“Pensé en ser entrenadora”

La ex tenista cucuteña Fabiola Zuluaga cuenta que un momento único fue cuando entró a la cancha principal del Abierto de Australia a enfrentarse con la número uno del momento, Justin Henin, en una semifinal.

¿A quién le hace un revés a diario?

Al ejercicio.

Su mejor ace.

Mi hijo Jacobo.

Su punto de quiebre.

Los niños abandonados y maltratados.

El golpe más fuerte que ha dado.

La semifinal de Australia y haber sido la 16 del mundo.

La mejor tenista del mundo.

Steffi Graf.

La más peliona.

Puede ser Jankovic.

El amor de su vida.

Mi familia.

Lo primero que hace al levantarse.

Rezar y darle tetero a Jacobo.

¿En qué anda en estos momentos?

Dedicada a la familia.

Un país para visitar.

España.

Su mejor juego.

De fondo.

El torneo que más sudó.

Miami.

El encuentro que le tomó más tiempo.


3 horas 15 minutos.

Su amuleto de la suerte.

Todos los santos que cargo en la billetera y no me desamparan.

¿A quién le dedicaba sus triunfos?

A Colombia.

Su comida favorita.

Carne.

¿Qué le da malgenio?

Las mentiras.

El raquetazo que no olvida.

El último que di en mi carrera, contra Clijsters.

Si no fuera jugadora de tenis, ¿qué le gustaría hacer?

Ama de casa. Como estoy ahorita soy más que feliz.

Una derrota dolorosa.

La última que tuve acá en Bogotá.

El máximo match point en su vida.

Se lo gané a mi hombro derecho, que me tuvo un año fuera de competencia  después de dos cirugías.

¿Qué le gusta cocinar?

De todo un poco, pero la carne mata cualquier cosa.

Un plan de domingo.

La levantada sigue siendo temprano, leer el periódico, compartir con la familia, ir a misa y esperar a que sean las tres y media para ver o escuchar el partido del Cúcuta Deportivo.

Lo mejor del matrimonio.

Formar una familia como siempre lo soñé.

Una promesa del tenis colombiano.

Esperemos que Mariana Duque no se quede sólo en promesa.

Su obsesión.

La verdad, ninguna.

¿Cómo se relaja?


Con una buena ducha de agua caliente o en el mar.

¿Para qué es negada?

Para las manualidades.

Un regalo mágico.

Ni idea.

La canción de salsa que más le gusta.

Cualquiera de Joe Arroyo.

¿Qué la enamora?

La música y las flores.

Su primer beso.

Bonito recuerdo.

El jugador de tenis más simpático.

Pete Sampras.

¿Quién será la tenista número uno este año?

Ojalá siga siendo Ana Ivanovic.

¿Por qué la regañaba su entrenador?

Por no hacer caso a sus indicaciones.

¿Qué le da miedo?

Los sapos y las culebras.

¿En qué se parece la vida familiar a la vida del tenis?

En nada.

¿Ha pensado en entrenar a las siembras del tenis colombiano?

Lo pensé cuando me retiré, pero cuando quedé embarazada todas mis prioridades cambiaron.

¿Qué extraña de Cúcuta?

La familia, el club, el mute, los pasteles de La Dacha, el masato, el calor.

La lesión que la sacó de un torneo.

Mi hombro me sacó de muchos.

Un momento único.

Entrando a la cancha principal del abierto de Australia a jugar con la número uno de ese momento, Justin Henin, y en semifinal.

Una rumba que no olvida.

La de mi matrimonio.

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