Cerebros gays

Mas allá de la evidencia que esta semana aportaron investigadores suecos sobre las semejanzas entre los circuitos neuronales de gays y mujeres, el debate sigue sin resolverse.

¿Los homosexuales nacen o se hacen? La pregunta ha inquietado por varias décadas a científicos de distintas disciplinas. Genetistas, neurólogos, psicólogos y endocrinólogos, entre otros, han escarbado en los terrenos de sus respectivas ciencias en busca de pruebas que permitan, de una vez por todas, clausurar el viejo dilema. Pero la tarea ha resultado más compleja de lo que muchos quisieran.

Esta semana la discusión revivió por cuenta de investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, quienes publicaron los resultados de un estudio en el que escanearon los cerebros de 90 personas, 25 de ellos hombres heterosexuales, 25 mujeres heterosexuales, 20 gays y 20 lesbianas.

Utilizando un equipo de resonancia magnética y un tomógrafo por emisión de positrones, las dos más poderosas herramientas tecnológicas que se conocen para asomarse en el cerebro, los neurólogos suecos Ivanka Savi y Per Linström lograron demostrar que los cerebros de los hombres homosexuales presentan características similares a los de las mujeres heterosexuales.

El escaneo al cerebro de los 90 voluntarios reveló que los hemisferios cerebrales de los gays eran tan simétricos como los de las mujeres. Los neurólogos saben de tiempo atrás que el hemisferio derecho de los hombres suele ser un 2% más largo que el izquierdo. De la misma manera, en las lesbianas que participaron en la investigación se estableció que sus hemisferios eran asimétricos, como el de los hombres.

Gays y mujeres también parecen compartir ciertos circuitos neuronales relacionados con la respuesta emocional. Uno de ellos es una zona en el cerebro conocida como amígdala, asociada con el proceso de la memoria de las emociones.

El trabajo de los suecos se convierte en evidencia fresca para aportar al expediente de uno de los temas más polémicos en la sociedad actual: ¿la orientación sexual está determinada por nuestros genes, como el color de los ojos y la piel o, por el contrario, es una cuestión de elección?

 El año pasado un equipo de canadienses, coordinado por la neuróloga Sandra Witelson, había realizado un aporte similar. Witelson fue la investigadora que planteó hace más de 10 años que los gays eran más propensos a ser zurdos. Una prueba


indirecta del origen biológico de la orientación sexual. El año pasado, esta misma investigadora descubrió que una zona del cerebro, conocida como el cuerpo calloso, tenía un tamaño mayor entre los homosexuales.

Meses antes de esto, otro grupo de la Universidad de Warwick encontró que la orientación sexual influye en la manera como realizamos algunas tareas mentales. Luego de recolectar información entre más de 198.000 personas, estos científicos plantearon que cuando se trata de imaginar la rotación de objetos en el espacio los mejores para esto eran los hombres heterosexuales, seguidos por hombres bisexuales, luego hombres homosexuales y, al final de la clasificación, aparecían las lesbianas y las mujeres heterosexuales.

También se ha dicho que gays y mujeres muestran un mejor desempeño en exámenes verbales y puntúan menos cuando se trata de estrategias de navegación y tareas viso-espaciales.

Pero los investigadores no se han limitado a buscar la respuesta sobre origen de la orientación sexual de los seres humanos entre los más de 65.000 genes de nuestro ADN o los 100.000 millones de neuronas. La falta de certezas los ha impulsado hacia otros rincones del reino animal. Robert Warner, de la Universidad de California, ha dedicado algunos años a estudiar variedades de peces capaces de cambiar de sexo más de una vez a lo largo de sus vidas. Por su parte, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Oregon, otro equipo de médicos afirma haber descubierto diferencias anatómicas y hormonales que explicarían las inclinaciones “homosexuales” de ciertas ovejas.

