Sonia Aycardi, una aficionada al modelismo estático

Durante estos últimos 40 años ha armado casi 700 aviones, helicópteros y cañones a escala, que rememoran sucesos del pasado. Su colección ha sido exhibida en 40 exposiciones y ahora revela los secretos de su arte en un libro.

A los siete años armó el primer avión. No fue fácil conseguirlo. Hace 40 años, en Barranquilla no vendían modelos y tocaba recurrir a los amigos para que los trajeran de la capital o del exterior. Tardó varios días en pegar las piezas. Su papá fue quien le despertó la ilusión por esta afición, cuando una tarde la reunió en la sala junto a sus hermanos para que lo vieran construir, con la ayuda de un plano, un pequeño carro. Luego trajo un barco, un tren, un avión...

Desde entonces Sonia Aycardi es una apasionada del modelismo estático. En su apartamento, en Bogotá, tiene una colección de casi 700 aviones, helicópteros, ambulancias y cañones de las dos guerras mundiales. Hay días en que lo único que hace esta arquitecta de 48 años es armar, pintar, pulir y pegar piezas de todos los tamaños. Ni siquiera se acuerda de comer.

Su modelo de avión preferido es un Vickers Virry que fue construido por los británicos para bombardear a sus enemigos durante la I Guerra Mundial, pero el diseño estuvo listo demasiado tarde y no pudo ser utilizado. Aunque también siente un gusto especial por la aeronave en la que se transporta la Reina Isabel. De hecho, esta es una de las pocas a las que le tiene las figuritas en miniatura de sus tripulantes.

Sonia Aycardi adora rastrear la historia del origen de cada uno de los modelos que arma. Siente que de esta forma sus diseños son más fieles a la realidad y, además, terminan convirtiéndose en testimonio de lo que sucedió en el pasado.

“Recuerdo que una vez no podía pegar las alas de un avión y finalmente se partieron. Me puse en la tarea de investigar cómo reparaban estos artefactos a comienzos del siglo XX y así construí un diseño único: una carreta miniatura, jalada por un par de caballos, en cuyo interior estaba mi avión hecho pedazos”. Esta afición por el modelismo estático también la tienen sus hermanos y una sobrina, al igual que varios amigos a los que ha ido conociendo en las tiendas en donde compra los aviones.

Hace un par de años, incluso, fue presidenta del Club Colombiano de Modelismo Estático y alcanzó a organizar más de 40 exposiciones en centros comerciales de las principales ciudades del país. Sin embargo, este es un hobby que requiere tiempo y dedicación y sus compañeros del club no lograron coordinar sus agendas y cada uno terminó tomando un rumbo distinto.

Aycardi se vinculó a la Dirección de Infraestructura del Ministerio del Interior y siguió sacando tiempo todos los fines de semana para otra de sus grandes pasiones: las Harley-Davidson. Aunque su papá nunca tuvo moto, también fue él quien le despertó el entusiasmo “por este estilo de vida. Tengo los aretes, la chaqueta, las botas. Me fascina salir a correr con el resto de harlystas”.

¿Qué piensa hacer con esta colección? Con firmeza responde que no está en venta, que quiere atesorarla en su apartamento toda la vida, pero que sueña con contagiar del entusiasmo por el modelismo estático a muchos niños y jóvenes. Por eso se animó a escribir un libro contando todo lo que sabe sobre esta afición, que considera un arte.

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