Los periodistas indignados

Una oferta de trabajo publicada en un sitio web, en el que ofrecían menos de un dólar por artículo publicado, creó una red de profesionales inconformes en 18 países del mundo.

Este aviso, publicado en el portal de internet Infoempleo, despertó una ola de indignación en España: “Se busca periodista. La retribución será de 0,75 euros (0,97 dólares) por artículo, debiendo contener un mínimo de 800 caracteres. Los textos estarán sujetos a unos términos de calidad basados en la ortografía, semántica y expresión”.

Es decir, quienes presentaran su hoja de vida para este empleo en la empresa Novodistribuciones ganarían menos de un dólar por artículo. Y eso si antes pasaban el proceso de selección, en el que los aspirantes debían demostrar experiencia como generadores de contenidos y amplios conocimientos en posicionamiento web.

Bastó con que una de las aspirantes al cargo, Azahara Cano (periodista, 27 años), divulgara lo sucedido en su cuenta de Twitter, para que a través de esta red social se escucharan voces de protesta en España y 17 países más, bajo la etiqueta #gratisnotrabajo. No sólo se pronunciaron periodistas, sino otros profesionales que también han visto en internet a un competidor desleal.

Félix Bahón, periodista y profesor de Periodismo Digital, explicó en El País de España que esta es una consecuencia más del llamado ‘crowdsourcing’, el término creado por Jeff Howe —editor de la revista tecnológica Wired— para explicar un modelo de negocio en el que las empresas contratan servicios tercerizados y a un menor costo, principalmente a través de internet. O en otras palabras, como explica Bahón, “aprovechar las posibilidades de la Red para emplear mano de obra barata” o “una estrategia para buscar jornaleros en páginas web”.

Con los días el debate fue tomando más fuerza. “Se paga por artículo la mitad de lo que cuesta un café”, tituló El País de España. “Periodistas se rebelan en Twitter #gratisnotrabajo”, escribió el portal Mallorca Confidencial.

Y más eco tuvo la noticia cuando la misma Asociación de la Prensa de Madrid (APM) empezó a liderar la discusión y a propiciar espacios para que se denunciaran hechos como el protagonizado por Novodistribuciones. En pocos días la APM lanzará un observatorio sobre lo que ellos han denominado “la precariedad laboral de los periodistas”.

Esta oleada de indignación protagonizada por periodistas se suma a las masivas movilizaciones que este año han sido protagonistas mundiales y que se explican, en gran parte, por el poder de Twitter y Facebook. Como lo dijo hace poco en su paso por Colombia Suresh Naidu —profesor de la Universidad de Columbia y uno de los ocupantes de Wall Street—, “esta es una pelea generacional” impulsada, inevitablemente, por las redes sociales. Lo paradójico en esta situación es que, a diferencia de las protestas árabes, en las que la tecnologia era un canal contra la falta de libertades, ahora es un reclamo contra los desajustes que la misma tecnología propicia en áreas como la laboral.

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