La expansión de las Farc fuera de Colombia

<strong>El Espectador</strong> revela testimonio clave en proceso abierto en España por nexos con Eta.

“A la zona de distensión llegaron representantes de 40 países y fue en ese período cuando se cuadró una venta de armas de Jordania de 10 mil fusiles. En esa época, (Édgar) Tovar empezó a consolidarse como el segundo de (Raúl) Reyes en el tema de negociaciones internacionales para cambiar droga por armas. Desde el Caguán, las redes internacionales de las Farc se consolidaron como nunca antes había ocurrido”. Estas y otras aseveraciones, conocidas por El Espectador, forman parte del testimonio que un ex integrante de las Farc entregó a la justicia, con base en el cual Eloy Velasco Núñez, magistrado del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional de España, acaba de armar sendo dossier en contra de esta guerrilla y sus nexos con la Eta.

De acuerdo con la versión del desmovilizado, Rodrigo Granda, el llamado “canciller” de las Farc —capturado en diciembre de 2004 y puesto en libertad en junio de 2007, tras intermediación del presidente francés Nicolás Sarkozy—, fue el encargado de estrechar esas relaciones transnacionales, especialmente con Venezuela y el Cono Sur. Así es como Granda contactó a Arturo Cubillas Fontan, delegado de la Eta en Venezuela. El desmovilizado, además, explicó que él fue designado con la labor de ingresar a Colombia a cuatro etarras “que iban a recibir entrenamiento e intercambio tecnológico para consolidar los atentados que iban a hacer en España contra (Andrés) Pastrana y los otros”.

Informaciones de inteligencia de la Fuerza Pública indican que las Farc comenzaron a pensar en su comisión internacional desde 1993, pero que las discusiones sobre cómo expandirse surgieron en 1984. El ex miembro de las Farc, uno de los cuatro que figuran como pruebas testimoniales en el documento del magistrado Velasco, explicó también que Granda fue comisionado para conseguir en Paraguay los mismos contactos que alcanzó en Venezuela, esta vez con el movimiento Patria Libre. Según explicó el reinsertado, de Patria Libre —partido que en 2002 obtuvo registro electoral— surgió el Ejército Revolucionario Paraguayo. Un ex líder de esta colectividad fue acusado por el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas.

Este ex guerrillero, según afirmó en sus declaraciones, se encargó personalmente de traer a cuatro paraguayos a Colombia en el año 2003, los cuales estuvieron en contacto con integrantes del bloque Sur. El dinero y los instructores para este tipo de entrenamientos provenían del bloque Oriental, comandado por el Mono Jojoy. Mientras éste, junto con el bloque Sur, fortalecieron su maquinaria de guerra y se enfocaron en ataques militares, Reyes se movía entre Colombia y Trípoli (Libia) para adquirir armamento sofisticado. Las Farc, desde entonces, mostraban un marcado interés por comprar armas antiaéreas.

Los tentáculos de las Farc, sin embargo, cada vez parecen extenderse más. De acuerdo con las autoridades colombianas, en los últimos tres años, emisarios de carteles de droga mexicanos se han reunido con guerrilleros de esta organización en la zona limítrofe entre Colombia y Ecuador. Por eso la Fuerza Pública está tan interesada en Oliver Solarte, alias El Gordo, entrenado por Reyes y el hombre de las negociaciones con el cartel de Sinaloa. El lunes precisamente, el director de la Policía, general Óscar Naranjo, divulgó que más de 40 países de Europa y América ejecutarán una alianza, a partir de julio de 2010, con el fin de judicializar personas en el exterior vinzuladas con las Farc.

No obstante, hay un tema relacionado con las Farc que mantiene en vilo al país y que nada tiene que ver con estos asuntos: la dilatada entrega del cabo Pablo Emilio Moncayo, el soldado Josué Daniel Calvo y los restos del mayor Julián Ernesto Guevara, muerto en cautiverio. En el vaivén de este asunto, las Farc pidieron este lunes al Gobierno que se difundieran los protocolos para la jornada de liberación y advirtieron que Calvo está en delicado estado de salud; el alto comisionado para la Paz, Frank Pearl, advirtió que el proceso avanza bien pero que no hay ninguna noticia adicional, y mientras tanto, van 11 meses y contando desde que la liberación de Moncayo y Calvo sigue en las tinieblas.

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