Los lunares de las elecciones

Según evaluación de Misión de Observación de la OEA a proceso del domingo.

Según el balance de la Misión de Observación Electoral de la OEA en torno a las elecciones a Congreso del pasado domingo en el país, si bien fue un proceso “relativamente normal”, estuvo “lleno de irregularidades en un conjunto de aspectos”. Y aunque el jefe de la Misión, Enrique Correa, no se atrevió a descalificar la legitimidad de los comicios, si se refirió a hechos como la compra de votos, en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cundinamarca, Magdalena, Nariño y Norte de Santander.

La Misión hizo un reporte de la variedad de casos de chantaje de los que fueron testigos sus observadores. Por ejemplo, en Palermo (Magdalena) esperaban a que la gente votara para guiarla al punto de cobro. En Magangué (Bolívar) pagaron los votos en las mesas que tenían como finalidad orientar a los votantes. En el mismo departamento tres personas fueron detenidas por comprar votos. En Soledad (Atlántico), cambiaron votos por becas. En Girardot (Cundinamarca), pagaron 20 mil pesos y un sándwich por un voto. En Nariño, frente a un observador de la OEA, una persona le consultó a otra si había votado y le entregó dinero en efectivo.

Pero ese es apenas el comienzo de una larga lista de irregularidades detectadas por el organismo internacional: el voto secreto no se resguardó debidamente en casi la mitad de puestos de votación. “Los recintos físicos no tienen casillas que permitan que se vote en secreto. Prácticamente se vota al aire libre sobre una mesita y no hay que hacer demasiado esfuerzo para saber por quién está votando uno u otro. Eso facilita el proceso delictivo de la compra de votos”, dijo el jefe de la misión de la OEA.

Los observadores llamaron la atención sobre la falta de capacitación para los jurados de votación, lo que llevó a que variaran los procedimientos de mesa a mesa y complicaciones en el diligenciamiento de algunas actas. Además, hubo un reporte de muy pocos testigos electorales. La excepción en este punto fue el Mira, movimiento que mayor número de mesas fiscalizó. La presentación de los tarjetones tampoco fue la mejor y se prestó para la confusión de algunos ciudadanos.

Claro que para la parte técnica también hubo jalón de orejas de parte del organismo internacional, que determinó que la infraestructura informática de la red de comunicación de los resultados preliminares “no cuenta con un sistema eficaz de autenticación, verificación y auditoría, dando paso a un riesgo de distorsión de lo que fue la jornada”. No obstante, también hubo aspectos positivos. La MOE destacó que el concepto de la Corte Constitucional que tumbó el referendo reeleccionista permitió  el “despliegue” de la campaña al Congreso.

En cuanto a los  nexos entre grupos ilegales y políticos, la Misión valoró los alcances de la Reforma Política que se hicieron en el país, pero invitó a hacer otras nuevas. Y concretamente sobre movimientos como el PIN (señalado por tener a los herederos de la parapolítica), Correa no se atrevió a opinar: “Para eso están las normas, los tribunales, las instituciones colombianas, que si no actúan serán objeto de nuestras futuras observaciones”.

Otro aspecto positivo según el jefe de la Misión de la OEA fue el progreso en materia de seguridad, que logró una jornada de votación con pocos sobresaltos para candidatos, jurados, testigos, partidarios y electores. “Tantos años de violencia han creado una ceguera a las fallas ya estructurales. Ahora que se ha puesto coto a la influencia de la violencia, es la hora de generar reformas que acoten estas irregularidades”, sostuvo.

Sobre la tardanza en la consolidación de los resultados de la consulta conservadora, Enrique Correa contó que la precandidata Noemí Sanín le pidió tomar cartas en el asunto. No obstante, los observadores no reportaron ninguna anomalía en este proceso concretamente, porque sólo al final de la noche del domingo se percataron de lo que ocurría. “Por eso no tenemos registros de irregularidades, pero creo que sí es algo importante”, sostuvo.

Al parecer, el proceso de las consultas no estaba del todo claro. En Nariño, una de las empresas encargada de transmitir los datos de la jornada electoral, Indra, les contó a miembros de la Misión que ellos no tenían la obligación de transmitir los resultados de la consulta, debido a que este punto no estaba dentro del pliego de la licitación.

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