Lección de las salamandras

<p>Científicos buscan entender cómo estos animales regeneran partes de su cuerpo.<br /> </p>

En un helicóptero-ambulancia es trasladado a Bogotá en cuestión de pocas horas. Allí lo espera un grupo de cirujanos y biólogos.

Los primeros son responsables de estabilizar su salud y remover tejidos afectados. Los segundos son expertos en “regeneración de miembros”. En pocas semanas, el soldado comienza a notar cómo debajo de los vendajes va creciendo nuevamente la pierna que perdió. Es cuestión de meses para que se reintegre definitivamente a su unidad y regrese a la selva.

Aunque parezca ciencia ficción, la regeneración de miembros humanos podría convertirse en una nueva conquista de la medicina. “Cuando consideramos todo lo que hemos aprendido sobre curación de heridas y regeneración en animales, la conclusión es que estaríamos a una década o dos del día en que podremos regenerar partes del cuerpo humano”, afirmaron a la revista Scientific American los investigadores Ken Muneoka y Manjong Han, de la Universidad de Tulane.

Salamandra

Imagine que un soldado del Ejército colombiano, miembro de una unidad de contraguerrilla, se interna en la selva y horas después pisa una mina quiebrapatas.

Uno de los animales que desvela a estos investigadores es la salamandra. Gracias a su habilidad para reparar las patas o la cola tras una amputación, este pequeño anfibio constituye un paradigma entre los vertebrados. No importa cuántas veces a lo largo de su vida pierda uno de sus miembros, en pocos días seguirá su camino como si nada hubiera pasado.

Si los científicos creen que tienen mucho que aprender de las salamandras, se debe a que los miembros de estos animales son tan complejos como los de los seres humanos. Unos y otros están conformados por huesos, músculos, ligamentos, tendones, nervios y vasos sanguíneos, todos protegidos por una capa de tejido fibroso y piel. Si logran descifrar los mecanismos fisiológicos que se activan en las salamandras para reconstruir su cuerpo, piensan los expertos, lograrían que los humanos las imiten.

Cuando una salamandra sufre una amputación, los vasos sanguíneos se contraen para evitar la pérdida de sangre. Entretanto, las células de la piel comienzan a movilizarse formando una superficie especial que protege la herida y, en el centro del miembro amputado, se va formando un “blastema”.

Este blastema consiste en un grupo de fibroblastos (una variedad de células) con la habilidad para regresar a un estado celular embrionario (como una célula madre) y dar origen al nuevo miembro.

“Mientras nos acercamos al reto de inducir la regeneración de miembros en humanos, nos enfocamos en estos puntos para guiar nuestros esfuerzos”, explican los investigadores de la Universidad de Tulane. El secreto, sin embargo, no ha sido completamente revelado.

La meta más próxima es provocar un “blastema”, el grupo de células en el centro de la herida, y que constituye el primer paso en la regeneración. También bloquear los mecanismos de cicatrización. Son los dos requisitos mínimos en el complejo proceso de la regeneración. El paso siguiente sería regenerar un dedo incluyendo una articulación, que es una de las partes más difíciles. A esto le seguiría la regeneración de toda una extremidad.

Muy pronto los seres humanos aprenderán a reemplazar partes estropeadas de sus cuerpos, con la misma habilidad que han exhibido desde siempre las salamandras.

Futuro próximo

¿Cómo sabe el cuerpo qué porción del organismo perdió con la amputación? ¿Por qué no se forma una cicatriz como sucede en los humanos? ¿Cómo logra una salamandra conservar la habilidad embrionaria para construir un miembro? Son preguntas que inquietan a los biólogos, pero que no los desaniman porque saben que están cerca de las respuestas.

“Para avanzar en el conocimiento sobre regeneración de extremidades en humanos, necesitamos continuar primero con los estudios en ratones”, explicaron los expertos a Scientific American.

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