Unasur: la declaración muda

El tema de las bases sería discutido el 24 de agosto en Quito. Pero Colombia no asistiría por caso Juan Manuel Santos.

Lo que al comienzo se pensó sería una encerrona de los presidentes suramericanos a Colombia y un difícil debate público sobre el acuerdo entre Bogotá y Washington que abriría las puertas de siete bases colombiana a las fuerzas armadas norteamericanas, resultó ayer en Quito, Ecuador, en una prudente declaración de los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

El texto, elaborado el domingo por los cancilleres de los doce países de Unasur (con la notable ausencia del ministro de Exteriores de Colombia, Jaime Bermúdez)  fue firmada el lunes sin emitir ningún tipo de juicio o comentario frente al polémico acuerdo con Estados Unidos. En una Cumbre relámpago, que duró un par de horas, los jefes de Estado de la región se limitaron a acordar la celebración de una reunión de cancilleres y ministros de Defensa, en Quito, para el 24 de agosto. Allí se discutiría el tema del acuerdo colombiano y la relación entre la región y los Estados Unidos.

El Gobierno colombiano se mostró el lunes complacido por la decisión final de la Cumbre. Y a través de su enviada, la vicecanciller Clemencia Forero, dejó abierta la puerta para que el tema se discuta el próximo 24 de agosto: “Estamos de acuerdo con que se convoque a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa para que, en un espíritu de diálogo respetuoso, se analicen los acuerdos de cooperación militar suscritos en la región, en virtud de la autonomía que tienen los Estados de diseñar sus políticas de seguridad y defensa”, declaró, llegado su turno, la viceministra.

Sin embargo, una alta fuente en el Palacio de San Carlos le dijo a El Espectador que Colombia espera que en esta reunión se incluya la discusión de todos los planes de seguridad de los diferentes países miembros, y que el Gobierno “no irá a una reunión de ministros en Quito, mientras un ex ministro de Defensa tenga en ese país una orden de captura”. A finales de junio, un fiscal ecuatoriano emitió una orden de detención contra el ex ministro Juan Manuel Santos, dentro del caso del bombardeo colombiano al campamento de Raúl Reyes en Ecuador.

El silencio de Unasur, según Sandra Borda, profesora de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, se puede interpretar como una movida para evitar la profundización de las divisiones entre los países miembros. “Se dieron cuenta de que una declaración muy fuerte en contra de Colombia pondría al gobierno Uribe a pensar sobre su pertenencia a esta organización. Tratándose de una institución tan nueva, lo último que se busca es que haya países que estén pensando en retirarse”, comenta la analista.

Sin embargo, la mesura de la Cumbre contrastó con las declaraciones de los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia, visiblemente molestos porque Unasur se negara a apoyar la propuesta boliviana de condenar expresamente la presencia de soldados estadounidenses en el continente. Durante su intervención, el presidente Hugo Chávez advirtió que en Suramérica “vientos de guerra comienzan a soplar”.

El mandatario ecuatoriano, quien el lunes asumió la presidencia pro témpore de Unasur y además se posesionó como presidente de su país por segunda vez, puso también en duda el argumento de que el acuerdo colombo-norteamericano es una decisión soberana. “Cuánta doble moral —afirmó Correa—, por qué no se dice lo mismo de los programas nucleares de países denominados hostiles a ciertos centros de poder”.

El resultado de la cumbre de ayer, aunque recatada, no parece solucionar las dudas y las tensiones en la región. Ahora, el nuevo capítulo de la crisis desatada por el acuerdo con Estados Unidos se desarrollaría de nuevo en Quito, el 24 de agosto. O en otro país, si la resistencia colombiana cala entre los vecinos.

Ecos de la Cumbre de Quito

Correa radical

 En su posesión como presidente de Ecuador por segunda vez, Rafael Correa aseguró que “la revolución no tiene regreso (...), vamos a radicalizarla”. Para analistas consultados por la prensa del vecino país, esto implicará la profundización de las políticas “frente a Colombia, las petroleras, la prensa y los ricos”, según el diario ‘El Comercio’.

Alan no llegó

Irónicamente, el único presidente de Unasur que respalda cien por ciento la política de seguridad del presidente Uribe, el presidente peruano, Alan García, no pudo llegar a tiempo a Quito, pues su avión sufrió una avería y debió detenerse en la población peruana de Chiclayo.

Apoyo a Zelaya

Quien salió ganando de la Cumbre fue el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que asistió al encuentro en Quito. Los miembros de Unasur respaldaron al depuesto presidente de Honduras, y anunciaron que desconocerán las elecciones que convocará el presidente golpista, Roberto Micheletti.

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