da Silva, respectivamente.

Por lo visto hasta ahora, si bien el recorrido ha servido para explicar lo de las bases, también se ha ratificado la incomodidad que existe en la región por la presencia militar estadounidense y que será inevitable que el asunto sea abordado por la Unasur, donde se espera que los presidentes Rafael Correa, de Ecuador, y Hugo Chávez, de Venezuela, encabecen una nueva ofensiva verbal contra el gobierno del presidente Álvaro Uribe.