Historias entre rejas

'Te hablo desde la prisión' es para Jineth Bedoya una especie de catarsis al secuestro del que fue víctima hace 10 años.

¿Por qué su interés en el infierno de las cárceles?

En esos patios abarrotados de hombres, muchos criminales peligrosos, encontré varias respuestas sobre el sentido real del periodismo.

¿Cuál ha sido la historia que más la ha impactado de su reportería en las prisiones?

La de Alejandro Pico, el árbitro bogotano que fue condenado injustamente y estuvo 11 años de su vida preso, sin deberle nada a nadie.

Usted dice que un preso pierde su libertad física, pero no sus demás libertades. ¿Qué quiere decir?

Que la cárcel es el mejor espacio para conocer la esencia real de un ser humano. Allá todos son iguales, sin importar el delito.

En la mayoría de las cárceles hay un letrero que dice: “Aquí entra el hombre, no el delito”. ¿Usted cree que eso es cierto?

Sería cierto si esto fuera Suiza y no Colombia.

¿Por qué sostiene que su libro es una catarsis?

Porque por fin pude tomar por las cachos a un toro que lleva diez  años persiguiéndome: mi secuestro.

¿Qué la hizo tomar la decisión de contar parcialmente el caso de su secuestro ocurrido hace 10 años?

El dolor de la impunidad.

¿Qué le dejó a la justicia por aclarar?

Todo. Es su obligación. Ellos tienen las fichas del rompecabezas, ahora deben armarlo.

¿Qué es el miedo?

No ser capaz de enfrentar la vida.

¿Por qué le atrae contar historias de guerra y dolor que implican arriesgar su vida?

Porque alguien tiene que contarlas y Dios me ha dado la posibilidad de hacerlo. No puedo dejar de lado esa oportunidad.

¿A quién le gustaría entrevistar y por qué?

Al hombre que pasó al lado de Tirofijo sus últimos días. Él tiene la verdadera historia de ese capítulo. Aunque si existiera el “más allá”, le preguntaría a Pedro Juan Moreno quién ordenó su asesinato.

A la mayoría de los periodistas no les atrae cubrir asuntos judiciales, ¿a usted por qué sí?

Si supieran las decenas de historias apasionantes que hay en el mundo judicial, todos se pelearían esta fuente.

¿Qué añora de la radio?

La inmediatez.

¿Qué diferencia hay entre un paramilitar y un guerrillero?

El uniforme. Los de los ‘paras’ son de mejor calidad.

Usted conoce la guerra, ¿cómo piensa que puede crearse un camino hacia la paz?

Hablando. No hay otra forma. Lo demás son tácticas de guerra.

¿Cuál cree usted que debe ser la reforma fundamental para las prisiones?

Prevenir el delito.

Usted fue premiada por su coraje, ¿qué significa encarnar esa cualidad humana?

No sé si lo tengo. Sólo trato de hacer las cosas bien hechas, aunque a veces me equivoque.

¿Cuál es su personaje histórico y el periodista que más admira?

El Che Guevara fue un hombre valioso, pero algunos “perratearon” su imagen. Y tengo toda la admiración por los corresponsales de guerra.

Si no hubiera sido periodista, ¿qué le hubiera gustado ser?

Mi otra pasión siempre fue el teatro.

Un mensaje para los presos.

Que no pierdan su dignidad.

Otro para los guardianes.

Que no olviden que de alguna manera ellos también están presos.

¿Quiere agregar algo más a este interrogatorio?

Que añoro los días en los que no tenía que andar con dos escoltas cuidándome la espalda.

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