El Tunjuelo es una mina

Cemex y Holcim ponen millonaria explotación del río como condición para retirar demandas por $279.000 millones contra Bogotá.

Lo que no pudo la presión social de las comunidades aledañas lo está logrando un desacuerdo económico del Distrito con las multinacionales Holcim y Cemex, así como con la Fundación San Antonio (de la Arquidiócesis de Bogotá), empresas que explotan las reservas de grava de la capital y que pretenden la extensión del parque minero del río Tunjuelo para extraer 350 millones de metros cúbicos de grava, avaluados en $1,7 billones.

La ampliación de la zona de explotación es rechazada por grupos ambientalistas y líderes de la ciudad, quienes consideran que buena parte de la tragedia social que viven los casi dos millones de habitantes del sector se debe a los constantes cambios en el cauce del río como producto de la actividad minera.

Pese a dicha oposición, el proyecto logró hasta el aval del Ministerio de Defensa para trasladar la Escuela de Artillería, bajo cuyos predios está el codiciado tesoro, al sur de la ciudad. Sólo faltaba la firma del memorando de entendimiento entre la Alcaldía y las empresas interesadas, pero fue allí, en la letra menuda, en donde aparecieron los más fuertes reparos.

El primero es porque el Distrito les dijo a las cementeras que antes de iniciar la millonaria explotación deben retirar las demandas por daños y perjuicios entabladas contra Bogotá tras el desbordamiento del río, que en 2002 les inundó sus actuales minas en el sector. En respuestas enviadas por separado durante el último mes, los tres mineros insistieron en que primero les den el permiso de explotación y luego sí olvidarán las demandas, tasadas en $279.000 millones.

El Espectador conoció que las cementeras también se niegan a ceder el 5% de la grava de la nueva explotación (valorado en unos $85.000 millones) para mantenimiento de la malla vial de la zona por donde se transportará el pesado material. Palabras más, palabras menos, respondieron que no lo donan a la ciudad, pero que se lo venden barato (ver infografía).

Tampoco acceden a compensar al Distrito por los gastos incurridos para amainar los efectos del desbordamiento del río en las minas, entre ellos la proliferación de vectores, malos olores y enfermedades en la población cercana. Argumentan que ese es trabajo del Estado.

La Alcaldía les pidió que al término de la explotación parte del terreno sea adecuado para vivienda de interés social. Las multinacionales dicen que el terreno no es apto para ese uso y que harán un gran parque, cuyo equipamiento debe pagar la ciudad.

Las respuestas de los mineros son analizadas por la Alcaldía, que se había fijado un plazo hasta noviembre para pactar un memorando de entendimiento y ahora deberá decidir si accede a las condiciones de los empresarios.

Pese a la magnitud del negocio, la ciudad sólo recibiría $17 mil millones por regalías a cambio del recurso pétreo y los efectos ambientales de su extracción. Lo peor es que, según los mineros, sólo el río garantizará el dinamismo de la construcción en la capital.

Cementeras no ceden material a Bogotá

Holcim entregaría al Distrito, durante los primeros cinco o 10 años del proyecto, el volumen anual de  materiales de construcción que se acuerde... a precios de mercado, con un descuento especial.

Se entregarán agregados a precio de mercado menos un porcentaje de descuento para repavimentación en la zona directa de influencia de la explotación minera.

Se considera de mayor beneficio para la ciudad la entrega a precio preferencial de producto terminado (gravas y arenas) y no de material crudo, que debe ser sometido al proceso de beneficio.

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