“La reelección está grave”

El dueño de una de las más importantes firmas de encuestas en el  país, Napoleón Franco, asegura que quienes se obsesionan con la victoria no creen en los sondeos y que Colombia necesita presidente nuevo.

¿La encuesta que quisiera hacer?

Una que abra diciendo: “Ahora que el país va por buen camino...  ¿qué le gustaría ser o hacer?”.

¿En qué se raja?

En confianza hacia personajes e instituciones.

Su mayor embarrada.

Rechazar los estudios previos para el Club El Nogal en Bogotá y el Hotel Santa Clara en Cartagena, pensando de bruto que los fundadores eran “narcos”.

El más grande logro…

Empezar desde la universidad como encuestador parroquiano, primíparo y pobre, y llegar a ser profesional, psicólogo, medio politólogo, medio publicista, medio periodista y medio pitoniso.

¿De qué se siente orgulloso?

De dos cosas: En la vida, de ser padre, y como ciudadano, de ser paciente.

La encuesta más larga que ha hecho.

Una sobre machetes que le hice en el Chocó a un campesino de Tutunendo, que resultó ser gago.

¿La más aburrida?

Las preguntas del referendo.

Su mejor amigo.

Papá-Dios (desde chiquitos).

¿Qué tanto hay que creer en las encuestas?

Tanto como se cree en la gente.

Los detractores dicen que las encuestas las gana el que las contrata…

¡No! … es al revés: los que van perdiendo creen que ganarán si contratan encuestas.

Dicen que los políticos son muy mala paga en cuestión de encuestas…

No hay que hacerles encuestas a los políticos, sino a las instituciones.

¿A qué dirigente colombiano le falta mejorar la imagen?

Al que tiene la mejor.

¿De niño que soñaba ser?

Primero jesuita, pero creo que lo que me gustaba era el sacramento de la confesión. Después, D.J. (y de hecho empecé en la radiola de la casa, pero no me fue bien).

Si no fuera encuestador, ¿qué?

Sin importar lo que fuera, hubiera terminado haciendo lo mismo, porque me encanta.

¿Lo han encuestado algún día?

Sí, todos los días me preguntan: Napoleón, ¿quién va a ser el próximo presidente? ¿Por qué mi marca no va tan bien? ¿Porqué me caí en el rating?

Su tema favorito.

La gente.

¿Su ‘hobby’?

Abrir ventanas y ver mundos.


¿Qué tanto influye una encuesta para una victoria?

Los que se obsesionan con la victoria, no creen en los encuestas.

¿Ha tenido problemas por alguna encuesta?

Sí, con esta.

La encuesta que más recuerda.

Una en 1986 para empresarios del Valle, donde casi el 70% de los colombianos tenía una actitud arraigada hacia la democracia y la libre empresa.

La que tiene en mente.

Ahora, esta.

¿Cuál es la variable más representativa de este gobierno?

La variabilidad.

¿Cómo ve el índice de popularidad de Uribe?

Grave.

¿Y el de la segunda reelección?

Yo creo que más grave aún.

¿Qué tal está la intención de voto de los colombianos?

Con una intención muerta del susto.

Usted daba como ganador a Uribe en la última encuesta de reelección. ¿cree que ha variado de alguna forma hasta hoy?

Ha variado demasiado.

El libro que más le gusta leer.

No lo he terminado, es la Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, de Aguilar.

La encuesta que no haría.

Aquella que pretenda engañar a alguien.

Si la popularidad de Uribe se cae, ¿quién debería ser el nuevo presidente de Colombia?

Un nuevo presidente; caiga o no caiga la popularidad.

Un deporte.

Gimnasia cerebral, ojalá en un velero.

¿Qué lo apasiona?

Vivir plenamente, y eso se mide en la risa.

Un momento inolvidable de la historia.

Cuando mi abuelo Napoleón (que era el partero) le pidió a mi papá que me pusiera Napoleón, como se llamaba el padre de él (o sea mi bisabuelo).

La mejor experiencia.

Ver nacer y crecer tres hijos e iniciar por ellos una pequeña empresa de encuestas, que se ha convertido luego en una compañía “Franco-Colombiana”.

¿A quién admira?

A ese caminante esforzado que mi papá lleva dentro.

¿Qué lo deprime?

Los depresivos

El programa de televisión que no se pierde.

Firme como un coronel y su señora, el domingo en la noche.