Cecilia Balcázar de Bucher, de la academia a la política

La ex presidenta del club internacional de Poetas, ensayistas y novelistas aspira al Senado por el Partido Liberal.

La ex presidenta del club internacional de Poetas, ensayistas y novelistas aspira al Senado por el Partido Liberal.

Su estrategia de campaña.

Recoger los frutos de lo que he sembrado, con entusiasmo y claridad. Es la estrategia de una vida.

¿En dónde estará su electorado?

Espero que me acompañen los que creen; los que votan por convicción, con ganas de que vengan tiempos nuevos para Colombia y para el mundo.

El mayor problema del país.

Hay que recuperar el valor de lo sagrado y el respeto por las instituciones que hemos creado a través de la historia.

Un político admirable.

Nelson Mandela.

Uno funesto para el país.

Ha sido funesto tanto ceder en lo que no se podía, como no ceder en lo que habría podido conducir a un acuerdo básico.

El mejor presidente que ha tenido Colombia.

Hay un gran consenso sobre López Pumarejo y su revolución en marcha.

¿Qué tan liberal es?

Ser liberal supone una gran libertad de pensamiento en el fuero interno y un sometimiento público a las normas democráticas.

Lo más conservador que tiene.

Mi carro 1980.

¿A quién le dio su primer voto?

A Guillermo León Valencia.

¿Y por quién no votaría?

Por quien busque su propio beneficio.

Si no fuera candidata al Senado, ¿por quién votaría?

Por la lista del Partido Liberal.

Su más largo peregrinaje.

El de mí misma.

El idioma más bello.

El español latinoamericano.

Su poeta favorito.

René Char.

La poesía más bella de la historia.

La divina comedia.

La que mejor le salió.

Leonor Monzón.

¿Por qué parece a veces que en Colombia la cultura pasa a segundo plano?

Porque no se es consciente de su poder de transformación de la persona y de la sociedad y se privilegia la inversión de rendimiento inmediato.

Y a veces se entiende como sólo para los ricos que van a teatro o a una ópera…

El buen teatro es una escuela de vida, un espejo de lo social y debería estar siempre subsidiado y al alcance de todos.

¿Cómo fortalecer la cultura popular?

Fomentando el trabajo de sus creadores e intérpretes

¿Y en el país sí hay libertad de expresión?

¿Qué pensar del cierre de ‘Cambio’?

¿Ha sentido que se le vulnera este derecho?

No, pero también se vulnera el derecho por restricción de la información o por el efecto de la autocensura que muchos tienen que adoptar.

Un recuerdo de cuando fue presidente del PEN.

La visita de la formidable poeta japonesa Kazuko Shiraishi.


Su obra literaria de cabecera.

El Quijote.

¿Cuándo tendremos otro Nobel de Literatura en Colombia?

Hay algunos en hervor.

Su sueño.

Contribuir a un cambio total de los valores que nos han llevado a la crisis en que estamos.

Su mayor logro en el PEN.

El Congreso Mundial de Escritores, en Bogotá, que le mostró al mundo lo que es Colombia y la calidad de su espíritu.

¿Y lo qué le faltó por hacer?

Lo entregué todo. Ahora me toca frenar esa actividad porque estoy en la lista al Senado de la República por el Partido Liberal. Ha sido un llamado al servicio al que tenía que responder.

¿Quiénes son los que más golpean la lengua?

Los que introducen extranjerismos o barbarismos innecesarios.

¿Qué opina de las expresiones que usan los jóvenes?

Que expresan su creatividad y su dinamismo

¿Y cuándo acabará el racismo en el país?

Cuando  se haga conciencia de los prejuicios heredados que lo sustentan y reconozcamos que somos una raza híbrida.

¿Será que los medios han acabado con el hábito de lectura de libros?

Nada como acariciar un libro lentamente, pero también hay una fascinación inédita en las múltiples lecturas  de la imagen.

¿Cree que algún día dejarán de existir los periódicos?

Ojalá puedan sobrevivir para el diario placer de sus lectores.

El bien cultural más preciado que tiene Colombia.

Su diversidad regional, étnica y  lingüística

¿Cómo ve el papel del Gobierno actual en el tema cultural?

Creo que ha sido importante el énfasis en la visibilidad de las minorías étnicas y en el apoyo a la cultura popular.  También la obra de talleres literarios  de Renata.

Un colombiano del cual se sienta orgullosa.

Tantos hombres y  mujeres cabeza de familia, desplazados, anónimos, capaces de hacerle frente al infortunio y rebuscarse la vida, ante la indiferencia de muchos.

¿Porqué ir al Congreso?

Porque siempre trabajé en lo político aunque no en lo electoral y mi conciencia me dice que es el momento de asumir el reto y tengo la energía para hacerlo. El momento histórico que vivimos exige asumir responsabilidades en lo público, ser afirmativa y dar ejemplo. Ya no existen los impedimentos del pasado.

Los políticos se queman, los académicos no…

Cuando en la apuesta va el alma no hay nada qué temer. Cuando hay una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace en función del bien común no hay quema posible. Es una cuestión de fe. Me han llamado Juana de Arco, pero ya no se trata de subir a la pira sino de saber jugar hasta el propio prestigio en beneficio de quienes lo necesitan.

¿A qué leyes les meterá la ficha?

No se trata de llenar casillas de una página de excel. Seré abanderada de todo lo  que construya un orden social justo. Mi acción estará inspirada en lo que se ha llamado la cadena de equivalencias democráticas. Los cambios en lo público, como la propuesta de  una jurisdicción nacional del agua, o de una visión integral y preventiva de la seguridad social,  que comprenda la nutrición de las futuras madres desde antes de la gestación, o su escolarización que redunda en la salud de los hijos, o el cuidado de la salud emocional, o la necesidad de una infraestructura sanitaria y una vivienda digna, producen lógicamente cambios positivos en la vida de la gente. Por ellos apuesto.

¿Cuál será su filosofía si llega al Congreso?

Seguir pensando y viviendo como lo he hecho. Interesada en lo que ha significado para lo político la revolución del pensamiento contemporáneo en el área del discurso, o del lenguaje, y las implicaciones que esto ha tenido y tendrá para nuestro país.