“No hay nada más platónico que la internet”

Juliana Restrepo, la nueva directora del Museo de Arte Moderno de Medellín, es una filósofa y publicista apasionada por el arte.

Inmersa en el trabajo, con la mirada fija en la pantalla y concentrada en cada palabra, responde vía e mail a sus jefes algunos detalles sobre los nuevos ajustes del portal que con éxito maneja desde hace un poco más de dos años.

Parece impenetrable. Nada de lo que ocurre a su alrededor la desvía de la tarea que con afán debe terminar. Si alguna cualidad describe bien a Juliana Restrepo Tirado, la nueva directora del Museo de Arte Moderno de Medellín, es la dedicación. 
En ocho días dejará su cargo como productora de eltiempo.com para radicarse de nuevo en la ciudad donde nació y hacer realidad el sueño que desde cuando era estudiante la acompaña: dirigir un museo de arte contemporáneo.

Se confiesa sorprendida por lo que le está sucediendo, ilusionada con el  nuevo trabajo, un poco nerviosa por el reto que va a emprender. “No sé por qué me escogieron, ni qué tiene que tener la directora del MAMM, no tengo la respuesta para eso. Creo que se dieron cuenta de que vengo descontaminada. Mi inquietud permanente es la relación que tiene el hombre con las nuevas tecnologías y cómo eso se convierte en una arena para el arte. Los museos de arte moderno y contemporáneo deben abrir un espacio para que esas nuevas expresiones ocurran”.

Llega en un momento crucial para el museo, en una etapa de transición justo cuando cumple 30 años de existencia y cuando está próximo a estrenar sede en una antigua siderúrgica conocida como Talleres Robledo, donada por el Municipio. Es consciente de ello y desde ya vislumbra lo que estará sucediendo en el MAMM en un año. “Espero que tenga mucho arte digital, arte interactivo. Que la  gente que vaya al museo no sea un espectador pasivo. Mi mayor anhelo es montar actividades donde llegue mucha gente y que converjan  varias disciplinas. El MAMM está en un despertar y toda la ciudad lo está sintiendo”.

Navegando por el arte

Sin estar convencida, porque se sentía “muy manual” para el oficio, hace 10 años aceptó la oferta de ingresar a Crearium, una empresa de tecnología. Su  primera tarea allí fue montar una guía de ciudad por internet que se llamó paisas.com.  Sin embargo, a las pocas semanas descubrió que no quería trabajar en nada diferente. Aunque ya se había graduado de


Publicidad en la UPB, su interés por la Filosofía, que todavía no terminaba en la misma universidad, cambió. “Me gustaba esa carrera por mi afinidad con la literatura, pero empecé a ver que los filósofos contemporáneos estaban trabajando las nuevas tecnologías y me obsesioné con el tema. No hay nada más platónico que internet”, confiesa.

Fue una época de mucha actividad. Trabajaba largas jornadas, estudiaba filosofía, acudía a todo tipo de eventos culturales que ocurrían en la ciudad  y pintaba los fines de semana. El auge del Internet era evidente y ella estaba metida de cabeza en la web.

Luego de unos años, Crearium fue comprada por Starmedia y Restrepo fue contratada para realizar los servicios creativos para Latinoamérica. “Pensar creativamente para culturas diferentes abre la mente de manera impresionante”. 

Además de su afición por las artes y por las nuevas tecnologías, Juliana Restrepo ha sido siempre una entusiasta del estudio. Fue a través de un amigo artista de la Universidad Nacional como se enteró de la European Graduate School (EGS), en donde había una interesante maestría en artes y filosofía de la comunicación. “Cuando entré a la página y vi que los profesores eran los mismos que yo había estudiado aquí, supe que tenía que pasar como fuera”, cuenta. Y aunque no contaba con el dinero ni con el tiempo para hacerla, aplicó y le escribió a Wolfgang Schirmacher, director de la institución, pidiéndole que la recibiera para una entrevista en su apartamento en Nueva York, en donde coincidirían ese diciembre.

Finalmente pudo reunirse con el director y luego de una amena conversación pasó a la universidad para hacer la maestría semi presencial, para la cual tuvo que viajar dos veces a Suiza, en donde recibió clases y seminarios con profesores de diferentes partes del mundo. “Fue una experiencia muy especial, esa maestría es una maravilla, una especie de internado como Harry Potter, en una montaña, en el que además de las eminencias que son los profesores, hay estudiantes de todo tipo con las experiencias más interesantes. Directores de cine, decanos de artes plásticas en NYU, gente joven, de todo”.

Sus amigos la describen como una “frenética del teatro” porque frecuenta permanentemente el Teatro Metropolitano de Medellín. Está fascinada con la idea de volver a su ciudad en un momento en el que, asegura, Medellín se está convirtiendo en un escenario interesante para el arte. “Vuelvo en un momento perfecto para asumir ese cargo y sé que en el Museo tienen expectativas conmigo porque nadie me conoce, soy totalmente anónima. Vengo sin prejuicios de ningún tipo en ese campo. Hay referencias mías, pero no me han visto la cara”.

Definitivamente, Juliana Restrepo es una mujer sensible al arte y a todas las manifestaciones que de él se desprenden. Eso fue precisamente lo que percibieron los cuatro miembros del comité del MAMM, quienes después de entrevistarla, por unanimidad, la escogieron. Sin duda, Juliana tiene lo que buscaban, juventud , emprendimiento y conocimiento nuevas tecnologías”.

¿Por qué fue la escogida?

Según Juan Camilo Ochoa, miembro del comité,  necesitaban una persona dinámica que dirigiera  el proyecto nuevo de museo agresivo. El MAMM tiene una característica y es que es un centro cultural que recibe muchas manifestaciones del arte y no sólo pintura y escultura. Allí se realizan seminarios, conciertos, festivales de video y de todo tipo y quieren que sea un espacio sobre todo para la gente joven.Juliana reunía todos los requisitos.

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