Lo que Darwin no pudo ver

Hace 150 años se formuló la teoría de la evolución. Hoy, el biólogo Patrick Venail estudia un grupo de bacterias en busca de soluciones a la pérdida de la biodiversidad del planeta.

El 1 de julio de 1858 Charles Darwin, junto a Alfred Russel Wallace, anunciaron a un grupo selecto de científicos su teoría sobre el origen de las especies. Darwin, al igual que su colega, había dado la vuelta al mundo recolectando pruebas que corroboraban uno de los secretos mejor guardados de la naturaleza: la evolución.

Han transcurrido exactamente 150 años desde entonces, y ahora un biólogo colombiano, Patrick Venail, sigue los pasos de Darwin y Wallace, pero sin salir de su laboratorio en la Universidad de Montpellier, Francia.

Utilizando cultivos de bacterias sometidos a condiciones ambientales específicas, en tan sólo 40 días Patrick y su grupo pueden enterarse de lo que sucede con las bacterias 500 generaciones después. Es como acelerar la película de la vida. Observar cambios en un animal superior, como las tortugas marinas, tomaría no menos de 100 millones de años.

Las bacterias les ofrecen una posibilidad que envidiaría Darwin, ver las fuerzas de la naturaleza actuando al otro lado de la lente de un microscopio. En apenas un mililitro de medio de cultivo pululan hasta mil millones de bacterias que pueden duplicar su densidad en cuestión de horas.

Las preguntas han cambiado, por supuesto. Ya no se trata de saber si a lo largo de miles de años las especies que conocemos han mutado y se han adaptado a diferentes ambientes. Patrick, junto a colegas del Imperial College de Londres, de la Universidad de Liverpool y de la Universidad de Oxford, pretende averiguar cómo aparece y se mantiene la biodiversidad, cómo la evolución participa en estos procesos, cuáles son las consecuencias de la pérdida de la biodiversidad, cómo se adaptan las especies a un entorno que el hombre va destruyendo.

“Uno de los grandes problemas sobre la conservación es que se estudian las consecuencias a corto plazo pero no a largo plazo, en donde la evolución juega un papel importantísimo”, explica Patrick, y añade: “La actual destrucción de la diversidad biológica requiere que biólogos, ecólogos y conservacionistas, entre otros, brinden respuestas y propongan medidas concretas sobre qué, cómo y por qué salvar la biodiversidad”.

Los resultados de estos experimentos llevados a cabo por Patrick y sus colegas se publicaron el pasado mes de marzo en la revista Nature, una de las más importantes a nivel mundial. En el artículo demostraron que la diversidad y la productividad de los sistemas vivientes es máxima cuando hay algo de migración entre poblaciones vivientes.

“Hay un mensaje de esperanza: la evolución es capaz de generar biodiversidad y mejorar el funcionamiento de los sistemas biológicos”, dice Patrick. El interrogante, según el biólogo colombiano, es si la naturaleza logrará contrarrestar por sí sola la rápida destrucción de la cual el hombre es el responsable directo.