Secuestrados claman mecanismos que conduzcan a su libertad

El lunes se conocieron pruebas de vida de nueve uniformados secuestrados por las Farc.

En sus mensajes, le pidieron al Gobierno buscar mecanismos para lograr su pronta liberación.

Disminuidos físicamente, clamando por la búsqueda de mecanismos que permitan su pronta libertad y enviando mensajes de tranquilidad y fortaleza a sus familiares, el país conoció el lunes pruebas de supervivencia de nueve miembros de la Fuerza Pública —tres militares y seis policías— que se encuentran secuestrados en poder de las Farc, dadas a conocer por intermedio de la senadora liberal Piedad Córdoba, quien a su vez aseguró que ya no puede hacer más y les pidió a los colombianos movilizarse para destrabar la liberación.

Desde abril pasado, cuando el grupo guerrillero anunció la liberación del cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo —secuestrado en diciembre de 1997—, y luego la del soldado profesional Josué Daniel Calvo, el Gobierno y el grupo Colombianos y Colombianas por la Paz se enfrascaron en un tire y afloje. Inicialmente, el presidente Uribe sólo avaló la mediación de la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional en dicho proceso. Sin embargo, tres meses después autorizó la presencia de la congresista, condicionada a la liberación de “los 24 secuestrados en forma simultánea” y a la entrega de los cuerpos de tres plagiados que murieron en cautiverio.

Fue entonces cuando Córdoba pidió un encuentro con el jefe de Estado con el fin de conocer los aspectos de fondo de dicha decisión y las posibilidades de un intercambio humanitario, la cual hasta el momento no se ha dado. Las Farc, por su parte, a través de varios comunicados siguieron hablando de la liberación sólo de Moncayo y Calvo, mientras que la senadora liberal siguió adelante en sus gestiones, entre ellas el recibir pruebas de supervivencia de los secuestrados. De hecho, hace 15 días, las Farc hicieron llegar videos con imágenes del mayor de la Policía Guillermo Solórzano y del cabo del Ejército Salín Antonio Sanmiguel.

Y el lunes, en el salón comunal del barrio Horizonte, en el norte de Bogotá, familiares de nueve miembros de la Fuerza Pública conocieron también un video grabado en algún lugar de las selvas colombianas con pruebas de vida de sus seres queridos. El primero en aparecer ante la cámara fue el capitán de la Policía Yesid Duarte, secuestrado el 14 de octubre de 1998, quien tras enviar saludos a su familia dijo estar “bien de salud” y “física y espiritualmente fortalecido”.

Posteriormente, notablemente envejecido, el general de la Policía Luis Mendieta aseguró que el video fue hecho entre el 21 y 22 de abril de 2009, sin presión alguna y con plena libertad de decir lo que quisiera: “Sigo sobreviviendo en el diario vivir… los llevo en mi pensamiento, son mi razón de vivir, de existir. Dios los acompañe”, manifestó a su familia. La otra prueba fue la del teniente coronel de la Policía William Donato Gómez, secuestrado hace 11 años en la base de Miraflores, quien sacó fuerzas de donde no las tenía para darles ánimo a sus padres María del Carmen y Tiberio: “A pesar del tiempo, sigo con el mismo entusiasmo y sigo luchando, porque ustedes, padres, me enseñaron que un hombre de bien siempre tiene dos vidas: una que sufre y otra que resiste”.

En un tono distinto al de todos sus compañeros de cautiverio, el sargento Arbey Delgado, secuestrado el 3 de agosto de 1998, cuestionó al Gobierno porque cree que después de la ‘Operación Jaque’ —en la que fueron liberados la ex candidata Íngrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses, entre otros— el Estado no ha cumplido con “la lealtad que una vez él juró”. “¿Qué pasa con nosotros? ¿No somos seres humanos? ¿Acaso somos animales? Yo llevo 23 años al servicio del Estado y juré lealtad, pero el Estado hacia nosotros no ha respondido”, agregó Delgado desilusionado.

