Vicepresidentes, ¿suman o restan votos?

La escogencia de los compañeros de campaña se ha convertido en tema clave para los candidatos.

Para algunos, la figura del vicepresidente de la República no tiene peso en el aparato del Estado. Para otros hasta ha llegado a convertirse en una piedra en el zapato para los gobernantes de turno y recuerdan las desavenencias entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander —al comienzo de la época republicana—; o lo sucedido con Humberto de la Calle —vicepresidente de Ernesto Samper, quien renunció y se volteó en su contra en pleno Proceso 8.000—, o las tormentas que ha causado más de una vez Francisco Santos con sus declaraciones sobre diferentes temas y que el mismo presidente Álvaro Uribe ha tenido que salir a calmar.

Fue la Constitución de 1991 la que revivió dicha figura, que había sido abolida en 1910. La historia de Colombia muestra que incluso hubo un vicepresidente, el conservador José Manuel Marroquín, quien dio golpe de Estado al titular, Manuel Antonio Sanclemente, ejerciendo el poder entre 1900 y 1904, cuatrienio nefasto que hoy es recordado por la Guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá.

Sin embargo, diga lo que se diga y más allá de la función que cumpla en el gobierno el vicepresidente, no cabe duda de que en épocas de campaña electoral, para los candidatos a la Presidencia de la República el escoger su fórmula es un tema clave; el objetivo inicial es dar un golpe de opinión y todos saben que de dicha selección depende también sumar o restar votos. Si no, que lo diga el presidente Uribe y su jugada de escoger a Pachito Santos, que en su momento era reconocido por la labor desarrollada en favor de la secuestrados a través de su fundación País Libre.

El escenario actual de polarización en torno a la continuidad de las políticas uribistas le agrega un ingrediente especial al proceso de selección de fórmulas vicepresidenciales. De los que marcan arriba en las encuestas, el aspirante de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, le madrugó a todos y anunció a Elsa Noguera como compañera en la búsqueda de la primera magistratura del Estado. Se trata de una economista de 37 años que hasta hace pocos días se desempeñó, con lujo de detalles según dice, como Secretaria de Hacienda de Barranquilla y quien padece de una discapacidad física (fragilidad ósea) que la obliga a usar permanentemente muletas.

Acierto, dicen unos. Error, afirman otros. Lo cierto es que para quienes creen que Noguera no suma votos, hay que recordarles que su casa de origen es la de Fuad Char, barón electoral de la costa Atlántica, y que proviene del gabinete del alcalde con mayor aceptación en su gestión de todo el país, Alejandro Char. Además, el hecho de ser una mujer y un ejemplo de superación profesional suman a favor de la decisión del jefe de Cambio Radical.

Pero también, por el otro lado, cabe otra pregunta, que además aplica para todos: ¿tiene Elsa Noguera el bagaje político suficiente en caso de que, por alguna razón, se vea obligada a asumir la Presidencia por la ausencia del titular? Algunos responderán que no y que es un riesgo peligroso. Otros creerán que tratándose de una persona más técnica que política, el rumbo de un eventual mandato de todas maneras quedará en buenas manos.

Esa pregunta pareciera ser la que también se plantearon candidatos como Sergio Fajardo y Juan Manuel Santos. El primero se tiró ayer al charco y anunció que Julio Londoño Paredes será su fórmula vicepresidencial. De 60 años, con un amplio recorrido en materia de diplomacia (fue ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Virgilio Barco, embajador en Cuba y agregado diplomático en La Haya, Holanda), su nombre genera consenso, más aún en los actuales momentos de crisis que se viven con Venezuela. Los críticos dirán que hace mucho tiempo está alejado de la coyuntura política nacional, aunque no cabe duda de que Fajardo logró el objetivo de dar un golpe de opinión.


En cuanto a Juan Manuel Santos, desde el lunes en la noche se filtró la versión de que su compañero de fórmula será el ex ministro de Trabajo y ex gobernador del Valle Angelino Garzón, un hombre de raíces sindicales, ex militante del Polo Democrático y hoy jefe de la misión colombiana ante las Naciones Unidas. La noticia se confirmó ayer y todos los actores políticos lo vieron como una jugada estratégica del uribismo buscando arrimar la campaña a las bases populares y atraer la inmensa masa de indecisos de las encuestas.

Claro que esa posible llave Santos-Angelino ya genera desconfianzas y no falta quién recuerda los duros encontrones que tuvieron en 2002 los dos cuando formaban parte del gabinete de Andrés Pastrana, el primero como Ministro de Hacienda y el segundo como el de Trabajo. “No sé qué bicho raro lo picó el viernes pasado para que me agrediera en esa forma”, le reclamó una vez Santos a Garzón, quien le había reclamado por la introducción de reformas al proyecto de pensiones que estaba en manos del Congreso.

Y en una carta enviada al entonces titular de la cartera de Trabajo, el entonces Minhacienda le dijo que el Congreso era libre de introducir modificaciones a los proyectos, que no se debía detener la discusión de la iniciativa y que no entendía su “insistencia en defender los privilegios de las oligarquías sindicales a expensas de la mayoría de los colombianos”. Angelino Garzón ripostó afirmando que el proyecto había sido discutido durante más de un año con Hacienda, Planeación y su cartera, y que no entendía por qué técnicos de dichas dependencias querían hacerle modificaciones de última hora presuntamente “a favor de los fondos privados de pensiones”. Al final, el presidente Pastrana tuvo que entrar a conciliar.

Hablando de otras campañas, teniendo en cuenta que mañana vence el plazo para inscribir a fórmulas vicepresidenciales (a excepción de los partidos Conservador y Verde, que por tener consulta el domingo tiene hasta el 5 de abril), se dice que el candidato liberal Rafael Pardo anunciará hoy al ex gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria, segundo en la consulta roja de septiembre del año pasado, como su compañero en la lucha por la jefatura del Estado. Gaviria es visto como la “sangre renovadora” del Partido. También han sonado el ex procurador Edgardo Maya, el abogado y columnista Ramiro Bejarano y el ex gobernador del Meta y ex rehén de las Farc Alan Jara. Amanecerá y veremos.

Gustavo Petro, aspirante presidencial del Polo Democrático, ha sido más hermético, aunque esta semana se conoció que su fórmula podría ser Ana Teresa Bernal, actual presidenta de la Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra (Redepaz) y miembro de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Por otros lados, el candidato de la Alianza Social Afrocolombiana (ASA) escogió como compañera de campaña a Ana María Cabal, vallecaucana experta en negociación y manejo de conflictos, miembro de la Fundación Vivamos Nuestra Democracia y con un recorrido en labores de índole social.

Capítulo aparte merece el nombre del ex gobernador del Atlántico y embajador en España Carlos Rodado Noriega, quien suena insistentemente en las toldas conservadoras como fórmula de quien gane la consulta interna. El prestigio ganado tras su gestión como mandatario departamental y su hoja de vida como ex congresista, ex miembro de la Asamblea Nacional Constituyente y en el sector privado lo convierten en ficha valiosa para los azules pensando en lo que se viene. Y claro, el hecho de ser costeño es un punto más para que todos quieran ‘coquetearle’, pensando quizás en aquello del gran caudal electoral que mueve la región.