Un colapso capital

Al paro de los buses se sumarían los intermunicipales. Taxistas llegaron a acuerdo con el Gobierno y no protestarían.

Los bogotanos se despertaron el lunes con la amarga noticia de un paro de transportadores. Lo que el domingo en la noche era apenas una amenaza, se concretó en la madrugada del lunes para volverse pesadilla en plena mañana. Convocados por la Asociación de Pequeños Transportadores (Apetrans), miles de buses —14.000, según los manifestantes— se quedaron guardados en los garajes y, al mismo tiempo, cientos de miles de ciudadanos se quedaron esperando el bus que no llegó. Los conductores y propietarios que sí decidieron salir a trabajar, como las empresas afiliadas a la Confederación Nacional de Transporte Urbano (Conaltur), fueron agredidos por parte de los manifestantes que, en varias partes de la ciudad, la emprendieron a piedra contra los vehículos, así como contra buses alimentadores del sistema Transmilenio.

El paro se debe, en palabras de Orlando Herrán, presidente del Sindicato Nacional de Choferes, a las condiciones desfavorables que la licitación del Sistema Integrado de Transporte ofrece a los pequeños propietarios de buses que quieran hacer parte de éste.

No todos los 15.000 pequeños transportadores que hay en la capital participaron del paro y éstos, a su vez, están divididos en tres grupos: aquellos que les interesa ser parte del negocio del SITP y contar con una renta fija mensual más sustanciosa, los que prefieren salirse y  vender su bus a un buen precio y otro colectivo que está buscando unirse, o se ha unido, para participar en la licitación, pero como proponente.

El SITP divide la ciudad en 13 cuencas de circulación, más una zona central (desde los cerros orientales hasta la NQS y desde la calle 100 hasta la 22 sur). Cada una de estas zonas será operada por una empresa que responde por todos los aspectos del servicio, desde el estado de la flota de buses hasta la calidad del mismo.

Ante las quejas de los transportadores, el secretario de Movilidad respondió: “Hay algunas dificultades con el SITP que aún tienen espacio de discusión y negociación. Estamos dispuestos a sostener todas las reuniones que sean necesarias y a revisar las tablas con las cuales se pagarán los que entrarán al Sistema, siempre y cuando el diálogo se mantenga en el marco de la institucionalidad y dentro de las mesas de trabajo”.

El alcalde Samuel Moreno fue más allá y señaló que “este no es un paro, sino una presión a un proceso que es irreversible. No es justo que por los intereses particulares de unos pocos se afecte la movilidad de millones de bogotanos. Esto lo que nos demuestra es que el SITP es necesario”. El mandatario anunció que le pidió al Ministerio de Hacienda que activara la póliza antiterrorismo para darles garantías a los transportadores que sí desean prestar el servicio y a los cuales conminó a reasumir sus actividades desde las 3:00 p.m. del lunes. Asimismo, la Administración aseguró que, de ser necesario, hoy se revisará la medida del Pico y Placa para particulares. Y que se abrirá investigación contra los buses y busetas que no presten sus servicios.

Para garantizar el orden público, la Policía dispuso de dos mil hombres más, provenientes de escuelas de formación de distintas partes del país, dos helicópteros para sobrevolar la ciudad y 100 grúas para evitar bloqueos en las vías, de acuerdo con declaraciones del general Orlando Páez, director de Seguridad Ciudadana de la institución.

Pese a todas las prevenciones, los hechos de violencia afloraron. En Fontibón, un grupo de aproximadamente 150 manifestantes, en su mayoría transportadores, se enfrentaron con el Escuadrón Móvil Antidisturbios a palo y piedra. Según el alcalde Moreno, más de 32 personas habían sido detenidas y, al cierre de esta edición, 40 era el número de vehículos averiados, acciones que dejaron cinco personas heridas, ninguna de gravedad. En algunos puntos de la ciudad, los manifestantes intentaron bloquear las calles pinchando las llantas de camiones de carga.

El panorama el lunes en la noche era aciago, puesto que los pequeños transportadores y la Alcaldía no llegaron a ningún acuerdo. En consecuencia, el paro se mantendría indefinidamente. A esto se le sumó el anuncio de un sector de taxistas que se unirían a la protesta desde la medianoche de ayer, de acuerdo con Hugo Ospina, presidente de la Asociación de Propietarios de Taxis. Esta versión fue corroborada por el presidente de Apetrans.

Sin embargo, Uldarico Peña, empresario dueño de 19.778 taxis, y Orlando Herrán, director del Sindicato Nacional de Choferes, que agrupa a 22.000 taxis, negaron el hecho. “No iremos a paro porque ya llegamos a un acuerdo con el Gobierno”.

El punto de la discordia

Los pliegos de la licitación a través de la cual se adjudicarán las 13 zonas en las que se dividirá la ciudad para el funcionamiento del SITP contienen varios puntos polémicos . El principal tiene que ver con la renta fija mensual que el contratista tendría que entregar a los pequeños transportadores que trabajen con él —los pliegos exigen al proponente vincular a las empresas pequeñas—. El porcentaje que les tocaría a los pequeños sería del 0,8% sobre el valor de su bus. Según ellos, ese monto no superaría el millón de pesos, especialmente teniendo en cuenta que muchos de los buses  están en muy mal estado. Los manifestantes  se quejan del poco valor que, en su concepto, les pagarían por sus vehículos —la licitación exige que los vendan al operador—. En pocas palabras, en opinión de los pequeños, lo que quiere la administración  es “sacarlos del negocio”, hecho que ha sido negado tajantemente desde la Alcaldía.

Taxistas no se sumarían al paro

En rueda de prensa, el lunes por la noche, las secretarías de Gobierno y Movilidad del Distrito anunciaron que llegaron a un acuerdo con los taxistas para que a aquellos que tengan deudas por comparendos de más de tres años les sean prescritas. La idea es que a partir de este martes los conductores de este tipo de vehículos que lo necesiten puedan tramitar sus licencias. Los que tengan deudas por multas de tránsito recientes podrán hacer acuerdos de pago. “Así las cosas, no tenemos por qué unirnos al paro”, le dijo a El Espectador el empresario de taxis Uldarico Peña. Por su parte, Orlando Herrán, del Sindicato de Choferes, aseguró que “no vamos a protestar con los pequeños transportadores”.

 

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