“Es asombroso volver a ver la civilización”

Moncayo pidió que alguna organización medie por sus compañeros.

“Voy a dirigir unas palabras de agradecimiento a aquellas personas que hicieron posible el reencuentro con mi familia. Quiero agradecer en primer lugar a Dios, a mi papá por su labor titánica e incansable, al presidente de Ecuador, Rafael Correa, por ser quien solicitó un gesto de paz a la guerrilla; al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por sus gestiones; al presidente de Brasil, (Luiz Inácio) Lula da Silva; a los periodistas Nelson Moreno, Herbin Hoyos, Antonio José Caballero y al equipo Alas de Libertad que hacen posible que la voz de nuestras familias llegue a nosotros en medio de la profundidad de la selva.

Agradezco la solidaridad de mis paisanos los sandoneños, a los Colombianos y Colombianas por la Paz, a los habitantes de la ciudad donde me recogieron, a la tripulación de los helicópteros de Brasil, al equipo de la Cruz Roja y también a la incansable doctora Piedad Córdoba. A la Iglesia católica, que ha jugado un papel importante. Es un orgullo para mí haber portado el uniforme del Ejército a lo largo de todo este tiempo, viviendo muchas cosas, todo por amor a mi bello pueblo colombiano.

Debo transmitirles unas palabras que me encargaron mis compañeros de cautiverio, en especial las palabras del coronel (Édgar) Duarte y de mi primero (Libio) Martínez, quienes solicitan que alguna organización no gubernamental de carácter internacional ayude a gestionar su libertad, porque sus vidas corren peligro. Traigo ese mensaje para que alguna organización tome nota.

Debo decirles que ha sido muy bello el recibimiento que me han hecho, que ha sido un honor haberlos visto a todos ustedes y que no saben cuán asombroso es volver a ver la civilización.

Debo contar que cuando mi papá comenzó la marcha, yo llevaba cinco días de tratamiento médico, postrado en una cama. Duré siete meses caminando con muletas. Fue algo muy duro ver a mi padre en esas circunstancias. Ni siquiera verlo, sólo escucharlo por radio. En cuanto a mis compañeros, sobre todo Martínez, que siempre ha sido muy tranquilo, de todos traigo un grato recuerdo. Fueron mis maestros, compañeros y amigos, en los momentos de debilidad y flaqueza estuvieron a mi lado, me atendieron, mejor dicho, son unos héroes.

Ustedes comprenderán todo el tiempo que he tenido para meditar y he tomado una decisión que, si Dios quiere, pronto voy a compartir con todos. Por ahora veo que mi familia ha cambiado mucho, pero siguen siendo seres amorosos que siempre me han brindado su apoyo. Y cuando hablo de civilización, lo digo porque todo ha cambiado y estoy admirado de los avances tecnológicos.

Yo sé que muchos analistas dirán que después de 12 años uno sale con el síndrome de Estocolmo. Recuerdo incluso que un periodista de Radionet en febrero de 2001 nos catalogó a los soldados de Patascoy como guerrilleros. Eso duele, porque yo he conservado mi uniforme por amor a la institución y a la Constitución como soldado y ciudadano. Muchas veces escuché a mi padre decir que yo le quitaría las cadenas. Entonces voy a hacerlo en este momento”.

 

últimas noticias