Noventa y cinco años llenos de emociones

Jairo Dueñas, su director, explica el secreto del éxito de la revista más antigua del país.

¿Con qué objetivo nació ‘Cromos’ hace 95 años?

El objetivo de Miguel Santiago Valencia y Abelardo Arboleda fue que Cromos fuera una ventana muy visual hacia el mundo y hacia Colombia, donde la sociedad pudiera ver todo lo que estaba sucediendo en el ámbito nacional y se hiciera un énfasis hacia lo internacional en una época en la cual no existían las conexiones de ahora ni tanta fluidez en la información.

¿Qué los hizo visionarios?

Estaban metidos en el negocio de la impresión y entre tertulias decidieron que querían hacer algo más que imprimir. Eran dos personas muy cultas, con mucha curiosidad, uno de ellos vivía en París y esa conexión de viajes y cultura los llevó a fundar esta revista. No creo que ellos se hubieran imaginado que les fuera a durar tanto.

¿Y por qué ‘Cromos’?

En un principio se pensó en Cronos, por la relación con el tiempo, pero terminaron eligiendo acertadamente Cromos, un nombre con mayor recordación y menos pretencioso que el inicial. Cromos es una palabra alusiva a las monas, las estampillas o los stickers de los álbumes, habla de la importancia de la imagen que hasta hoy mantiene la publicación, porque Cromos es una revista de historias que comienzan por una fotografía.

¿Cómo cargar con 95 años de historia?

Con mucho estilo, elegancia, memoria, paciencia y curiosidad hacia el hoy, porque la revista es un espejo donde se ha visto reflejado el país y el mundo en todas sus edades, sus curvas, sus formas y sus colores, no es una publicación que hace resúmenes de la semana sino de historias propias.

¿Hacia qué temas le apunta hoy la revista?

Somos fieles al primer editorial, que salió publicado el 15 de enero de 1916: Cromos cuenta historias que cruzan los temas culturales, la sociedad, el poder y la belleza, siempre desde un ángulo muy íntimo y sigue con la fórmula de “la vida muy bien contada”, por eso buscamos las historias secretas de los grandes hombres y de los anónimos.

¿Cómo celebrarán los 95 años?

Con una edición especial que trae 400 páginas y 2 cm de lomo, donde se leerá al país retratado época por época y de una manera informal en textos, fotografías, personajes y caricaturas memorables, que fueron elegidas cuidadosamente por un equipo conformado por Héctor Abad Faciolince, Carlos Duque, Alberto Casas Santamaría y Yayo (Diego Herrera). Además estamos preparando una celebración en la que queremos reunir a ese grupo de grandes colaboradores de la revista que aún viven, pues por nuestras páginas han pasado las mejores plumas del país, como Gabo, Juan Gossaín, Germán Castro Caycedo y Henry Holguín.

El personaje qué más ha aparecido en portada…

Amparo Grisales, con 24 portadas, y en el segundo lugar se encuentran empatados dos personajes que demuestran la profundidad y la historia de Cromos: el Libertador Simón Bolívar y Luz Marina Zuluaga, con 17.

¿Cómo nació el ‘Minicromos’?

Su primer titular tuvo una palabra que hoy carga con un estigma, pero que en 1972 sonaba lindo: “Nos secuestramos a las reinas”, y esa era la idea, llevarnos a las reinas a una aventura fotográfica y ser por antonomasia su revista exclusiva, como lo seguimos siendo. La motivación siempre ha sido darles un respiro para que jueguen y se diviertan con las cámaras para luego dejarlas ir a que compitan en el concurso.

Una reina que le haya sacado canas a la revista…

Ninguna. Al contrario, hay unas que lo condenan a uno a recordarlas, como Taliana Vargas, Valerie Domínguez y Paola Turbay. Como candidatas fueron volcanes,  realmente muy especiales.

La reina con la mejor portada en ‘Cromos’.

Paola Andrea Betancur impactó mucho por su sensualidad en sus portadas, al igual que Valerie Domínguez.

¿Qué crónica de Gabriel García Márquez volvería a traer a sus páginas?

La edición especial contiene una hermosísima que escribió sobre el Muro de Berlín. Otra que me gustaría volver a publicar es una que hizo sobre una mujer checa que se ponía medias veladas cuando llegaron a Colombia.

¿A qué otro cronista volvería a invitar a ‘Cromos’?

A Henry Holguín, un apasionado por la primicia, quien hizo la crónica de la machaca en los 70, sobre un animalito que si te picara, tendrías que hacer el amor para curarte. Es un hombre de reportajes entre delirantes y surrealistas. También invitaría a la investigadora Ligia Riveros y a Germán Castro Caycedo.

Un caricaturista.

A (Ricardo) Rendón, que me parece espectacular, pero me tocará traerlo de la otra vida.

Un fotógrafo.

Pablo Ramírez y  Hernán Díaz.

¿Y la vida sí pasa como se ve en ‘Cromos’?

El tiempo pasa y nos cambia la vida, y Cromos desde hace muchos años no ha dejado de mirar a Colombia con las mismas ganas y curiosidad. Claro que la vida pasa como se ve en Cromos y está llena de emociones.

¿Qué reto afronta hoy como director?

Por más que pase el tiempo, se invente la tele trasportación o dejen de existir los carros la gente siempre va a querer hacer una pausa para que le cuenten una historia y se la cuenten bien contada. Cromos quiere seguir siendo el portarretrato familiar de Colombia, por donde pasan sus hechos e historias más sensibles. Ahora estamos trabajando en nuestra versión para Ipad, porque en esa pista de patinaje para el dedo se verían muy bien nuestras fotografías e historias, pues ‘Cromos’ canta, pinta, se mueve, y en el papel nos estamos quedando apretados.

¿Cómo fueron sus primeros acercamientos a la revista?

Cuando era estudiante de periodismo de la Universidad de la Sabana y caminaba con mis compañeros por la casa blanca de Cromos, ubicada en la Calle 79 A con la carrera 7ma yo decía “voy a ser director de esta revista”, y fue en esa casa donde alcancé a ser editor general y trabajé de la mano de Alberto Zalamea, mi gran maestro. Ahora paso por esa casa, digo “ahora soy el director”.

Una entrevista difícil que haya hecho…

A Gloria Saldarriaga, la esposa de Juan Gallo el coleccionista que se suicidó, fui a hablar con ella en Cartagena sobre ese duelo de quien había decidido irse, fue fuerte y a la vez fue un lindo encuentro. Las dos entrevistas más duras son en las que ha habido una muerte de por medio. La otra fue a los 5 días de la muerte de Lina Marulanda, llegar a su casa después de su final oscuro y no saber qué decir… pero hoy todavía esa familia agradece que el único medio que tuvo la sensibilidad para acercarse fue ‘Cromos’ y ese así es la revista, entramos a las casas, pero con mucho respeto.