Colombia reacciona con calma ante militarismo de Hugo Chávez

El presidente venezolano anunció que acudirá a Rusia para duplicar su flota de tanques.

“Hay que hacer allí un escudo. La milicia hay que potenciarla al máximo en toda esa frontera. Unidades militares repotenciadas, unidades de inteligencia electrónica, ahora con más razón. ¿No vamos a tener las bases yanquis allí mismo en Cartagena, Barranquilla, en Colombia?”.

Con esta orden, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, volvió a amenazar. Avisó que duplicará sus batallones de tanques, en una reacción directa al acuerdo que Colombia y Estados Unidos adelantan para permitir que un máximo de 1.400 militares y contratistas norteamericanos operen en tres bases militares colombianas y repitió, en el día de ayer, que su política será “fortalecer la doctrina militar bolivariana y crear nuevas unidades”.

El anuncio de Chávez causó en la opinión pública Colombia tanta preocupación como lo hizo, hace más de un año, su orden de movilizar tropas a la frontera con Colombia y “prender los aviones Sukhoi”, tras el bombardeo colombiano al campamento de Raúl Reyes, en Ecuador. “Lo más preocupante”, incluso protestó en una emisora radial el ex canciller Augusto Ramírez Ocampo, “son las compras venezolanas a Irán, país que se sale de la fila de todos los pactos que se han hecho en el mundo sobre el tema atómico”.

 Las declaraciones de Chávez terminan de romper un período de relativa calma, luego de la crisis diplomática de 2008. Sin embargo, son coherentes, según el analista en seguridad y geoestrategia de la Universidad Javeriana, Ricardo Esquivel, con la búsqueda de su “interés nacional, dentro del cual se considera a Estados Unidos como enemigo”.

En noviembre de 2008, Chávez realizó maniobras navales en aguas venezolanas con una flota rusa. Y a este mismo país, el presidente venezolano le ha comprado, en los últimos años, 100.000 fusiles AK-103, 24 cazabombarderos Sukhoi-30 y medio centenar de helicópteros MI-17, MI-26 y MI-35. Las compras de armamento de Caracas a gobiernos como Rusia, China, Bielorrusia y España en los últimos tres años llegan a los US$6.700 millones, cifra que superaría lo recibido por Colombia durante el Plan Colombia.

Para el ex canciller venezolano Simón Alberto Consalvi, el acuerdo con los norteamericanos enardece al presidente venezolano, pues “la presencia de los norteamericanos en la frontera podrá detectar los movimientos del narcotráfico y de las guerrillas amparadas por los militares venezolanos, eso le perturba sus planes y lo desnuda”, aseguró.

En medio de este tenso escenario se encuentra Colombia, cuya Cancillería ha sido particularmente prudente frente a los últimos embates de Chávez. El canciller Jaime Bermúdez, durante su discurso ayer ante la cumbre de Mercosur, en Asunción, Paraguay, defendió el derecho de Colombia a luchar contra el terrorismo y el narcotráfico: “Estamos seguros de que la lucha va a beneficiar no solamente a Colombia, a cada uno de los colombianos, sino también a todos los países hermanos y todos los países de la región”, afirmó, insistiendo en la necesidad de profundizar la cooperación entre los países de la región.

En Colombia se hizo un llamado a la tranquilidad. El ex vicecanciller Camilo Reyes aseguró que las declaraciones de Chávez “deben tomarse en serio… pero también con mucha serenidad y con mucha calma. Colombia no está haciendo nada indebido, está cooperando”, aseguró, y recordó que los acuerdos de cooperación que adelanta el Gobierno colombiano se ciñen a convenios internacionales contra las drogas y el terrorismo, con carácter vinculante, que exhortan a los países a luchar contra la droga.

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