La hora de la democracia

La Registraduría calcula que jurados de votación se tomarán cerca de dos horas para realizar el conteo de los votos el domingo.

Colombia asiste este domingo a las urnas para elegir un nuevo Congreso de la República, los candidatos presidenciales de los partidos Verde y Conservador, así como a cinco representantes ante el Parlamento Andino en medio de denuncias sobre la posibilidad de fraude en algunas regiones, la utilización de ríos de dinero de dudosa procedencia en varias campañas y, en el campo estrictamente político, la expectativa por el nuevo acomodamiento de fuerzas de cara al nuevo gobierno que llegará el 7 de agosto próximo.

Para nadie es un secreto que en lo que tiene que ver con el Legislativo, el cuatrienio 2006-2010 fue el de la parapolítica, la yidispolítica, el transfuguismo, las suplencias, el ausentismo, la farcpolítica y, claro, el del referendo reeleccionista, que copó en su gran mayoría la atención y las energías de la corporación. Hoy en día la Rama Legislativa es una de las instituciones más desprestigiadas del país y el desgaste que se percibe es cada vez más profundo. Incluso, cada que aparece un nuevo escándalo, el fantasma de la revocatoria vuelve a rondar y surgen propuestas de reformas tendientes a un Congreso con una sola cámara o cosas por el estilo.

Por eso, aunque para muchos suene increíble, la frase que al inicio del gobierno de Andrés Pastrana pronunciara el entonces presidente del Congreso, Fabio Valencia Cossio, toma más fuerza que nunca: “O cambiamos o nos cambian”, dijo refiriéndose a la infiltración de fuerzas ilegales en la política. Por eso, aunque en muchos lugares persisten las denuncias sobre irregularidades electorales, los ciudadanos y la gran mayoría de candidatos saben que la actitud y las posturas que tomen —los primeros al momento de votar y los otros si salen elegidos—, marcarán el futuro y la recuperación de una institución pilar de la democracia.

Ese es el reto y por eso bien se puede decir que al Poder Legislativo le llegó la hora de luchar por la recuperación de la legitimidad. En ello, el papel de la gente es fundamental y se hace necesario que los colombianos entiendan el valor del voto y asuman la responsabilidad de elegir —a conciencia y con madurez— un nuevo Congreso, de verdad conformado por quienes responden plenamente a sus esperanzas de un país mejor. Ahora, es claro que la elección de este domingo se da en un escenario diferente al que muchos esperaban: la reelección del presidente Álvaro Uribe no fue posible y ahora el juego político gira en torno a la continuación de sus políticas, con partidos como el de la U, los conservadores, Cambio Radical y el PIN que hablan de ello, o un viraje a otros conceptos en cuanto al manejo del Estado, orilla en la que se ubican el Partido Liberal, el Polo Democrático, entre otros.

Hablando del tema logístico, la Registraduría Nacional del Estado Civil prevé que el conteo de votos que realicen los jurados será más dispendioso que en ocasiones anteriores, ya que para el Senado de la República se inscribieron 19 listas, de las cuales 17 son por voto preferente. Y que en la Cámara de Representantes se dio un incremento notable en la circunscripción de negritudes, que se vota en todo el país: este año se inscribieron 67 listas. Además, dice la entidad electoral, se elegirá por primera vez para Parlamento Andino, corporación a la que se inscribieron 14 listas con 63 candidatos.

“Entre hora y media y dos horas se demorarán los jurados de votación para realizar el conteo de votos de cada una de las mesas. Iniciarán con Senado de la República, luego Cámara de Representantes y Parlamento Andino, finalizando con las consultas de partidos. Este año se dio un incremento superior al 30% de los candidatos que optaron por el voto preferente. Esto significa que los jurados deben registrar los votos que cada uno de los candidatos inscritos obtuvo en la mesa”, explicó la Registraduría.