El comportamiento homosexual de distintas especies, entre ellas las de las hembras de los macacos, ha permitido sugerir, que contrario a lo que siempre creyó el naturalista Charles Darwin, el sexo tendría funciones y objetivos distintos a los de la procreación. El biólogo Joan Roughgarden, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, aseguró en un congreso sobre el tema que “una teoría más coherente sobre la sexualidad debería considerar aspectos tanto sociales como de selección sexual”.

Para el doctor Roberto Chaskel, psiquiatra y profesor asociado de la Universidad del Bosque, la homosexualidad simplemente dejó de ser considerada hace muchos años como una anormalidad: “Es un fenómeno psicosociológico que siempre ha existido y que ahora tiene más permisividad social, particularmente en ciertas culturas”. Así que si existen diferencias entre unos cerebros y otros, son las mismas que pueden hallarse entre los cerebros de músicos geniales, pintores destacados y gente común y corriente.

Ante los resultados de los investigadores suecos se formula una pregunta: ¿Qué explica entonces que dentro de una pareja homosexual uno de sus miembros asuma un papel femenino y otro un papel masculino?

Fernando Suárez, genetista del Instituto de Genética de la Universidad Javeriana, opina que casi todos los estudios sobre diferencias en las estructuras cerebrales de unos y otros tienen las mismas deficiencias. Utilizan muestras de pacientes muy pequeñas, parten de definiciones distintas de homosexualidad y suponen que existen claras diferencias anatómicas entre cerebros de hombres y mujeres. “Hasta ahora no se ha encontrado ningún marcador genético asociado con la orientación sexual. Creemos que sí deben existir bases biológicas, pero aún no las hemos identificado”.

Lo que resulta irrebatible para Suárez es que el comportamiento que definimos como homosexual se ha descrito en casi todas las especies animales.

Mientras los científicos se ponen de acuerdo, un anónimo resumió con humor en una página de internet su posición al respecto: “Los gays comparten con muchas mujeres el amor por sus maridos”.


Rasgos determinantes

Un informe especial de David France, periodista de New York Magazine, publicado por El Espectador, reveló que investigaciones estadísticas analizan hasta qué punto rasgos como el tamaño de los dedos, la dirección del remolino capilar, el timbre de voz o el grosor de la huella digital establecen trazos comunes en los homosexuales.

De acuerdo con France, estadísticamente los hombres homosexuales y las lesbianas tienen una probabilidad de ser zurdos o ambidiestros un 50 por ciento mayor a la de los hombres y mujeres heterosexuales.

Asimismo, el dedo índice de la mayoría de los hombres heterosexuales es más corto que el anular, mientras que para las mujeres el largo de los dos puede ser similar o incluso invertirse.

Una investigación adelantada por Richard Lippa, psicólogo de la Universidad de California State en Fullerton, planteó la hipótesis de que los remolinos capilares en homosexuales tienen una mayor probabilidad de ir en el sentido contrario de las manecillas del reloj.

El planteamiento de Lippa supone que existe un gen que puede ser el indicador de la orientación sexual. La propuesta está sustendada en investigaciones que aseguran que en cualquier familia hay una probabilidad 33% mayor a que el segundo hijo sea homosexual, y una probabilidad 33% mayor a que el tercero lo sea, y así sucesivamente.

Derechos de los gays en el mundo

El pasado 3 de junio de 2008, la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) adoptó la Resolución sobre Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género, en la que se condenan las violaciones en estos aspectos a la población Lesbiana, Gay, Bisexual y Travesti (LGBT).

Más de 20 activistas representantes de organizaciones LGBT de América Latina se reunieron con los miembros de la OEA para promover la resolución.

Las organizaciones manifestaron que persiste el acoso y la violencia contra miembros y líderes de la comunidad y que las autoridades no toman medidas al respecto.

De igual forma, durante la Asamblea, los Estados participantes decidieron organizar una sesión especial con el fin de discutir la aplicación de los principios y las normas del Sistema Interamericano, a abusos cometidos por orientación sexual, para que éstos sean respetados.

 

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