De la cama al ciberespacio

Relaciones sexuales usando sonidos, palabra escrita y cámaras web. ¿Realidad o ficción?

“En las siguientes páginas el usuario podría encontrar comentarios, textos, imágenes y/o archivos de carácter audiovisual con contenido sexual explícito, ofensivo u obsceno y en general, susceptibles de herir su sensibilidad”. Esa es la bienvenida que da una de las más concurridas salas del llamado “chat caliente” de un tradicional portal de conversaciones online. Después, cada quien, llámese como se llame, digita un nombre con el que quiere ser reconocido, un nickname que da la libertad de otorgarse un apelativo acorde con la situación. Educadora 24, Pamela hot, Grueso y duro, son sólo algunos ejemplos. 

“Dame tu Messenger Educadora 24 para tener una sesión con webcam”, solicitan varios asistentes a la sala. Claro, en estos chats no se ve a los interlocutores, sólo fluye una catarata de frases con apetito erótico que pasan por el divertimento, la publicidad de páginas porno, invitaciones para una relación íntima a través de la red y la curiosidad por saber quién responde las palabras al otro lado de la internet, en cualquier punto del planeta.

Pero, ¿realmente se puede hablar de tener sexo cuando la brecha que separa a las parejas es de kilómetros de distancia? Las opiniones son tan variadas como encontradas y con un poco más de suspicacia, no demoran en aparecer nuevos interrogantes: ¿se puede perder la virginidad por la red?, ¿o ser un promiscuo virtual?, ¿se puede ser virtualmente infiel?

Los que se han valido de la tecnología para satisfacer los deseos carnales de sus cuerpos dicen haber encontrado una buena herramienta  y para los  escépticos  están dispuestos a ofrecer justificaciones: es una buena herramienta para los amantes separados por la distancia o para los solitarios, no hay contagio de enfermedades de transmisión sexual y por muy amplio que sea el ancho de banda, el peligro de embarazos no deseados queda salvaguardado.

¿Relación sexual?   

Joaco*, un estudiante universitario de Bogotá, dice haber practicado sexo por internet. Para él es como juntar pornografía, conversaciones eróticas, imágenes y sonidos, si a eso se le suma un período de abstinencia de semanas o meses y por si fuera poco, lo hace con una mujer que le encanta y a quien quiere, no se podría hablar de otra cosa más que de una relación sexual.

Todo comienza con mensajes cariñosos, la tecla enter se convierte en la mensajera de besos, caricias y abrazos que comienzan a subir de tono. Después vienen las insinuaciones, “quítate la blusa en frente de la cámara, quiero ver tus senos”, “déjame ver que bóxers traes puestos”, y de ahí en adelante vienen las palabras apasionadas que se vuelven exigencias que emulan el acto.

Esa era la rutina que seguía Roberto* cuando se encontraba fuera del país y pactaba citas con su novia por el Messenger. “La verdad no lo considero como sexo, yo diría más bien que es masturbarse con la estimulación de la pareja, la imaginación y el recuerdo de relaciones sexuales anteriores. Lo que me excitaba era saber que gracias a mí, mi novia también se excitaba viéndome desnudo por la webcam a muchos kilómetros de distancia. Eso sí, aclaro, nada se compara con el sexo de verdad”.

El caso de Isabel*, de 22 años, es diferente. Estuvo alejada de su pareja por casi medio año, pero nunca recurrió al sexo virtual buscando un sustituto. “Para mí es lo mismo que ver porno y masturbarse, y la verdad, nunca he sentido ganas de hacerlo, es una tontería”.

Cibersexo en crecimiento

El debate entre quienes lo defienden y quienes lo califican de ridículo va más allá de la aceptación o el rechazo. Lo cierto es que estas prácticas vienen intensificándose recientemente. Tanto que la sexóloga Nereida Lucena, vinculada con Profamilia, ha tenido que lidiar desde su consultorio con un crecimiento notable en casos en los que una infidelidad electrónica ha roto con la confianza de parejas estables que asisten en busca de ayuda.

Amparo Arias, experta en el tema del cibersexo, se encarga de facilitar la búsqueda de romances por medio de una agencia especializada en el uso de la internet. De acuerdo con su postura, los encuentros íntimos por computador sí son sexo real porque “al hacer el amor lo que se despierta son unas sensaciones que también se pueden sentir a distancia”. Sin embargo, recomienda a la gente interesada en el tema nunca mostrar la cara (en caso de tratarse de un desconocido), para evitar posibles grabaciones, extorsiones o venta del material.

Por ahora basta con entrar a una de las salas de los chats comunitarios para darse cuenta de la magnitud del fenómeno. O tan solo con ver el sin número de nuevas páginas web que ofrecen un menú de modelos por las que se deben pagar tasas exorbitantes para tener 15 candentes minutos de mensajería instantánea con cámara web. Virtual o no, la movida del cibersexo está tomando fuerza.

* Nombres modificados por petición de las  [email protected]

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