Sumapaz: corazón de la guerra

Históricamente la región ha sido determinante en el devenir del conflicto armado colombiano.

En los años 30 y 40, la región se vio convulsionada por las luchas agrarias que inspiraron principalmente Jorge Eliécer Gaitán, Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela. Este último lideró un grupo armado de inspiración comunista que le hizo frente a las bandas de “Pájaros” que protagonizaron la violencia partidista liberal-conservadora.

Al acceder al poder, el general Gustavo Rojas Pinilla concretó una amnistía con los grupos armados, menos aquellos que estuvieran influenciados por el comunismo. Por eso el Sumapaz se convirtió en zona de operaciones militares y, entre 1955 y 1956, tuvo lugar la llamada “Guerra de Villarrica” que originó los primeros desplazamientos campesinos hacia territorios de retaguardia que ya en los años 60 tomaron el nombre de “Repúblicas Independientes”.

A mediados de los años 60, el Estado decidió erradicar estos focos de comunismo por la vía armada, y de los reductos de estas organizaciones nacieron las Farc. Una de las regiones donde empezaron a organizar sus frentes de guerra fue la zona del Sumapaz, que se convirtió en un área estratégica para desplegar acciones armadas hacia los departamentos de Cundinamarca, Meta, Tolima y Huila y, obviamente, por su proximidad, hacia la capital de la República.

Poco a poco, a lo largo de los años 70, 80 y 90, las Farc se posicionaron en el Sumapaz. Para finales de la última década, no sólo se daban el lujo de descender del páramo y realizar pescas milagrosas en la vía Bogotá-Villavicencio, sino que habilitaron un corredor expedito para movilizar secuestrados, que comenzaba en las calles de Bogotá, seguía por San Juan del Sumapaz y se extendía hasta los territorios anexos de dominio o influjo de la organización.

Dos circunstancias empezaron a modificar el panorama. La presencia paramilitar que provocó múltiples asesinatos selectivos y masacres; y por parte del Estado, la creación de un batallón de alta montaña que, desde el gobierno de Andrés Pastrana, le cerró el paso abierto que tenía la guerrilla a Bogotá. Con la Seguridad Democrática del gobierno Uribe, la presencia militar creció y las Farc empezaron a perder buena parte del control territorial en la zona.

Hoy, para nadie es un secreto que desde la localidad del Sumapaz hasta lo alto del páramo y sus estribaciones se advierte una masiva presencia de fuerza pública, pero la gente sabe que las Farc siguen ahí. Han sido varias décadas de influencia e incluso más de una generación involucrada en el conflicto. Por eso, el asesinato de dos ediles, seguramente a manos de las Farc, representa un capítulo violento más dentro de una larga cronología de enfrentamientos en la región.

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2009-10-19T22:59:00-05:00

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