Tras 11 años de secuestro, el teniente de la Policía Elkin Hernández Rivas agradeció a sus padres por la lucha que han emprendido en busca de su libertad. Y envió un saludo a cada integrante de su familia. Pero también se dirigió al jefe de Estado en tono conciliador para “pedirle comedidamente que haga acercamientos con las Farc para que llegue pronto nuestra libertad. Ya llevamos mucho tiempo acá”. El sargento Luis Alberto Erazo Maya dedicó el video exclusivamente a su familia: “A mi amada Elvia, a mi adorada Lizeth, a mi adorada Vivianita, a Jeferson, quiero decirles que les envío un fuerte abrazo y un fuerte beso. A mi mamá, que la vi en una foto. Están muy bonitas, espero que se sigan conservando así. No se preocupen por mí, estoy bien”.

En su mensaje, el intendente de la Policía Álvaro Moreno fue esperanzador: le pidió a su familia no desfallecer y les aseguró que pronto estarán juntos y que para entonces el secuestro habrá sido simplemente un sueño. A su vez, el cabo del Ejército Libio José Martínez —uno de los dos uniformados que más tiempo llevan cautivos, puesto que fue secuestrado en diciembre de 1997 junto con Pablo Emilio Moncayo— contó que está bien de salud y le habló largo y tendido a su hijo Johan, de quien dijo sentirse muy orgulloso: “para mí, usted es la persona más importante en este mundo”.

El capitán de la Policía Enrique Murillo Sánchez, tras saludar a sus seres queridos agradeció al “general Naranjo, a mi general Parra, a mi general Vera Garavito, quienes se han solidarizado con mi situación. Igualmente a mi coronel Aragón y personas que han movido la solidaridad de todos los colombianos”. Después de ver las imágenes, los familiares de los secuestrados salieron con una mezcla de alegría por haberlos visto y tristeza por comprobar las difíciles condiciones que viven.

La mamá de Donato, María del Carmen, dijo que vio a su hijo muy mal: “Está decaído y muy triste. No tuvo palabras para enviarnos un mensaje”, dijo. Por su parte, Hilda Duarte, hermana del capitán Yesid Duarte, le pidió al presidente Uribe que se compadezca de ellos porque “es muy duro, lo vi muy mal y de todos los que hablaron fue el más triste”. En el mismo sentido la señora Magdalena Ríos, madre de Elkin Hernández, le pidió al Primer Mandatario “hacer con urgencia el acuerdo humanitario”. La hermana de Hernández solicitó a la guerrilla que no les quite los radios, porque para ellos esa es la forma de seguir conectados con la vida.

Al final, la senadora Piedad Córdoba expresó que no buscará más una cita con el presidente Uribe porque éste no la quiere recibir, y aseguró que las Farc están dispuestas a liberar a varios de los secuestrados, negando de paso que el grupo guerrillero haya hecho contactos con altos jerarcas de la Iglesia Católica, como se informó recientemente por parte del Ejecutivo. “Ya no podemos hacer más y le pedimos al Gobierno que facilite las cosas”, enfatizó. El Gobierno se abstuvo de hacer comentarios respecto a las nuevas pruebas de vida.

M. Orjuela acusa a O. Beltrán

La directora de Asfamipaz, Marleny Orjuela, reveló el lunes que Orlando Beltrán, quien estuvo secuestrado por las Farc, fue quien le contó al grupo alzado en armas que Arbey Delgado y William Donato tenían un plan para fugarse, hecho que generó el encadenamiento de los dos oficiales. “Vergüenza e indignación es lo que sentimos, ya que este político hizo encadenar a dos de los nuestros. No es posible que vengan a decir que las Farc son crueles, porque más cruel es un político que les hace favores a las Farc”, expresó.

En respuesta, Beltrán negó la versión y aseguró que cuando estuvo secuestrado no tuvo ninguna injerencia en las determinaciones de la guerrilla. “Es ridículo, absurdo y sin sentido”, enfatizó, atribuyendo tales declaraciones a un juego sucio dentro de sus aspiraciones políticas en el Huila, de cara a las elecciones del próximo año, en las que aspirará a la Cámara. El político estuvo secuestrado por más de seis años por las Farc y fue liberado en febrero pasado.

 

últimas noticias