Josué D. Calvo regresó a la vida

Acuerdo humanitario retorna a la mesa. El presidente Álvaro Uribe pone como condición que guerrilleros que lleguen a ser excarcelados no vuelvan a delinquir.

Visiblemente pálido, con una herida en la rodilla izquierda que le impide caminar bien y vistiendo pantalón oscuro y camiseta azul claro, el domingo regresó de la selva a la vida el soldado oriundo de Popayán Josué Daniel Calvo, quien no entregó comentarios a la prensa. A la 1:03 p.m. en punto se empezó a divisar sobre el cielo villavicense, que regaló lluvia toda la mañana, el helicóptero Cougar color negro con bandera brasileña en el que fue trasladado el uniformado, cautivo por las Farc desde el 20 de abril de 2009. El joven de 23 años fue recibido por su padre, su hermana, un aguacero de claveles blancos en las manos alzadas de los miembros del colectivo Colombianos por la Paz y una voz anónima que, al verlo, recitó una frase del poema de Miguel Hernández Para la libertad.

Con esa escena culminó con éxito el domingo la primera etapa de la ‘Operación Libertad’, liderada por la senadora liberal Piedad Córdoba, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Iglesia y el alto comisionado para la Paz, Frank Pearl, a través de la cual también se pretende lograr mañana la entrega unilateral, por parte de las Farc, del sargento Pablo Emilio Moncayo, en desarrollo de la segunda parte del proceso que se inicia este lunes con el arribo de la misión humanitaria a Florencia, Caquetá.

Después de un corto retraso debido a las lluvias registradas en la región, la jornada se inició a las 9 a.m., cuando la aeronave, tripulada por personal de Brasil, la legisladora liberal, monseñor Leonardo Gómez, un médico y la representante del CICR, Roberta Falciola, alzó el vuelo rumbo al humilde caserío de Santa Lucía (Meta), desde el aeropuerto Vanguardia de Villavicencio.

En tierra quedaron don Luis Alberto, Nubia y Gladys Calvo, padre, hermana y tía del soldado liberado, acompañados por un emocionado profesor Gustavo Moncayo, padre de Pablo Emilio, quien no dejaba de tomar fotografías del momento. En aquellos minutos, fuertes rumores advertían sobre el precario estado de salud en el que probablemente llegaría el soldado Calvo.

Enseguida se hizo presente en el lugar Marleny Orjuela, directora de la asociación Asfamipaz, que agrupa a las familias de los uniformados en cautiverio, para exigirle al comisionado Pearl que adelante un intercambio humanitario. La acompañaron en la manifestación el ex gobernador del Meta Alan Jara y su familia, Patricia Perdomo, hija de la ex secuestrada Consuelo González, y los Colombianos por la Paz.

Córdoba también se manifestó a favor del intercambio humanitario y reveló que Colombianos por la Paz presentará una nueva propuesta pública en ese sentido. En este sentido fue apoyada por monseñor Gómez, quien declaró: “No estamos con las armas… en vez de guerra, debería de haber más inversión social… La Iglesia está por una salida negociada al conflicto, porque con guerra no hacemos nada”.

Desde Arauca, donde este domingo presidió un consejo de seguridad, la respuesta del presidente Álvaro Uribe no se hizo esperar, cuando a través de los medios de comunicación no descartó esa posibilidad, “siempre y cuando el acuerdo no sea para devolverles delincuentes a las Farc”.

“Un acuerdo humanitario tiene como condición que aquellos integrantes de las Farc que lleguen a salir de la cárcel no vuelvan a delinquir”, explicó.

Faltando 15 minutos para la 1 p.m., el CICR confirmó en un comunicado que la misión se encontraba con Calvo de regreso. El aeropuerto fue entonces una sola fiesta, amenizada por artistas que entonaron el vallenato El cantor de Fonseca.

Los gestores humanitarios viajaron una hora para llegar a Santa Lucía, donde fueron recibidos por unos 50 campesinos. “Vestían muy pobremente. Están en unas condiciones bastante precarias”, contó Piedad Córdoba. Los encargados de entregar a Calvo fueron varios jefes guerrilleros, a quienes monseñor Gómez invitó para que celebraran el Domingo de Ramos y les regaló algunos rosarios. La congresista entregó, por su parte, algunas cartas para los secuestrados enviadas por sus familias. Comieron mamona (carne a la llanera) en la reunión y partieron pronto, supuestamente porque en la mañana se estuvieron presentando sobrevuelos del Ejército en la zona. Esa situación, sin embargo, fue desmentida por el Alto Comisionado, quien aclaró que se trató de cuatro vuelos comerciales.

A su llegada a Villavicencio, la senadora dio un parte de tranquilidad para la liberación de Moncayo. “No hay posibilidad de que eso se paralice”.

En su discurso, Córdoba agradeció varias veces a los twitteros —los miembros de la red social Twitter—, que minuto a minuto de la liberación estuvieron enviándole mensajes de solidaridad. Incluso, en un acto que generó más de una sonrisa, bautizó “Twitter” un pequeño pájaro carpintero que le regaló en la selva una campesina.

Frank Pearl realizó aparte otra rueda de prensa en la que aseguró que la operación fue “impecable”.

De la misma manera espera Colombia entera que se desarrolle la segunda parte de la ‘Operación Libertad’, gracias a la cual podría regresar uno de los dos secuestrados más antiguos del mundo: Pablo Emilio Moncayo, quien lleva doce navidades fuera del hogar.

‘Calvo no padece enfermedad grave’

Aunque el soldado Josué Daniel Calvo, quien en su cautiverio padeció de paludismo y leishmaniasis, no presenta ninguna enfermedad grave, en su cuerpo hay huellas de cinco impactos de bala, “tres de ellos en la pierna derecha que le comprometieron la tibia, hay una fractura que se consolidó de forma espontánea, al parecer fue una herida abierta, pero mejoró y cicatrizó sin dejar una secuela motora importante. Al parecer sí hay algo de compromiso neurológico de la parte de sensibilidad, pero tiene su pierna con buena movilidad”, reseña el parte médico leído anoche por la directora del Hospital Militar Central, coronel Nora Rodríguez.

Según el informe, la pierna izquierda —que recibió uno de los impactos por arma de fuego— presenta una lesión de consideración sobre la parte superior de la rodilla y el fémur discal, lo que hace que la lesión le genere una limitante para su movilidad, que requerirá un tratamiento más profundo como un reemplazo articular, lo cual se decidirá en la evaluación médica.

Rodríguez indicó que en este caso el protocolo contempla un estadía de entre cinco y ocho días en el Hospital Militar.

Estas heridas obligaron a que en los primeros siete meses fuera transportado en una hamaca.