‘La vida real es un drama’

Natalia Ospina escribe la serie sobre la vida de Joe Arroyo, que ya se está grabando en Barranquilla.

¿Qué veremos en esta serie?

Mucha música y humor. Será una serie alegre y festiva, que resaltará nuestra cultura.

Lo que más le gustó de la historia de Joe Arroyo.

Refleja el poder que tenemos los colombianos de luchar contra las adversidades y sobresalir.

¿Le gusta su música?

Me enloquece. Desde chiquita oí sus discos y bailaba sola.

¿Cuántas veces tuvo que entrevistarlo?

Llevamos muchas sesiones y habrá muchas más. No terminamos de conocerlo y de fascinarnos con su historia.

Su inspiración para hacer un libreto.

En las relaciones de la gente y en mis relaciones personales.

¿Quién escoge los temas?

A veces yo, pero también apoyo ideas de otros libretistas.

El mejor libreto de su vida.

Mis hijas. Los libretos que escribo también son como hijos, uno no sabe cuál es mejor.

El primero que hizo.

De pies a cabeza.

El que le quedó mejor de lo que esperaba.

Un capítulo de De pies sobre recicladores.

Al que no se le mediría.

A ninguno que le haga daño al país.

El más difícil de escribir.

Un capítulo sobre minas quiebratas para Tiempos difíciles. Me dolió pensar que mientras escribía, eso le podía estar pasando a alguien en la vida real.

El que se le quedó por la mitad.

Una trilogía sobre desplazamiento basada en relatos de Alfredo Molano. Están escritos los dos primeros, el tercero se quedó en la idea.

Un buen compañero para escribir.

Javier Pinilla, mi esposo, con quien estamos escribiendo la historia de nuestras vidas. En lo laboral, Andrés Salgado, pues nos complementamos y nos divertimos trabajando.

¿Su vida es un libreto?

De un cuento de hadas. Todo lo que me ha pasado ha sido bueno.

Un libretista que admire en el mundo.

Michael Crichton, el creador de ER (Sala de Emergencias).

¿Y uno colombiano?

Fernando Gaitán. Tiene una sensibilidad única y la capacidad de transmitir la intimidad del personaje.

El mejor libreto de todos los tiempos.

Los de Kung fu, una serie que logró transmitir valores afines de dos culturas opuestas.

Un recuerdo de cuando hizo ‘De pies a cabeza’.

Ver realizado algo que existía sólo en mi mente.

¿Ha tenido un perro amor?

Sí. Tuve novios perros.

¿Y ha sido infiel?

No.

¿Qué no perdonaría?

No me gusta guardar resentimientos, incluso he perdonado sin que me lo pidan.

El tiempo más difícil de su vida.

El primer año de mis hijas menores, mucho trabajo y poco sueño.


¿Qué no puede faltarle para comenzar a escribir un libreto?

Lo que todo proyecto necesita: pasión.

¿Y qué no le puede faltar a un buen libreto?

Amor.

¿Cuánto tarda en escribir un libreto?

Un libreto de una hora, después de tener la escaleta clara, ocho horas.

¿Qué le gustaría inventarse?

Un formato de comedia.

El actor o actriz que mejor interpreta sus personajes.

Jorge Enrique Abello es un gran actor, inteligente, estudioso y respetuoso del oficio.

Una historia que se debería llevar a la TV.

La historia de un héroe colombiano en la que trabajo.

La mejor novela que haya visto.

Café.

Una que no le gustó.

Rodrigo Leal.

¿Es verdad que cuando las historias son buenas las alargan?

Sí, y es positivo mientras se logre mantener el interés del público.

¿Y cambian los finales?

No. Por lo menos yo tengo claro el final desde el inicio.

¿Comedia o drama?

Comedia. El drama está en la vida real.

¿Cómo descubrió que lo suyo eran los libretos?

Me descubrieron mis profesores.

¿Por qué será que las producciones colombianas son tan apetecidas en el extranjero?

Porque son originales. Creo que a la mayoría de los libretistas colombianos no nos gusta repetir, nos gusta arriesgar.

¿Hay estereotipos en la televisión nacional?

Sí, y el público se identifica mucho con ellos. Lo innovador debe ser la forma de contar su historia.

¿Por qué a veces parece que los temas son repetitivos?

También hay libretistas que han encontrado una fórmula que les funciona, y se quedan ahí.

Ahora parece que los libretistas se pusieron de acuerdo para escribir sobre la mafia…

El tema es fascinante. Sin embargo, en un medio masivo como la televisión y en un país como el nuestro, los libretistas debemos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos con el público. Por tanto, debemos elegir un punto de vista para contar esas historias que evite la apología al delito.

¿Qué vendrá en su carrera como libretista?

Si Dios me da alas, 107 historias más.

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