Adolescentes, cada vez más precoces

La entrada en la pubertad a edades cada vez más tempranas es un fenómeno que preocupa a padres de familia y médicos. Científicos creen que se debe a obesidad y factores ambientales.

Niños y niñas estarían entrando a la pubertad a edades cada vez más tempranas. Aunque no existen estudios que comprueben definitivamente a qué se debe esta tendencia, lo cierto es que padres de familia y médicos notan con preocupación cómo sus hijos y pacientes dan muestras de desarrollo mucho antes de los tiempos estipulados como normales.

Una investigación presentada durante la reunión anual de la sociedad de endocrinólogos en Estados Unidos, realizada esta semana en San Francisco, volvió a poner el tema sobre la mesa luego de revelar que una dieta alta en grasas durante el embarazo y las primeras etapas de la vida conduciría a los niños a una pubertad más temprana y en consecuencia un riesgo mayor de obesidad en la adultez.

Deborah Sloboda, de la Universidad de Auckland en New Zealand, coordinadora del estudio, es una de las decenas de investigadoras dedicadas a desentrañar las causas que están llevando a los niños a madurar a destiempo. Hasta un año y un año y medio antes de lo previsto, según diferentes mediciones. Si bien la dieta materna podría ser una variable importante, no es la única en la mira de los científicos.

Obesidad y medio ambiente

En el caso de las niñas, los especialistas consideran que los ocho años son el tiempo oportuno para que se inicie la entrada en la pubertad. Los niños comienzan su desarrollo hasta un año después, a los nueve años. Sin embargo, la aparición de senos y vello en la zona genital se está dando desde los siete años en un porcentaje cada vez mayor de niñas. Algo similar ocurre entre los varones.

Camila Céspedes, pediatra endocrinóloga y docente de la Universidad Javeriana, reconoce que se trata de un fenómeno de las últimas décadas: “Hay muchas teorías para intentar explicarlo. El factor regulador más importante que desencadena la pubertad aún no lo conocemos. Lo que sí es un hecho es que el sobrepeso y la obesidad aceleran los procesos de maduración, aceleran el crecimiento y la pubertad”.

Los científicos  acumulan más evidencia sobre las causas que se esconden detrás de estos cambios en los patrones de maduración. El año pasado, la ecóloga Sandra Steingraber, en un reporte para la Breast Cancer Fund, planteó que el sedentarismo de los niños y niñas podría explicar esta tendencia. Según Steingraber, los niños activos producen más melatonina, una hormona relacionada con el control de ritmos internos, lo cual marcaría la pauta de su desarrollo. En el caso de los inactivos, un descenso en la producción de esta hormona provocaría el descontrol del reloj biológico. Como lo advirtió la experta en la revista Scientific American: “Mientras más melatonina tienes, más tarde llegas a la pubertad”.

Pero además del sedentarismo y la obesidad, factores ambientales aportarían una cuota importante. Erin Barnes, en un artículo para la publicación The Environmental Magazine, comentó un estudio en el que se comparó el índice de masa corporal de niñas de diferentes nacionalidades y su desarrollo puberal. Entre las niñas de Suráfrica, por ejemplo, el desarrollo corporal ocurría hasta un año después de las americanas.

Otros investigadores siguen el rastro de contaminantes químicos en el ambiente que podrían estar gatillando los ciclos de maduración entre los menores.

Aunque la pubertad precoz se asocia a cáncer de seno, así como a mayores tasas de drogadicción, embarazos no planificados, problemas escolares y un menor desarrollo neurológico, la doctora Camila Céspedes advierte que las consecuencias son “serias y graves si el salto a la pubertad ocurre antes de los seis años, pero si son cercanas a los ocho años puede no tener ninguna implicación. La tarea consiste en vigilar el momento en que empieza el desarrollo y el ritmo al que sucede”.

Temas relacionados
últimas noticias