“Mi narrador está vivo”

El periodista y humorista, Guillermo Díaz Salamanca, dice que nunca dejará su pasión por los deportes, que Yamid Amat lo empujó al humor y que tiene en mente un proyecto radial elaborado por y para mujeres.

La mejor de las mil voces.  

Sin duda la voz 1.000.

Los mejores días de Guillermo…

Están por venir y porvenir sólo hay uno.

¿Qué tanto extraña a Peláez?

Lo mismo que él me extraña a mí. Pero no sé, ¿me pregunta por el papá o por el hijo?

¿El día crítico de ‘El Cocuyo’?

El día que nos saquen, día que se va a demorar.

¿Sí o no a la nueva reelección?

¿De quién? Además, ¡ya nació la que reemplace a ese señor!

El mejor y el peor funcionario del Gobierno.

Según José Obdulio, todos son una maravilla. Malos somos los que no estamos en el Gobierno.

El mejor cantante del país.

Argemiro Jaramillo, el de El Cocuyo y el Grupo Salpicón.

¿Cómo cuida la garganta?

Con carnita pero sin huesitos.

Un político jarto de entrevistar.

Ninguno. Los políticos colombianos son muy divertidos.

El más lagarto.

Son más lagartos algunos periodistas.

El que pelea porque lo imitan.

Los que llaman “por arriba” a dar quejas de lo que hacemos los de abajo.

Y el que llama a pedir que lo imiten…

Una vez Miguel Ángel Bermúdez, para que no lo abandonen.

Una salida en falso.

En un show en vivo, imitando al ex presidente Julio César Turbay y el auditorio entró en pánico. ¿El motivo? Enfrente estaba la hermana.

Su primer trabajo.

Me dio $700 y alcanzaban, ¿para qué? No sé.

El gol que le faltó narrar.

Mi narrador está vivo, está en mí. No quiero que muera, me niego, el fútbol y el deporte en general me encantan. Si de goles se trata, el que se comió Tejada o el de Adrián frente al Chicó.


Un presidente.

Bill Clinton, Lula, Lleras, el otro Lleras, Turbay, Gaviria...

Un postre.

La torta de dátiles con helado de vainilla.

Una reina.

Válerie Domínguez, mujerón y personota.

Un deporte.

Ciclismo, apasionante.

Una frase para Shakira.

Quién fuera De la Rúa para saber si las caderas mienten.

Una para Lucho Garzón.

Tarde o temprano volverá donde sus amigos, gústele o no.

Una para Alberto Piedrahíta.

La segunda es porque no se me da la gran p… ta gana. ¿Quiere saber la primera? ¡Je, je, je!

Y una frase ‘para’.

Querían refundar la patria y lo que hicieron fue refundirla.

Su mejor amigo.

Mi hijo.

Su mentor.

El que me empujó al humor, Yamid Amat, pero me sacó del fútbol.

El chiste que más caro le ha salido.

Contratar a Píter Albeiro y a Chócolo para El Cocuyo.

El que no ha podido contar.

Cuando termine Uribe le cuento.

¿Lo han censurado?

De frente no, pero por los laditos sí. Caso Artunduaga.

¿Gossaín o Yamid?

Yamid es como un padre y Gossaín como un tío.

¿Para qué no es bueno?

Para arreglar encuestas.

El peor viaje de su vida.

A Tunja a ver perder la estrella 13 del América.


¿Qué cocina?

No, que cocinen Harry y Leo.

Un proyecto en mente.

Una radio hecha por mujeres, únicamente mujeres, y dirigida 100% a las mujeres.

Una canción.

Venecia sin ti, de Aznavour.

Un lugar para pensar.

Cualquiera donde no esté Laura Acuña. Me desconcentra.

¿Cuánto vale la felicidad?

Depende si es para Concejo, Senado o Cámara, el valor varía.

La mejor voz de la radio.

La que se fue de Juan Harvey Caicedo.

¿Cuándo descansa?

Cuando terminan Vicky Dávila y Claudia Gurisatti a la media noche.

Su comida favorita.

El mero.

¿Le gustan los videojuegos?

No mucho.

Lo que más le gusta hacer.

Estar con mis hijos.

¿Por qué pelea?

Soy un hombre de paz.

Su mayor tristeza.

La muerte de mi padre.

Una ‘chiviada’.

La que le pegó Yamid Amat a todos cuando el ministro Fernando Botero dijo lo que dijo.

Un libro.

El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince.

Un sacrificio.

Madrugar los domingos a las 4 a.m. a la iglesia del 20 de Julio, la del Divino Niño.

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