El mínimo salario de los colombianos

Las matrículas en colegios y universidades privados, el transporte público y la energía fueron los renglones que más subieron en este principio de año. Aún se aguarda de cuánto será el alza en alimentos.

Aunque hace ya bastante rato que Colombia adoptó el esquema de la inflación objetivo para evitar que las alzas en los precios de los alimentos  y otros bienes y servicios anularan de inmediato  el aumento anual en el salario de los trabajadores,  los primeros días de enero siguen siendo una pesadilla para los colombianos, ante la cantidad de productos que suben  de precio y la proporción en la que lo hacen.

Según la teoría, los precios  deberían crecer en la misma medida que los sueldos, en este caso calculados de acuerdo con la inflación del año anterior, para que los colombianos no vean deteriorado su ingreso.  La realidad es bastante diferente. El salario mínimo aumentó 3,64%, pero algunos servicios como la educación y el transporte tendrán incrementos superiores al 7% en varias de las ciudades principales.  Los cambios no son ilegales, pero sí inciden en el nivel de vida de los ciudadanos.

Mientras el aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno el pasado 29 de diciembre fue de un 3,64 por ciento, que lo deja en 515.500 pesos, las matrículas para colegios y universidades, las tarifas de la energía en Bogotá y algunas del transporte público subieron hasta en un ocho por ciento. El desfase en la educación privada ha sido el más preocupante, toda vez que los aumentos afectan renglones fundamentales de la “canasta familiar”.

En 1993, la entonces ministra de Educación Maruja Pachón de Villamizar estableció que el índice de inflación sería el criterio para ajustar el valor de las matrículas. Sin embargo, la realidad ha indicado, desde entonces, que el costo de la educación ha estado muy por encima de la inflación y ha obedecido, prioritariamente, a los cánones del mercado.

El de la energía fue explicado por Mónica de Greiff, gerente de la Empresa de Energía de Bogotá, como una manera de subsidiar a otras regiones del país. El incremento que pagarán los capitalinos se debió a la unificación de tarifas que aprobó el Ministerio de Minas y Energía mediante Resolución 182306 del pasado 16 de diciembre. Esta decisión generará un alza en las tarifas de 12 pesos por cada kilovatio hora, lo que representa un aumento aproximado del cinco por ciento en la factura mensual.

Al respecto, De Greiff explicó que los 122 mil millones de pesos anuales que dejará la medida subsidiarán las tarifas más altas de otras regiones. El aumento del costo del transporte público en la capital, en cambio, obedeció, a un reconocimiento hacia el trabajo y la labor de los transportadores. En algunos casos, como el de las busetas con más de 10 años de antigüedad, el alza fue de un nueve por ciento, casi el triple de lo que subió el sueldo mínimo.

Esto significa que una persona que devengue el salario mínimo, si hace cuatro recorridos al día en bus, estará pagando mensualmente ocho mil pesos más que el año pasado, sólo en transporte, y recibirá otros diez mil pesos para cubrir el resto de sus necesidades (facturas de agua y luz, alimentación, educación, arriendos, etc.). La pregunta que se han hecho las centrales obreras, que se han manifestado en contra de la determinación del Gobierno, es si le alcanzará.

Los incrementos en los costos de acpm, avalúos catastrales, trámites notariales y arriendos, algunos ya decretados, estuvieron determinados de acuerdo con el salario mínimo para 2010, o según la inflación presupuestada, tres por ciento. Andrés Uriel Gallego, ministro de Transporte, dijo que no habrá “sorpresas” para los usuarios de las carreteras por los reajustes en los peajes, que serán después del 16 de enero. “Los peajes no concesionados, que son del Invías, subirán por debajo de la inflación causada y en los peajes concesionados, por una condición contractual, el ajuste será acorde con la inflación”, explicó Gallego, quien aclaró que les había propuesto a las concesionarios un alza por debajo de la inflación.

Para el 31 de enero, se prevé una de las alzas más importantes, la de los alimentos. Factores como el Fenómeno del Niño y los bajos márgenes de rentabilidad de los agricultores en el país, producirían una marcada reducción en la oferta de alimentos para el presente año. Según el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía, esto limitará la oferta de alimentos, lo que hace suponer que habrá un aumento de precios al consumidor y una presión inflacionaria.

El gremio de agricultores pronostica que el cambio climático se extenderá hasta abril de 2010 y afectará principalmente a cultivos como arroz, papa, yuca, frutas y verduras y, adicionalmente, reducirá la producción de leche. Como medida para prevenir el alza en los precios, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Fernández, señaló que desde la próxima semana se congelarán los precios de los alimentos, situación prevista hasta el 31 de enero.

El año 2010 ha comenzado, pues, con el peso de los aumentos y con la amenaza de incrementos mucho mayores que el del salario mínimo o el de la inflación. El colombiano de a pie, indefectiblemente, sufrirá algún tipo de déficit, que lo llevará a disminuir aún más su calidad de vida. El punto más crítico de los costos, como ocurre desde hace muchos años, es el de las matrículas de los colegios y universidades privados, y el único positivo es el estancamiento del precio de la gasolina, debido a los ahorros que los colombianos han hecho en el Fondo de Estabilidad Petrolera, que supone una pausa en el carrusel de alzas de cada comienzo de año.

Lo que no subió

La gasolina: El Ministerio de Minas y Energía anunció que en enero no subirán los precios de la gasolina. De esta forma, en Bogotá se seguirá pagando a un precio de referencia de $7.173 por galón. El ministro Andrés Uriel Gallego explicó que esta decisión pudo tomarse gracias a “los recursos ahorrados por los colombianos en el Fondo de Estabilidad Petrolera”.

Los alimentos: Durante enero el precio de 2.600 productos no subirá, gracias a una medida tomada por el Ministerio de Agricultura, el cual estableció que desde el 15 de diciembre del año pasado y hasta el próximo 31 de enero los precios estarán congelados. A partir de febrero se conocerá el aumento que tendrán los alimentos.

Entretenimiento: Establecimientos como los cines y los parques de diversiones siguen conservando sus tarifas. En el transcurso del año se esperan aumentos.

Vea la infografía de Lo que aumentó.