La verdad incómoda de Al Gore

El exvicepresidente de Estados Unidos y premio Nobel de Paz visitará Colombia el próximo 16 de marzo. Explicará su propuesta para transformar la economía mundial y evitar una catástrofe planetaria por cuenta del cambio climático.

En 1992, Albert Arnold Gore, mejor conocido como Al Gore, publicó un libro titulado Earth in the balance: ecology and human spirit (titulado en la versión al español como La Tierra en juego). La tesis principal era la necesidad de una revolución ecológica para que la humanidad entrara al siglo XXI sin la amenaza de una extinción masiva de especies por cuenta del desastre ecológico que estaba causando el hombre.

No muchos escucharon al entonces senador de Estados Unidos nacido en 1948, ex combatiente en Vietnam y graduado en la Universidad de Harvard. Parece que hacían falta algunos ingredientes en la vida de Al Gore antes de que su voz resonara en todos los rincones del planeta.

Primero, tendría que convertirse en vicepresidente durante ocho años y trabajar al lado de uno de los políticos más carismáticos de su país, Bill Clinton. Luego, ya convertido en una popular figura de la élite política americana, competir contra George W. Bush en la carrera hacia la Casa Blanca.

Aunque logró medio millón de votos más que su contendor en esas polémicas elecciones de 2000, fue Bush quien se convirtió en el cuadragésimo tercer presidente de Estados Unidos. Nunca se demostró, pero en el aire siempre quedó la sospecha de un fraude en el Estado de Florida, donde gobernaba el hermano de Bush, que inclinó la balanza a favor del texano.

Al Gore, el presidente sin silla, despertó la simpatía de medio mundo y su mensaje sobre la necesidad de dar un giro en la economía mundial para detener el calentamiento global comenzó a calar más hondo. Con el documental titulado Una verdad incómoda bajo el brazo, recorrió decenas de países y ganó un premio Oscar en 2006.

El mensaje era el mismo que intentó transmitir en 1992, pero refacturado con las mejores técnicas cinematográficas y maquillado con una nueva retórica. En el documental, visto por millones de personas, Al Gore reunió la mejor evidencia científica disponible para demostrar que el planeta está sufriendo un cambio posiblemente irreversible en los patrones climáticos por cuenta de los humanos.

En el documental explica cuidadosamente la relación entre el retroceso de los glaciares a lo largo de los últimos años, la pérdida de biodiversidad, los cambios en diversos ciclos biológicos, entre otros eventos naturales, con las crecientes concentraciones de dióxido de carbono, las más altas en una era de la Tierra que abarca 650.000 años.

El título no podía ser más sugestivo. Sin duda se trata de una verdad incómoda para un país que es considerado el mayor emisor de CO2. Mientras un norteamericano produce en promedio 19,27 toneladas métricas de CO2 al año, un hindú apenas es responsable de 1,36 toneladas métricas. Esto sin contar que los norteamericanos se han negado a firmar los tratados internacionales como el Protocolo de Kyoto, que intentan controlar el problema global.

Con un premio Oscar en un bolsillo y un premio Nobel de la Paz en el otro, ya era difícil que su voz no se hiciera sentir y su mensaje sacudiera conciencias en otros países. Hasta series animadas como Futurama, Los Simpsons y South Park le dieron la bienvenida al profeta verde y lo incluyeron en los guiones de sus capítulos.

Nuestra decisión

Al Gore visitará Colombia el próximo 16 de marzo, invitado por El Espectador. Su mensaje es menos apocalíptico y desesperanzador que el de años atrás. Desde que salió al aire Una verdad incómoda, el exvicepresidente promovió cerca de 30 reuniones de alto nivel con los mejores especialistas del mundo en áreas como neurociencias, agricultura, economía, informática y tecnología.

El resultado de esas conversaciones colectivas, en las que se les pidió a los mejores de cada ramo aportar ideas para llevar al mundo por una senda de progreso sostenible, se convirtieron en el libro titulado Our choice (Nuestra decisión).

“Tenemos a mano las herramientas para implementar un cambio. Todo lo que necesitamos es reunir voluntad”, dice Al Gore en su nuevo evangelio. El casi cuadragésimo tercer presidente de Estados Unidos está convencido de que “el impedimento es nuestra mente” y que la solución para un planeta en peligro depende urgentemente de un giro en la economía mundial. Su propuesta, entre muchas, es poner un precio al CO2.

“Debemos contarnos la verdad sobre el impacto de la economía en el medio ambiente y medirlo”, dice Al Gore. Una vez el mundo entero se atreva a dar este paso, la baraja de posibilidades para resolver el problema de las fuentes de energía altamente contaminantes es amplia: energía solar, geotérmica, biomasa, eólica y hasta nuclear si se quiere.

Al Gore cree que al reemplazar los combustibles fósiles por energías limpias no sólo comenzará a resolverse el problema del calentamiento global, sino también la crisis económica actual y la crisis de seguridad. A lo largo de dieciocho capítulos, el autor explica paso a paso su plan para lograr esto.

En su libro, Al Gore cita un viejo proverbio africano: “Si quieres llegar rápido, ve sólo; si quieres ir lejos, ve acompañado”. Esa es en pocas palabras la invitación para los colombianos del casi presidente de Estados Unidos: que se sumen a su cruzada por el planeta.

¿Qué tan limpia es la energía de Colombia?

El tema de generación de energía y la promoción de diversas fuentes de energías renovables es el principal eje del libro de Al Gore. Según la organización ambiental WWF, que participará en el foro organizado por El Espectador, en Colombia se ha generado una conciencia de que somos un país con una matriz energética limpia, porque sólo generamos un 0,37% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, ya que la producción de energía eléctrica se fundamenta en centrales hidráulicas (78%).

Sin embargo, no se ha dado un debate sobre lo vulnerable que nos hace tener una matriz tan dependiente de un solo recurso. Esto teniendo en cuenta que los fenómenos climáticos extremos  (El Niño, por ejemplo) provocan grandes sequías y ponen en riesgo el suministro energético.

Preocupaciones similares rodean la producción de biocombustibles. Sin una adecuada planeación, el país corre riesgos que hoy no se están considerando.

Nuevas fuentes de energía

Desde la Revolución Industrial, la principal fuente energética de los humanos han sido los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural). El problema es que además de tratarse de recursos no renovables, son los principales generadores de contaminación. De ahí la necesidad de desarrollar una economía basada en energías de bajo carbono.

Lo excitante acerca de las energías renovables, explica Al Gore en su libro, es que abundan a nuestro alrededor. Por ejemplo, en sólo 50 días la Tierra recibe en energía solar la misma cantidad que se esconde en todos los combustibles fósiles.

Temas relacionados